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La primera vez que oí Hypocrisy fue en un recopilatorio que me pasaron de Death Metal en 1993. Me flipó su tema «Osculum Obscenum». Luego vi un videoclip de ellos y, posteriormente, conseguí el disco. Todo cambió para mí.

Los que ya me conocen saben de sobra que este disco se encuentra en mi top 10 de toda la vida y siempre he reconocido que es el que lo cambió todo para mí en materia de Death Metal. ¿Y qué tiene este disco de especial? Bueno… todo. Para empezar, fue lo primero que escuché de Hypocrisy y, si he de ser sincero, cualquier disco que llegó de esta banda a mis manos, a pesar de gustarme algunos mucho, fueron una continua decepción. Pues yo quería que se marcaran la continuación de esta pedazo de obra. Pero eso no llegó ni llegará nunca.

«Osculum Obscenum» es un disco perfecto. Para empezar, bajaron el tono a «LA», cosa poco común incluso en el Metal Extremo en aquella época. Venían estando afinados en «DO», si mal no recuerdo y, de hecho, volvieron a esa afinación tras el «Osculum Obscenum», cosa bastante extraña. Ésta particularidad fue lo que cambió todo. La producción es más oscura, la voz mucho más grave y masiva, a ratos desgarradora. Baterías rápidas y el bajo presente en todo este sonido crudo y denso. En su día leí una entrevista en la que Peter Tägtgren decía que en el estudio donde lo grabaron estaban vendiendo todo el equipo y que no tenían efectos para la voz. Esa era la razón por la cuál ésta suena tan cruda y directa. Todo un acierto. Pero es que aquí Masse Broberg hizo el mejor trabajo de toda su carrera vocal. Unas estructuras complejas para un vocalista, mucho más trabajadas y variadas que en «Penetralia». Incluso que en toda su carrera en Dark Funeral. Aquí la dualidad vocal se hizo muy presente. Y por supuesto, me dejó flipadísimo cuando lo escuché de crío. Hay gente que, cuando les hablas de la doble utilización de la voz (gutural grave y chillona rasgada), piensan automáticamente en el «Legion» de Deicide. Pero yo no, yo pienso sobretodo en este disco, pues me parece aún más mazazo que el de los americanos.

De las diferentes ediciones que he ido comprando de este album, ninguna trae las letras. Creo que no están impresas en ningún sitio, al menos oficialmente. Así que sólo tengo como referencia los títulos y algunas frases que he logrado descifrar. Vale… satanismo blasfemo y oscuro, que va al pelo de la pedazo de portada que sacaron. Una de las más repugnantes y ofensivamente anticristianas que pude ver en aquellos tiempos. Sobre el artista, decir que es Wes Benscoter, quien ha hecho portadas para Cattle Decapitation, Kreator, Autopsy, Mortician, Nile, Broken Hope, Sinister (esa mítica portada del «Hate», que también es brutal), Vader o incluso Slayer.

El estilo de este disco va a camino entre en Death Metal sueco que venía haciéndose unos años por allí ya, pero con influencias más del Doom/Death Metal, como pudieron añadir ya God Macabre, por ejemplo, con esas melodías y ritmos decadentes muy a lo «Lost Paradise» de los ingleses Paradise Lost. Pero a veces, esas voces desgarradoras y ese estilo tan crudo, te hace recordar incluso a las primeras bandas de la segunda oleada de Black Metal (sin sonar a ninguna en concreto). Pero es que encima se atreven con una pedazo de brutal versión del «Black Metal» de Venom, tocada más rápida y con esa voz que te escupe las letras a la puta cara.

En fín, para un servidor, este es uno de los mejores discos de Death Metal que se han editado. Es oscuro, denso, lento, maligno, agresivo, con más «blast beats» de los que han metido jamás, voces increíblemente ejecutadas y, bueno, un disco como no volverían a firmar en la vida.

Hypocrisy realmente murieron aquí, pues luego echaron a Masse Broberg, por no sé qué motivo, y se puso a cantar Peter, quien no llega a los guturales ni aunque quiera. Acompañado de un bajón en la velocidad, producción más limpia y un acercamiento musical hacia la melodía, e incluso el mainstream… el grupo ya ha dejado de interesarme, aunque aún disfrute de algunas de sus creaciones posteriores, como su disco «Abducted», sobretodo, o el «The Fourth Dimension», que tienen un pase. Una pena.