Durante finales de 2011 y principios de 2012 estuve currándome un fanzine llamado Necromiasma, en el cuál también colaboraba mi amigo Sewin, que finalmente no vio la luz por falta de presupuesto. Estábamos en la puta miseria. Con el tiempo, y con ayuda del blog, pensé en ir publicando alguna entrevista. De hecho, lo he ido comentando en algunos artículos. Mientras revisaba cuáles tenía respondidas, me dio por entrar al Facebook para desconectar y joder, veo que Wes Weaver (aka Wes Infernal) ha fallecido. Que sirva esta entrevista (amateur por mi parte) como homenaje póstumo.

¡Saludos! Blaspherian es una banda muy conocida en el Death Metal Underground, de modo que no perdamos tiempo hablando de biografías, pero permítenos saber cuáles fueron las razones para crear una banda tan malvada y satánica.

Wes – Después del fallecimiento de mi anterior banda, Infernal Dominion, quise crear una nueva banda de Death Metal satánico. Realmente, no estaba contento con lo que Infernal Dominion hizo. Ésta banda se arrugó y se convirtió en algo que se suponía no iba a ser… Así que busqué una nueva banda para desencadenar auténtico Death Metal desde mi alma maldita… Con la ayuda de los Guerreros del Metal locales, Desecrator y Matt Mayhem, Blaspherian fue desencadenado sobre ésta pútrida Tierra…

 

Hacéis una lista de influencias en vuestro Myspace oficial. Estoy de acuerdo en cada una, pero ¿escucháis alguna otra banda fuera de esta lista? Entre esos grupos aparecen Morbid Angel. Qué opinas de su extremadamente «mórbido» y molón disco?

Wes – Bueno, cuando ponemos a Morbid Angel como influencia, por supuesto significa los antiguos Morbid Angel (ya lo imagino, hombre – NDR). Su nuevo álbum es una auténtica desgracia. Un bofetón en la cara de todos los fans de los antiguos Morbid Angel. Cómo puede cualquier seguidor de Morbid Angel, o del Death Metal, apoyar esa pedazo de mierda es algo que me supera. ¡Muerte al Falso Metal!

 

¿Qué piensas de todas esas bandas que cambian su estilo por uno más comercial? Creo que la mayoría de ellas simplemente apestan.

Wes – Creo que esas bandas que traicionan nunca fueron auténticas. El Falso Metal debe morir… ¡No apoyo tal debilidad!

 

Opino que la mayoría de esos cambios vienen con la idea de «somos músicos que necesitamos experimentar». ¿Crees que Blaspherian añadirán alguna vez alguna otra influencia en el futuro? ¿Te consideras a ti mismo como un músico en esos términos?

Wes – Esas «razones» son realmente una excusa para unas pocas cosas… Una es para hacer más dinero y ser popular, controvertido, con la idea de permanecer a la vista del público. También es una excusa para no escribir nueva y matadora música. Personalmente, en mi opinión, Trey no puede componer más en el estilo de los antiguos Morbid Angel. Creo que ha quedado sin ideas y, también en mi opinión, creo que a él ya no le sale escribir así desde el corazón. Tan sólo echa un ojo a sus entrevistas… No tiene la misma llama o ambición para escribir música blasfema. Tú mismo puedes ver su cambio de ideas y filosofía sobre las artes oscuras. Recuerdo que le pregunté acerca de esto la última vez que hablé con él. Le pregunté si estaba metido aún en las artes negras, su respuesta fue «quiero estar a favor… no en contra». Para mí, eso es débil, rendirse en lo que crees por alguna nueva era de falso pensamiento «positivo»… ¡Qué traidor! Para Blaspherian, nunca añadiremos debilidad en nuestra forma de componer. Estamos influenciados por el Thrash, el Death y el Black, así como el Doom, ¡y nos mantendremos en ese camino!

 

¿Cómo es la escena allí? ¿Podemos hablar de una escena extrema y oscura en cuanto a Death Metal se refiere? ¿Qué bandas crees que son las más cojonudas en este momento?

La escena aquí, en Texas, está mejorando. Tenemos grupos como Hod, Warmaster, Nodens, Burial Shroud, Ophian, Obeisance… Bastantes bandas asesinas, pero quiero mencionar a nuestros amigos en Grave Ritual, ¡échales un tiento!

«Infernal Warriors of Death» está aún fresco, ¿cómo está funcionando entre la gente? ¿Estáis satisfechos con Deathgasm Records? Personalmente opino que está de puta madre!!

Realmente nos encanta Deathsgam. Evan ha hecho un trabajo impresionante con la promoción y recomiendo todas las ediciones de ese sello!!!!! Hasta ahora, la respuesta ha sido la hostia. Sólo unas pocas reseñas negativas, que son normalmente de zines que no tienen ni idea sobre Death Metal. De todas formas, que les jodan. Gracias por tus amables palabras sobre nuestro disco. Hemos invertido un montón de duro trabajo y de tiempo en esta grabación. Hails!

La portada es otra obra maestra de Juanjo Castellano. He trabajado con él y su arte es impresionante. ¿Qué piensas de él? Supongo que te encanta, pero ¿cómo lo conociste a él y su arte? ¿Contarás con él para futuros trabajos?

Juanjo hizo un gran trabajo… nos encanta. Tuve la idea de contar con Juanjo porque hizo la portada del disco de Quinta Essentia «Archetypal Transformation», y es impresionante. Así que quisimos contar con la grandeza de esa portada. Nos gustaría volver a contar con él, por supuesto.

¿Cómo fue grabado el disco? ¿Alguna anécdota de estudio? Seguro que hubo miles de cervezas, etc…

«Infernal Warriors of Death» fue grabado muy rápido, bajo mucha presión y frustración. Y realmente no hubo nada de cervezas ni alcohol… Fuimos e hicimos nuestro trabajo sin ninguna mierda alrededor. Fue un periodo estresante, pero creemos que mereció la pena. Dead City Sound es un estudio impresionante, pero tuve algunos problemas con mi guitarra, al igual que otras historias, así que no nos fue muy bien que digamos, pero lo que importa es el resultado de la grabación.

¿Cuál es la diferencia entre la versión «die hard» del LP y la normal hecha por Obscure Abhorrence? No lo he podido ver aún.

Puedes pillar el LP en vinilo negro o rojo… o puedes obtener la «Die Hard», que es vinilo rojo, con un poster y una camiseta.

Las letras son acerca del lado más brutal del sataniso, blasfemia, etc., ¿Son las letras tan importantes como la música para Blaspherian?

Las letras son importantes. Queremos solamente lo más odioso, retorcido, sacrílego y blasfemo para las letras… con total odio hacia los cristianos y musulmanes. ¡Quemadlos a todos!

Tenéis algún tipo de preparación espiritual? Quiero decir, ¿consideráis el Satanismo como una parte de la escena metalera o es una creencia seria en vuestras vidas?

El Satanismo para mí es acerca de ser tú mismo en todo momento, así que es una creencia real, desde luego. Y una parte del Metal. Tal vez porque nuestras vidas y el Metal están conectadas… Seré un metalero y un satanista para toda la vida. Espero que todos vosotros también… HAILS!

Cuéntame sobre planes futuros. Alguna gira, tour o próximas grabaciones… ¿Cuál será el siguiente paso para la banda? ¿Visitaréis Europa? ¿Y España?

Estamos trabajando mucho en nuevo material, mientras escribo esto… Habrá un split en 7″ con Imprecation! También un split en 12″ con Godless (Chile), y también un split con nuestros profanos amigos de Crucifier… Y rumores sobre otras ediciones en split también. Tal vez un split con Manticore, y espero que otro split con Adversarial… No hay giras todavía, pero tenemos algunos conciertos próximamente en 2012, posiblemente uno en Nueva York.
Estamos mirando el profanar Europa, y especialmente España! Mi conexión con los death metaleros españoles se remonta a los días de Imprecation!!! Espero que podamos obtener algunas fechas por allí!

Esto ha sido todo, Wes. Finaliza esto como desees.

Saludos a todos los auténticos guerreros del Death Metal! Matad a los falsos… Exaltad lo auténtico!!! «Infernal Warriors of Death» está disponible a través de Deathrune Records en Europa, en CD y vinilo!! También disponible por Deathgasm Records.

REST IN POWER WES WEAVER INFERNAL

Pues sí, finalmente di el salto a YouTube en apoyo al Blog. Después de unas cuantas personas que me lo han ido proponiendo y algunas pruebas bastante desastrosas, he dado el paso.

Cuando empecé con el blog, hubo unas cuantas personas que me comentaron que algunas de las cosas que hablaba podría molar verlas en un vídeo. No me pareció mala idea pero, teniendo en cuenta que no sigo ningún youtuber musical, salvo Vinyl for Losers, pues tampoco sabía si a la gente le interesaría verlo en vídeo. A esto hay que sumarle que soy un tío más bien introvertido y exponerme de esa manera se me hace difícil. No obstante, después de casi un año de estar dándole vueltas al asunto, hacer alguna prueba un poco mierdera y tal, he pensado «venga, a la mierda», y que sea lo que Satán quiera.

La cuestión es que detesto a los youtubers musicales porque la mayoría hablan de música mainstream y mi límite de tolerancia de vergüenza ajena lo tengo muy bajo. Principalmente, veo canales de cine o videojuegos retro, entre otros.

Erun-Dagoth dice pretende ser un reflejo de mis gustos y mis inquietudes, así como de mis intereses. No os sorprenda que en algún momento hable de otros temas no relacionados con la música (aunque siempre hay elementos que lo unen), tal y como ocurre en mi cuenta de Instagram.

Que por cierto, si os habéis preguntado de dónde viene el nombre del canal, pues es una soplapollez. Surgió hace unos años de un proyecto web que quisimos hacer entre unos cuantos tarados cuyo principal tema sería hablar de videojuegos antiguos y cine cutre. Jack Burton es el personaje principal de Golpe en la Pequeña China, de John Carpenter (Big Trouble in Little China, 1986), interpretado por Kurt Russell. Me parece un peliculón ochentero de los guapos. La película comienza con Jack Burton hablando de sí mismo en tercera persona, dato que me parece brutal, y es un puto elemento que cuenta sus mierdas y chistes sin gracia por radio, y desde su camión, a todo el que reciba la señal. ¿Entendéis el paralelismo subyacente? jajaja… La cosa es que finalmente no hicimos la web, pero usé el nombre para mi cuenta de Instagram. Con el tiempo, mi pareja me comentó que por qué no llamaba al futuro canal de YouTube así, pero cambiando lo de Jack Burton por Erun-Dagoth, y me pareció una idea cojonuda.

¿Quiere decir esto que dejaré el blog de lado? Pues no. El blog es más exclusivamente musical, puesto que forma parte de la web de mi discográfica y la gente que entra aquí, es gente que busca un contenido concreto. El blog va a complementar las historias que cuente en el canal de YouTube y viceversa, como ya ocurre con el primer vídeo que he subido, en el cuál hablo de Forestdome, pero de algo que no comenté en su post. Además, ¡qué coño! Me gusta escribir.

En un par de días, muchos conocidos/as y amigos/as me han apoyado y esto lo he visto de manera muy positiva. Soy realista y entiendo que no me voy a ir a vivir a Andorra jaja… pero me anima a seguir hablando de mis cosas. Aunque, como no tenga cuidado con mi vocabulario y expresiones, le auguro un futuro incierto al canal jajaja…

La idea que tengo es ver cómo crece poco a poco (o cómo se estanca jaja). Tampoco tengo en mente añadir mucha edición, puesto que tampoco dispongo de demasiado tiempo y creo que con lo básico ya podría funcionar. Pero bueno, que si voy aprendiendo a manejar mejor el software, pues eso nunca se sabe.

Erun-Dagoth
Entra también en Twitch

Debido al veto que existe contra el señor Varg Vikernes / Burzum por parte de las redes sociales, gestionadas principalmente por Google y Facebook, así como otras bandas que han sido censuradas por el contenido de sus letras y demás, me ha dado por pensar en algo…

La censura es algo que siempre ha existido, y si no, que les pregunten a Deicide o Cannibal Corpse. Pero claro, ahora ya no vale que hables de Burzum o pongas un tema en tu red social, sino que si has salido alguna vez en una sesión de fotos de tu grupo con una camiseta suya, es muy posible que también te jodan. Ya hablo de esto en otro post que, si no lo has leído, pues ya estás tardando.

La cuestión es que ahora se empieza por aquí, pero es muy posible que esto continúe. Hay más bandas prohibidas en la escena. Sobre todo, aquellas que tratan temas más escabrosos y ofensivos para los gilipollas que se ofenden por cualquier chorrada. También he hablado de la puta tendencia que hay de domesticar todo. Pero, ¿hasta dónde irá esto? Es decir, ahora se empieza por prohibir una conducta, luego un grupo de música, unas portadas, un estilo… Al final nos prohibirán el Metal Extremo, a no ser que hables de veganismo, wicca o bosques nórdicos.

Al final, todos estos cabrones, que controlan los puntos más importantes de tránsito de información en Internet, nos pretenden adoctrinar sobre qué pensar, cómo tocar nuestra música, cómo sentirla, oírla y hasta de cómo vestir. Que no os extrañe que el algoritmo de Facebook cualquier día busque y borre fotos con corpse-painting.

Ya hubo bandas hace muchos años que renegaron de Internet y de las incipientes redes sociales (al menos, al principio). Pero al final, si quieres que tu banda sea conocida más allá de tu pareja o tus colegas más cercanos, tienes que entrar por el aro. Puede que hace 15 años mereciera la pena cagarse en estos estrictos y radicales principios, porque al menos, salían conciertos guapos a los que la gente asistía y vendías un número relativamente decente de material. Pero, ¿y ahora? Ahora es tan jodido vender tu música, sobresalir entre la inmensidad de bandas de puta madre (o de puta pena, según se mire), es tan difícil tocar conciertos (y más ahora con la COVID), que ya da igual que tengas un Facebook de mierda con 3000 seguidores. No es suficiente y el Gran Hermano te vigila. Como hagas algo que no le guste, te borra la cuenta sin pestañear.

Parece mentira, pero al final el Underground va a ser realmente el Underground. Parece que la mejor opción es alejarse de todo este circo para poder ofrecer tu arte sin censuras de ningún tipo. Actualmente, es relativamente sencillo autogestionarse una edición, por lo que ni siquiera es necesario la intervención de discográficas. Algunas sí harán su trabajo, pero la inmensa mayoría no. Éstas no van a mimar tu trabajo más de lo que lo haces tú mismo.

Nadie debería censurar tu portada. Ni una discográfica, ni una red social, ni algún fan remilgado.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si los fans de lo brutal deberíamos buscar otros modos de proceder a la hora de sacar un disco. Tal vez autoediciones del tipo que sea, exentos de Internet (nada más que para lo básico, pues al menos los emails por ahora no los vetan). Quizás se debería crear una comunidad en los ya desaparecidos foros, o volver a los catálogos impresos… ¿Tú qué opinas?

Ya he ido dejando alguna pista en Facebook o Instagram y, después de haber subido el disco entero a YouTube, creo oportuno presentaros Seventh Holocaust, el nuevo proyecto en el que me he embarcado yo solito.

Como bien es sabido, mi hiperactividad a veces me hace meterme en mil historias. Si a esto le sumas que me encanta iniciar proyectos, pues bueno… Era natural que en cualquier momento comenzara otro berenjenal ruidoso. Tras estudiar detenidamente el tema, me he decantado por crear Seventh Holocaust.

Puede ser una imagen de una o varias personas y ropa de abrigo

No obstante, a pesar de ser un proyecto nuevo, se basa un poco en los conceptos de otros más antiguos en los que he participado, como el primer disco de Funebre Devastation, la demo de Neverendinghate o incluso Lucifuego. Incluso retoma la parte impía y obscena de Belfegor, el primer intento que tuve de hacer War Metal.

Y ¿por qué lo hago? Bueno… Neverendinghate lleva años muerto y, al ser un proyecto que tenía con Enserune, no tenía sentido retomarlo yo sólo. Por otra parte, Funebre Devastation ha mutado un poco su sonido a algo más complejo y con un acercamiento más Thrash/Death Metal que antes. Y bueno, Lucifuego tira por otros derroteros actualmente y Belfegor dejó de existir en 1996, así que tampoco iba a remover esa mierda.

Aproveché unas baterías que grabé en 2013, después de las sesiones de grabación del «Individualism» de Hrizg, que seguían unas pautas algo diferentes. Las arreglé (bastante, debo reconocer) y el resto ya fue rodado. Es decir, compuse y grabé la música en un par de semanas. Quería hacer temas cortos y más old school. Tenía en mente los primeros discos de Sodom, Venom, Sepultura, Celtic Frost o Hellhammer, pero también la visceralidad de bandas como Bestial Warlust o Gospel of the Horns.

Sin embargo, para las voces no lo tenía aún claro. Primeramente probé con los clásicos berridos rasgados, más propios del Black Metal, pero no me convencía. De ese modo, el parecido con el primer disco de Funebre Devastation era demasiado cantoso y me parecía absurdo. Como hice algún tema más Thrash Metal, o incluso más Punk, pensé en hacer una voz que fuera más intermedia. Ni gutural ni rasgada.

Las letras siguen una temática oscura, como evidencian los títulos, pero también muy blasfema y obscena, siguiendo un poco la línea de las antiguas bandas extremas.

Actualmente, estoy en tratos con algunos sellos para su edición. Ya hay alguna cosa cerrada que ya anunciaré, pero por ahora me tomo las cosas con tranquilidad. El disco ya está grabado y se podrá disfrutar por ahora únicamente en YouTube, pero pretendo sacar edición física para los old school como yo. Ya iré avanzando cosas…

 

Sé que mucha peña no va a estar de acuerdo. Me da igual. Leyendo estos últimos días algunas publicaciones y hablando con algún colega sobre el tema, he pensado que la verdad es que es posible que nos venga incluso bien toda esta mierda.

Lo siento, tengo que escribir sobre un tema que se está exagerando mucho en la red social por excelencia: Facebook. Por lo visto, ésta plataforma de contactos virtuales tan popular está haciendo una caza de brujas entre músicos controvertidos, como por ejemplo, Varg Vikernes y su banda Burzum.

La cosa ha ido poco a poco. Primero le borraron su cuenta de YouTube y ahora no sólo sus cuentas en otras redes, sino que joden al que pone algo de esta banda o de este personaje. Incluso un sello, con el que llegué a hacer varias coediciones en su día, como Satanath Records (Rusia), ha sido vetado por el Gran Hermano.

Algunos hablan de complot sionista, otros de cualquier otra mierda… en fin. Hay teorías en función de qué pie cojees políticamente hablando. La mayoría chorradas, por cierto. Que sí, que ya sé que nos están vigilando, pero no es de ahora. Y no hablo de mierdas conspiranoicas, que por si no lo sabéis, me come las pelotas estas historietas. Pero lo que sí está claro es que la IA, los geolocalizadores y otras funciones de apps que tan alegremente descargamos en nuestros smartphones, nos están controlando como nunca antes había sucedido. Lo curioso es que lo permitimos. Las RRSS nos dan pila de cosas gratis, en cuanto a que no nos cuestan dinero, pero a cambio de cederles información. Les abrimos las puertas de nuestra intimidad y, hoy en día, la venta de esta información les hace ganar millones. Así que bueno, no nos cuesta dinero, pero les hacemos ganar la hostia de pasta. Qué cosas, ¿eh?

Volviendo al tema que nos ocupa, parece que ahora la domesticación está siendo más acentuada que antes. Ya no podemos poner qué grupos escuchamos. Incluso si subiste una foto del año 2004 vistiendo una camiseta de Burzum… a tomar por culo vas. Las bandas que antes clamaban ser NS, ya no dicen ni mu desde hace años. Pero la cacería de la corrección política ha empezado, así que terminarán vetando a quien suba una cruz invertida.

Pero esto me lleva a otra cuestión. Hasta aquí, he visto unanimidad en cuanto a quejas, protestas y reivindicaciones. Parece que a mucha gente le jode no poder subir un tema de Burzum. Joder, ¿y qué? Pues te los escuchas en tu puta casa y no lo pongas en las redes sociales, ¡pedazo de llorón! ¿Que te cancelan la cuenta temporalmente? Pues haz tu vida en el mundo real. A ver, yo entiendo que los negocios como la mentada discográfica se hayan visto muy perjudicados por ello, pero no entiendo que a nivel personal la peña se queje tanto. El problema es que tenemos ya tan normalizado el hecho de poner CUALQUIER PUTA COSA en el Facebook, que cuando nos lo quitan, pues nos quejamos.

El Black Metal es irreverencia. Si te jode que te quiten un tema, pues pon otro de otro grupo. O no pongas nada y vuelve al mundo de los zines impresos, los flyers y la música en físico, que es mucho mejor y más Underground que nunca. Compra por catálogo, que ahí no pueden vetar nada. Sigue una senda ajena a las RRSS e incluso a Internet, si hace falta. Si lo que quieres es escuchar música, siempre se ha podido hacer, así que no veo por qué no puedes seguir escuchando tus discos en casa.

Así que sí. Que nos jodan a todos con Facebook. A ver si así despertamos de esta patochada de escena que estamos ayudando a crear, de grupos «family friendly» con capuchas, que tengan letras extraídas de documentales de La2, y grupos de metaleros que salen haciendo el mamón como Venga Black Metal o cualquier canal de gilipolleces.

Igual es hora de volver a lo auténtico.

No nos es ajeno el hecho de que la nueva y única manera de dar conciertos ahora es en garitos o teatros con unas medidas de seguridad muy estrictas. Es normal esto, debido al puto COVID de los huevos, pero eso me suscita ciertas dudas o discrepancias.

Al principio reconozco que me pareció buena idea. La única manera que teníamos de dar conciertos y asistir a los mismos sería con el distanciamiento de seguridad y toda esa mierda. Comentaron que sería sentados y con aforo limitado. Ahí ya me descojoné, porque claro, ver un concierto sentado y con unas cervezas encima, para mi es quedarme dormido del tirón. Soy así, qué le vamos a hacer… necesito estar activo cuando bebo, o si no, me entra el sueño. Cosas de viejo aparte, lo del aforo limitado ya es un poco de risa, porque claro, si a muchos conciertos con gran aforo ya va poca gente, pues ahora haces lleno absoluto aunque vayan 50. Es como que antes salías llorando y ahora contento, con medallita de sheriff incluida, porque ahora eso es lleno y síntoma de éxito. Qué ridículo es todo…

Pero vamos a ver, yo pienso en los conciertos sentados, y me viene a la cabeza música de cámara, jazz o yo que sé, pero no Metal. Y Metal Extremo menos aún. Se nos ha ofrecido a Hrizg tocar en algún evento y claro, al principio dijimos que sí, pero ahora no sé yo… Pienso que se jode la esencia cuando ves a un grupo de Black Metal en estas circunstancias. El público es un elemento esencial para capturar la atmósfera de un concierto extremo y si domesticas esta parte, el show pierde muchos enteros. Si has acudido a algún evento con esta nueva normalidad imagino que te haya parecido rarísimo, precisamente por esto.

Lo que a mí particularmente me gusta de un concierto es ir a pillar una cerveza, sacudir la cabeza, gritar alguna incoherencia y así… en bucle, hasta que termina el concierto y voy con un pedo considerable. A otros les mola hacer pogo, mosh o la puta mierda del wall of death (que lo odio, pero hay gustos para todo). A otros les mola meterse en el baño a drogarse. Hay quien le gusta hablar y sociabilizar mientras el grupo toca (nunca lo entenderé, pero también hay gente así). Ahora, dime tú en qué momento vas a hacer cualquiera de esas cosas con esta puta nueva a-normalidad.

Mi opinión es que prefiero no dar conciertos por ahora. Si veo que pasan los años y esto sigue, pues habrá que joderse, supongo (o no, y buscar otras vías), pero hoy por hoy no me planteo dar ningún concierto, darlo todo en el escenario, y que la gente esté abajo mirándote como el que ve una mala película de serie b en el cine.

PD: Eso sí, a los músicos nos joden con estas nuevas medidas restrictivas y ahí ves a los hijoputas de los toreros y demás, donde se pasan estas leyes por el forro de los cojones.

Texto: Erun-Dagoth
Foto: www.cadenaser.com

Ya hablé hace un tiempo de los músicos ególatras y gente que se viene muy arriba en las redes sociales. También he hablado de peña que se piensa que son guerreros medievales incomprendidos en un mundo moderno. Y yo sigo con mi personal cruzada anti-capulleces. Más que nada, porque a veces se pierde la perspectiva y el ridículo está siempre al acecho.

Antes estuve leyendo un rato el libro de Seven Inches of Death, de Andreas Hertkorn, donde por lo visto también participa un tal Dima Andreyuk, de Tough Riffs Magazine. Aún no he leído tanto como para verter una opinión sobre ello y, de hecho, dudo que le interese a nadie leer dicha opinión. Sin embargo, sí que me ha llamado la atención un comentario que hace Dima.

Para el que no lo sepa, este libro trata sobre los primeros 7″ de Death Metal (y géneros similares, pues también he visto algo de Grindcore) que fueron editados entre finales de los 80s y principios de los 90s. La época dorada del Underground extremo para muchos (los más viejos, sobretodo). El comentario que hace Dima es algo así como que en esos gloriosos tiempos, las bandas se pagaban las portadas, diseños e incluso los estudios de grabación de sus propios bolsillos. Y joder, aquí en España -que yo sepa- muy rara vez ha ocurrido lo contrario. Tal vez a finales de los 80s o principios de los 90s podría ser (si alguien conoce alguna anécdota al respecto, me gustaría saberla), pero a mediados/finales, y en adelante, esto era casi impensable.

Yo sí me he topado con sellos que se preocupaban en pagar las portadas o diseños, pero rara vez el estudio. Como mucho llegaban a una cantidad ínfima. Vale que ahora con el Internet y las descargas es más jodido de amortizar, pero es que en los 90s tampoco lo viví. Para pagarnos la demo de Moonshine de «Remembrance», que la grabamos en Sonido XXI (uno de los mejores estudios de la época), estuvimos tocando mucho durante un par de años, ahorrando todo ese dinero. Y a pesar de todo, tuvimos que poner pasta de nuestros bolsillos. Quizá grupos más tochos y con mayor solera no necesiten hacer esto, aunque dentro del Metal Extremo Underground, diría que no. Otros estilos como el Heavy, Power o el Thrash ni puta idea.

Esto es sólo el preludio, pues a lo que voy es que para nosotros siempre ha sido así. Hay que ser realistas con la situación. No conozco otras escenas, pero en España tener un grupo de Death Metal era un hobby a fondo perdido. A pesar de esto, había muuuuchos flipados que pretendían sacar chusco del tema de cualquier manera, como si estuvieran en E.E.U.U. o Suecia.

He llegado a oír pedir cachés altísimos a bandas es escasa trayectoria, véase un disco autoeditado y creyéndose los nuevos Behemoth o Dimmu. También me han cobrado 5€ + gastos por una demo y cuál fue mi sorpresa cuando me llegó un CDr en slimcase con una portada fotocopiada o impresa, y con un sólo tema. Cuando le dije al colega que se había columpiado un poco con esto, me respondió que es que tenía que amortizar las horas de estudio de grabación. A ver, que tampoco le odié ni nada, pero este tipo de cosas me parecen un poco lejanas a la realidad que vivimos. Han pasado como 5 años desde eso, así que supongo que aún no haya cubierto ese gasto a base de vender CDrs

Está claro que cada uno puede tomarse su grupo como quiera, pero pretender llegar lejos, vivir de ello o ser famoso, es una meta que te va a frustrar muchísimo porque no lo vas a conseguir. Entonces, lo que va a quedar es que fuiste un capullo y «de gratis». En realidad es todavía peor, porque la verdad es que seguramente hayas palmado pasta por el camino. Comprar instrumentos, amplificadores, meter horas, aprender, pagar locales, componer y entrar al estudio… ¿Cómo se cuantifica eso? ¿Es cuantificable? No merece la pena. A la gente se le olvida rápido que la principal función de tener una banda extrema under es cubrir un vacío creativo que, una vez realizado, se supone que te tiene que hacer sentir bien. No estamos aquí para ganar dinero como único objetivo. Entonces, haríamos música Indie o Pop.

Otra cosa es que, además de tocar en tus bandas extremas, tengas otros «negocios», como ser productor, tener un sello (ejem… mal ejemplo), un estudio de grabación, como hacen otros músicos de la escena. Estos complementos son los que sí pueden hacer que saques un dinero o incluso que vivas de ello. Pero si pretendes vivir de tu grupo de Death o Black Metal, vas jodido.

Tampoco estoy en contra de la gente que da un valor a su trabajo y, habiendo demanda, le ponga una cifra. Si te pasas en este caché, pues el promotor no te contratará y ya está. Pero no tendría que pasar más. Esto es como el trabajo: oferta y demanda. Si tu grupo no atrae a más de 30 personas a nivel local, pues no te flipes pidiendo pasta. Creo que en eso estamos todos de acuerdo, seguramente estés pensando. Entonces, ¿por qué se sigue cayendo en estos errores? Bueno, pues porque me parece que a veces somos tan subnormales que perdemos el contacto con la realidad. Hacemos un disco que pensamos «joder, esto es insuperable!», y se nos olvida que hay 500 bandas más haciendo discos «insuperables» que están en tu misma situación.

Hay bandas que se preocupan más de aglutinar likes en sus páginas de Facebook, de conseguir followers en Instagram (o fuckowers en los perfiles de los músicos/as, según se mire, aunque esto da para otro post muy extenso). Otras se gastan miles de euros en una grabación, con unos diseños o portadas impresionantes pero se les olvida la promoción. Y lo peor, que parece que se nos olvida, que los tiempos han cambiado y los chavales que iban a los conciertos ahora son mayores y ya no van tanto. Que apenas hay relevo generacional y éste, en su mayoría, está amongolado por las putas redes sociales o los videojuegos. Que esos tiempos de quedar con los colegas horas antes de un concierto para ir de litros y desfasarte en un evento de una banda local ya pasaron y, viendo cómo están las cosas, no volverán. Súmale la masificación de grupos cojonudos que hay por ahí en las mismas circunstancias que el tuyo y verás que «ir de algo» en esta escena no tiene ningún sentido y resulta sumamente patético (o divertido, depende del caso).

Así que puedes mostrarte todo lo que quieras en las RRSS, inventarte una vida paralela super rockstar, documentar tus viajes metaleros molones o incluso mostrar lo bien que tocas la pandereta con doble bombo, pero tus escasos 20 likes no van a hacer que puedas colgar tus hábitos laborales. No flipemos…

Texto: Erun-Dagoth
Imagen obtenida por la red.

En 2011 ya estaba sorprendido del escaso interés de la peña en los conciertos extremos de mi ciudad. Luego me di cuenta que era algo generalizado. De todo esto ya he hablado demasiado en los anteriores artículos que aquí os dejo:

  1. ¿Se está muriendo el Underground?
  2. Músicos que no oyen música ni van a conciertos / fans que no son fanáticos
  3. Melómanos de YouTube. Coleccionistas de datos
  4. Y muchos más, así que echa un ojo al resto. No te suscribas ni me des like. No tengo Patreon. ?

De modo que no voy a extenderme más en esta mierda. Lo que sí es cierto es que solía hablar de estos temas con mis amigos y de pronto tuve la idea de organizar conciertos. Sí, ya sé que no es muy original, y no me brotó en ese momento, pero fue entonces cuando decidí hacer algo, a ver qué salía. Quería ver si era capaz de hacer unos eventos de reunión para los pocos seguidores de todo esto que quedábamos y ver, ya de paso, si era posible concienciar a la gente. Mi idea era atraer a nuevas generaciones y ver si las antiguas las volvía a ver en los conciertos. Volver a los viejos tiempos, en otras palabras. Echábamos de menos descubrir grupos en conciertos, ir borrachos y liarla.

Necesitaba un nombre pegadizo y un slogan potente y cafre. El nombre: theExtreme Sessions, y su slogan «110% Underground – Un puto deber». Con mis dotes improvisadas de marketing amateur (¿quién quiere ver vídeos hablando de esto en YouTube?) creo que no pude haberlo hecho mejor, jajaja… qué cosas tengo…

No voy a entrar en los aspectos técnicos de estas theExtreme Sessions, pues ya tiene su sección en la web. Sólo comentar que hice diez, siendo la última el año pasado. Organización que hice de manera residual, pues realmente estos eventos tuvieron lugar entre 2012 y 2013.

En esa época, todo lo mío era obsesión por el mundo musical Underground. Había creado Morbid Shrine Productions, theExtreme Sessions, seguía grabando con mis bandas y a otros grupos con los Khazad-Dûm Studios, colaboré como «artista» (no lo soy, pero bueno) en portadas y diseños para fanzines y discográficas y más historias. Comencé incluso a perpetrar mi propio zine impreso, que llamé Necromiasma Zine, en donde llegué a entrevistar a bandas como My Dying Bride, Blaspherian, Imprecation, Vallenfyre y muchas más. Siempre haciendo hincapié en la parte más old school, que era lo que me interesaba. La falta de dinero hizo que no pudiera publicarlo, pero igual un día me animo y lo publico aquí, aunque las entrevistas estén ya desfasadas.

Con las theExtreme Sessions a veces colaboraba con distribuidoras locales, como en la que vinieron a tocar Hipoxia con los locales Dalle Killers. En este concierto pusimos puesto Morbid Shrine Productions, Terror System y Primitive Noise. Para promocionar aún más este evento, se me ocurrió hacer una newsletter que imprimí y fotocopié. Era en formato tríptico, y en ella hablaba del evento, haciendo entrevistas a las bandas implicadas. Como veis, aún conservo muchas copias que quizá regale en los próximos pedidos que me hagan, hasta que se agoten.

Después de esto, hice lo mismo con las bandas que editaba en Morbid Shrine Productions, pero ésta vez hacía un PDF que si querías, lo descargabas y te lo imprimías. Tuvo bastante éxito en su momento, aunque más a nivel nacional que local, pero ahora no sé si dispongo de alguna… Luego pasé a publicarlo directamente en web, pues no tenía todo el tiempo que requería esto.

Pero oh sorpresa, a medida que iban transcurriendo las theExtreme Sessions, la audiencia iba descendiendo. Empezó con mucha expectación, con aquel mítico concierto de The Somberlain y CrystalMoors, acudiendo más de 80 personas, pero poco a poco la gente se fue desinflando. La gente fue dejando de apoyar y, finalmente, pasé de todo y lo mandé a la puta mierda.

No sé si ya pasó a la historia eso de dejarse greñas, vestir con camisetas de grupos o ir con botas militares, pero no veo chavales con esas pintas desde los 90s. Tampoco van a conciertos ni eventos similares. No se les ve. ¿Existen? Espero que no, porque si existen y no hacen otra cosa que ver vídeos de YouTube o jugar a la PS4, es mejor que ni salgan de sus putos cubiles.

Han pasado ya unos cuantos años desde las theExtreme Sessions y no veo que la cosa haya mejorado. Tal vez haya que empezar a reconocer que la forma que tenemos de vivir esto está muriendo o está ya muerto.

Otra actitud popular y universal, común a todos los ámbitos (no sólo el metalero) y vigente en el puto ser humano es la arrogancia. Aquí hablo de algunas que me he ido topando a lo largo de mis andanzas musicales. Aunque no son todas, obviamente.

A lo largo de la pila de años que llevo tocando en grupos, dando conciertos, etc., me he topado con un montón de subnormales que se creen más que nadie porque tienen un instrumento cuyo precio es de muchas cifras, amplificadores que no podría pagar en varios años o que tocan en un montón de grupos y hacen pila de cosas, por poner sólo unos pocos ejemplos.

Normalmente, quien acumula muchas estrellas y medallas auto impuestas por tocar en algún grupo tiene el ego inversamente proporcional a la cantidad de cosas que hace por el grupo, llegando a ser, en muchos casos, un completo inútil. Una manera absurda y evidente de mostrar ciertas inseguridades que debe paliar con el reconocimiento de su tarea en la banda o, si tiene mucho dinero (o padres muy generosos), con unos instrumentos que no podrías pagar a no ser que fuera rehipotecando la casa de tus progenitores.

Esta peña me chirría la hostia. Odio la arrogancia. Encima es gente ridícula, porque pavonearse porque tocas en los Noleimportaanadie, delante de 30 personas, vendes 2 discos autoeditados, o fichas por un sello prusiano limitado a 4 copias… es una completa estupidez. Encima te haces el chulo con tu banda de mierda. Todos tocamos en bandas de mierda, tenlo muy claro.

Aún recuerdo la conversación que tuve con un músico, cuyo nombre obviaré (por no levantar historias ni alimentar polémicas), que me empezaba a preguntar por mi equipo y, si  yo decirle nada (porque son cosas que me importan tres cojones), me iba diciendo el suyo con sus precios. Y, ¿Por qué o para qué? Es decir, si tienes un equipo de 10.000€, ¿eres mejor músico que yo con el mío de 600€? Es que no le veo ningún sentido. No era el típico «buah, me pude pillar un XXXX y no veas cómo suena», que se puede entender, sino… «¿Qué tienes tú? Pues yo tengo esto, zas!»

Hay proselitismos de cualquier índole, como el que saca pecho cuando le editan en vinilo o cassette. O el que se monta un sello y se piensa que ya es un semidios. También está el que monta conciertos y te dice que es promotor, como si fuera un trabajo normal y viviera de eso (raro es el caso). A ver, gente… cualquiera puede montarse un sello u organizar conciertos. Además, esto no te otorga puntos extra de truismo ni eres envidiado por nadie. Y, si esto es así, tu vida es que es bastante pobre, la verdad.

También recuerdo a uno que empezó a decirme que se estaba haciendo un estudio de grabación home de estos, para grabarse él, que era multiinstrumentista y se iba a hacer él solito un proyecto. Esto me pareció una idea cojonuda, pero el tío me estuvo tostando la cabeza bastante tiempo poniéndose medallas continuamente. Iba a programar la batería y a hacerse un proyecto de Black Metal, como si esto no se hubiera hecho antes o yo qué sé. Me pareció un chiste. Cualquiera que me conozca un poco sabrá por qué. El caso es que le contesté de la mejor manera que se me ocurrió, que fue yendo al coche, donde tenía pila de copias de Hrizg (de cuando era yo sólo), porque me habían llegado ese día de Moribund Records. Le di una y, cuando me preguntó que qué era, fue un zas que se hizo él sólo. El tío no me caía mal, la verdad, pero después de darle el CD, se quedó muy tranquilito y me cayó mejor. No pretendía meterle ese zasca, pero al recordar que tenía copias de Hrizg a mano, me pareció que lo tenía a huevo.

En definitiva, todos tenemos nuestros momentos de ego, pero hay veces que cuando esto supera a la persona, te conviertes en un jodido personaje.

El título en sí ya es un troleo. Es para ver quien entra y lee mi mierda y quien se queda en el título para escribir su opinión en el Facebook. Lo siento, cabrones…

Estoy de Metallica hasta la polla. Joder, en serio, ¿Es que no conocéis otra puta banda o qué? No negaré que crearon -o ayudaron a crear- una tendencia en la música y han sido de las bandas más influyentes del planeta y bla bla… Que sí, coño. Pero es que eso ocurrió hace casi 40 años. Depende de a quién preguntes, Metallica no ha hecho nada decente desde «Master of Puppets» o «… And Justice for All». Y eso todavía fue en los 80s. ¿Entonces qué? Luego han sacado un montón de discos comerciales de mierda -aunque el denominado black album no sea tan turbomierder– durante años, para volver al Thrash Metal porque les apetecería hacer tralla otra vez. No sé si es porque se hacían mayores y aún querían mostrar que podían hacer algo cañero, pero se ve que ya no lo sienten como entonces. Igual si vuelven a las drogas, groupies y al alcoholismo sí que sacan un disco en condiciones, pero la vida de adultos con dinero no les ha sentado muy bien.

Si eres fan, ya sé qué me vas a decir. Me da igual. Yo también disfruto mucho cuando escucho «Kill’em All», «Ride the Lighting» o el «Master of Puppets», pero coño, seguir tanto los pasos de este grupo, como si nunca hubieran «traicionado» eso que ayudaron a crear, con discos bochornosos, me parece un poco absurdo. Muchas veces trazo una comparativa en plan, Metallica son como ese familiar o amigo tonto al que hay que querer, haga lo que haga. Parece que la mayor parte de la comunidad metalera es así. Da pena. Seguir dando bola a esta peña me parece malgastar una energía que muy probablemente se podría invertir en bandas mejores y más honestas.

Hay que decirlo ya, Metallica no han sacado nada decente desde los 80s. Ni siquiera los discos nuevos, que mucha gente han abrazado como al mesías del Metal, tienen coherencia ni sentimiento. Ya que no podemos evitar que sean unas estrellas, y hasta puedan hacer colaboraciones en el cine o documentales de mierda (ese «Some kind of Monster»… pufff… vergonzoso…), quizá sí podríamos quitarles de cabezas de cartel de los festis de verano, para poner a otros que se lo merezcan más. No sé… Sé que esto no va a suceder, pero después de ver algunas publicaciones en el Facebook y tal, me he cabreado y he venido a mi rincón del tarao para gritarlo. Quieran quiera leerlo, que lo lea.