Esta es la segunda parte del artículo sobre CrystalMoors. He dividido su historia en partes, porque creo que es un Cristo de la hostia entenderlo y así es más digerible. Si quieres empaparte bien de todo, te recomiendo la lectura de la primera parte. Ahora, continuemos…

Ya había pasado un tiempo desde que creé Apocryphal. Estaba cada vez más sumergido en la vertiente Black Metal y poco a poco tocaba algo mejor, lo que me permitía ampliar el rango de riffs y aplicar nuevas influencias. Como anécdota, recuerdo mostrarle el único tema que recuerdo haber terminado a Jose (Opposer, Moonshine, Funebre Devastation…) y éste me comentó que uno de los riffs que usaba, y que era con el que más orgulloso estaba, sonaba igual a no se qué grupo. Así que lo deseché con mucha pena y, como no había hecho nada reseñable bajo el nombre de Apocryphal, decidí reiniciar el proyecto. Como si eso diera buena suerte o algo. La verdad es que, con el tiempo, jamás he escuchado ningún tema que se pareciera a ese que hice, así que ayer mismo hice memoria y lo grabé tal como recordaba que lo había planificado. Lo he colgado en YouTube y podéis escucharlo pinchando aquí.

Mientras pensaba en la nueva encarnación de Apocryphal, me dio por escribir letras y pensar diferentes conceptos líricos para tratar. También elegí un nombre de guerra para mí: Verminaard. Cualquiera que haya leído fantasía épica sabrá a qué o quién hace referencia. Y si no sabes qué coño es, pues usa Google, coño.

Tenía mi apodo ultra malvado, nuevas influencias, habilidades más refinadas y nuevas ganas de afrontar un proyecto con mayor seriedad. Ahora tocaba el turno de buscar un nombre más serio y original para toda esta mierda. No sé los nombres que barajé, probablemente me llegó el de Elder’s Cry una noche mientras aullaba a la luna… o tal vez haciendo cualquier otra cosa a principios de 1997… A saber. Yo era el mítico adolescente raro de los 90s, es decir, estaba todo el día escuchando música, dibujando, jugando a videojuegos, yendo a conciertos, leyendo libros de fantasía épica y jugando al rol. Así que, bajo ese cocktail, brotó el nombre que nacía como nuevo llamamiento a las costumbres paganas, concepto lírico y filosófico que empezaba a interesarme poderosamente.

En esos primeros días del aún invierno, llegué a componer dos temas altamente influenciados por bandas como Alastis, Samael, Moonspell o Thy Serpent, en un estilo de Dark/Black/Doom Metal con alguna melodía épica. La verdad es que sólo recuerdo dos riffs de todo eso. Ya tenía mas soltura estructurando canciones y no me costó tanto como ese confuso inicio con Apocryphal, pero seguía con el mismo problema: necesitaría un batería para poder completar estos temas.

Hacia mayo de 1997 hablé con Sasián (Adgar, Stygian), un colega del instituto que quería empezar a tocar la batería. Sasián era muy fan de grupos de Heavy y Thrash Metal, pero también le flipaban otros como la vertiente Black/Death melódica de la escena sueca, coronados por Dissection, los putos amos. Juntos fuimos un día al local de Descomposición Orgánica (grupo de Grind/Death en el que llevaba un tiempo cantando y del que ya hablaré), en Santander. Allí se sentó en el kit de batería mohoso y destrozado que había y se puso a darle sin mucho conocimiento (normal, era la primera vez que tocaba). Yo me colgué la guitarra y me puse también a berrear, mientras le iba dando indicaciones de cómo meter los ritmos y qué partes tocar. Sasián mostró tener bastantes aptitudes rítmicas y aprendía rápido. Se le daba de puta madre eso de dar hostias a algo. Poco a poco, los temas iban sonando. Yo no es que fuera muy exigente a nivel rítmico y éstos se ceñían a tempos lentos que, normalmente, son más fáciles de tocar. Acudimos pocas veces a ensayar, pero algo salió, pues a lo tonto estuvimos una buena parte del verano yendo a hacer ruido. De vez en cuando hacíamos descansos para irnos de litros con el resto de la tropa o a perder el tiempo yendo a un garaje que teníamos donde nos poníamos ciegos.

Con respecto a este momento, me viene a la cabeza una historia que me parece divertida. En uno de los ensayos de Elder’s Cry en aquel local de Descomposición Orgánica, llamaron de pronto a la puerta del garaje (ensayábamos en un garaje cutre, pero molón). Abrí y ahí estaba Lucifuego Master (aka Kueto). Yo ya le conocía de vista, pues era el cantante de Undernoise en esa época y además sabía que tenía Lucifuego, el primer grupo de Black Metal de Cantabria y uno de los más veteranos de España, pues hacía un par de años que había editado su demo tape «Blaze of Lust», que yo había comprado en un bar. Quién me iba a decir que unos cuantos años más tarde formaría parte de dicha banda… Pero él tampoco sabía quien era yo, pues creo que sólo me conocía de algún bolo. Simplemente pasaba por la calle y, gracias a que esos garajes no estaban insonorizados en absoluto, escuchó nuestra propuesta musical y se quedó sorprendido. Debíamos ser la segunda banda de Black Metal de Cantabria, jaja… y, si por algo se conoce a esta región, es por no tener una cantera importante de músicos en estos estilos. Bueno, ni importante, ni decente. Nunca ha habido cantera. Éramos un rara avis en toda regla. Además, practicábamos el estilo de Black Metal que más le gustaba, siendo principalmente lento y con alguna parte violenta. Intercambiamos una interesante charla sobre música, filosofía y locuras, y luego Lucifuego Master prosiguió su marcha.

Elder’s Cry. De izquierda a derecha: Sasián (con cara de fanático) y Verminaard en 1997.

Al término de ese verano, Sasián y yo dejamos de ensayar juntos. No recuerdo la razón, pero al menos germinó en él el deseo de tocar la batería y se llegó a comprar una con la que practicó todo lo que pudo en el garaje de su casa, llegando posteriormente a entrar en los power metaleros Stygian. Mientras tanto, yo volví al formato de one-man-band, pero ésta vez había una notable diferencia.

Hacia septiembre de 1997, si no recuerdo mal, me compré mi primer ordenador. Fue la hostia, porque todos mis problemas técnicos se disiparon gracias a ese gran programa llamado Fast Tracker 2. Seguro que a alguno se le dibujará una sonrisa al recordar ese software que ahora resulta primitivo. Ya he hablado de este programa en otros artículos y, de hecho, llegué a usarlo mucho y a dominarlo. No obstante, en esa época aún no tenía mucha idea de teclados, sintetizadores, ni de cómo usarlos, así que simplemente me ceñí a programar baterías.

Segunda demo de Elder’s Cry «Throne of Sorrow». Grabación de Bile (Gathering Darkness, Eldereon).

Armado con este nuevo aliado informático, durante esa segunda mitad de 1997, grabé «El Llanto del Bosque», la primera demo de Elder’s Cry. No creo que haya sobrevivido a los avatares del tiempo, y es una lástima, porque me habría gustado tener esta primerísima grabación medianamente seria. La grabé directamente en cassette y llegué a hacer un diseño y todo, como se puede ver. De todas formas, no edité ni distribuí la demo pues no pensaba que tuviera la calidad adecuada. Con el tiempo, y tras ver la calidad de mierda de otras demos de otras bandas (o incluso mías), pensé que bien podría haberla distribuido por ahí, pero bueno… no fue el caso. Lo bueno es que fui aprendiendo un poco más de eso de grabar cosas y tal.

«El Llanto del Bosque» sentó parte de las bases de mi propio estilo, pues introduje riffs y pasajes más épicos. Descubrí bandas como Mithotyn y similares, y empecé a hacerlo notar en mis composiciones que cada vez eran menos torpes y algo mejor estructuradas. También introduje alguna parte más rápida que, según creo recordar, podía asemejarse un poco al primero de The Abyss o Necromicon. Como nota curiosa, decir que usé la letra del tema «El Llanto del Bosque» en el tercer disco de Briargh «Eboros» de 2015, titulando el tema de igual modo y cantado igualmente en castellano.

A principios de 1998 ya tenía unos cuantos temas más y me dio por grabar otra demo, que titulé con el nombre de «Throne of Sorrow». En ella se notaba un ambiente mucho más beligerante, pero seguía con esas connotaciones Doomy y decadentes. Tampoco hice más con esta demo, ya que no servía para su edición, sino para escuchar los temas bien, arreglarlos y modificarlos para mejorar el repertorio. Ya había estado jugueteando con los teclados y los samplers, cobrando esto una mayor relevancia en el proyecto. También había mejorado mucho programando las baterías, haciéndolas sonar algo más orgánicas y menos máquina (dentro de un orden, claro). Hace poco la he recuperado del olvido gracias a Bile (Gathering Darkness, Eldereon), pero no la he subido porque no es plan de llenar Internet con todas las mierdas que he hecho.

Tan sólo unas semanas (o puede que meses) después, seleccioné los mejores temas de «Throne of Sorrow», los regrabé y añadí otros nuevos. Éstos conformaron la siguiente demo, bajo el título «Blood on Flames». Usé exactamente el mismo método, con teclados y baterías programadas por Fast Tracker 2 y el resto grabado a base de cintas de cassettes. El resultado fue prácticamente el mismo, sólo que en esta ocasión me suena que no metí tantos gambazos.  Algunos temas eran muy rápidos y otros más Doom Metal, pero seguía trabajando y progresando en esta particular visión del Pagan/Dark/Black Metal que estaba desarrollando. Por supuesto, tampoco edité la puta cinta, y es que yo soy así de gilipollas. Tengo montón de grabaciones que no llegué a editar en su momento porque no confiaba en que eso pudiera resultar atractivo o interesante para nadie. Si me hubiera tomado un poco más en serio todo esto, probablemente el nombre de Elder’s Cry, o tal vez el de CrystalMoors, habría sido algo más sonado. Pero bueno, así fueron las cosas y ahora aquí estoy para hablar sobre ello.

Elder’s Cry. Usé esta foto cuando volví al formato one-man-band. Año 1997.

A principios de 1999 grabé una nueva demo, aprovechando un tema de las anteriores y añadiendo otros nuevos. En esta demo se nota una mejora considerable y, además, añadí un tema muy épico que era influencia directa de esos ensayos que hicimos el verano anterior. La titulé «Thy Gift of Ravens» y también la distribuí entre algún colega. No obstante, no llegué a hacer mucho más

Como había hecho muy buenas migas con los Gathering Darkness y, de hecho éramos super colegas, les propuse ese verano entrar en Elder’s Cry y ensayar como banda. Así que se lo volví a decir a Sasián, quien ya había mejorado mucho como batería, y se unieron también Mon (guitarra), Bile (bajo) y JeshuQ (voz). Yo me encargaría de la otra guitarra. Allí empezamos a hacer ruido y la verdad es que, entre risas y borracheras, llegamos a hacer un par de canciones bastante decentes. En esta etapa se gestó un gran porcentaje de lo que luego fue CrystalMoors. Comenzamos a hacer letras en castellano, tratando exclusivamente sobre las Guerras Cántabras y el mundo celta. Introdujimos algunas influencias del Death Metal melódico sueco, estilo primeros trabajos de In Flames y otros grupos suecos. Basamos la música principalmente en los medios tiempos, con guitarras dobladas muy trabajadas, llenas de melodías épicas y un ligero poso Heavy Metal muy épico también. Sé que llegamos a grabar un ensayo con un par de canciones, pero no lo hemos llegado a encontrar ni Bile ni yo. JeshuQ, que originalmente es batería, hizo sus pinitos como vocalista y lo hacía realmente bien, introduciendo incluso coros melódicos épicos que añadían aún más atmósfera beligerante al asunto. «Recuerdo a Chuspi (JeshuQ) cantar en el baño, porque se le acoplaba el micro», recuerda Bile cuando le pregunto por el proyecto. Como se puede observar, tampoco eramos nada ortodoxos en los ensayos.

Sin embargo, llegando al final del verano, no llego a recordar por qué dejamos de ensayar. Quizá fue que retomamos las clases, o puede que no, pero es que aquello sonaba de puta madre y dejamos de ensayar, así que volví al formato one-man-band y continué con el proyecto.

Cuando retomaba la composición, recordé la demo «Thy Gift of Ravens» y después de escucharla, decidí que podría estar bien editarla. ¡Por fin iba a editar una demo! Pero, ¿sabéis qué? No lo hice, jajaja… Hice un diseño, una portada y cuando iba a poner el nombre pensé que Elder’s Cry no molaba y decidí cambiarlo por el de CrystalMoors. Sinceramente, no recuerdo por qué lo quise cambiar por tercera vez, pero al menos fue el definitivo. Pero ya iré hablando de esto cuando toque…

Discografía de Elder’s Cry:
«El Llanto el Bosque» (demo 1997)
«Throne of Sorrow» (demo 1998)
«Blood on Flames» (demo 1998)
«Thy Gift of Ravens» (demo 1999)

Aviso que este artículo puede ser realmente largo y lioso. En el de Moonshine un colega comentó que parecía el Silmarillion con tanto ir y venir. Y no le faltaba razón, pues por algún motivo, rara vez la vida de un grupo en el que haya pertenecido ha sido lineal. Así que paciencia. He decidido dividir este extenso post en varias partes. Ahora hablaré de su génesis.

El nacimiento de CrystalMoors no lo tengo muy claro, si he de ser sincero. La biografía oficial dice que lo creé en 1995 y supongo que sea cierto, pues la escribí al poco de empezar a componer para este proyecto. Pero ahora, después de 25 años, me patinan los recuerdos y se me entremezclan. No obstante, intentaré ser lo más exacto y concienzudo posible.

CrystalMoors no se creó de la nada, no usé tampoco ese nombre y, por supuesto, no tuvo una dirección lógica de crecimiento. Al contrario que cualquier banda «normal», el proyecto se gestó de la influencia de varios otros proyectos y poco a poco fue tomando forma. De modo que, en realidad, CrystalMoors nace de todas las influencias de bandas que iré citando.

En 1995 recuerdo que era muy fan de My Dying Bride y bandas similares. Me encantaba el Doom/Death Metal (y actualmente me sigue molando la hostia, por cierto), pero también me había empezado a gustar mucho el Black Metal, que hacía poco tiempo que había llegado a mi vida. Eso sí, lo hizo con mucha contundencia. Después de escuchar los temas lentos del «Suomi Finland Perkele» de Impaled Nazarene, pensé que yo podría hacer algo similar y que molaría mucho hacer un proyecto yo sólo, como hicieron Bathory y Burzum, entre otros. Además, la música lenta y oscura se me antojaba mucho más intimista por lo que hacerlo en solitario era la opción más interesante. Sigo pensando lo mismo hoy en día, la verdad.

Foto que usé en esa época, aunque no fue una verdadera sesión de fotos. Año 1995.

No existía nada llamado Pagan Metal, al menos en mi cabeza. Sé que ya andaban por ahí Graveland y más peña, pero aún no había llegado a mis manos. Conseguir ese tipo de material en esos años era realmente jodido en Cantabria. Mi bagaje musical principal venía de los 80’s y, sobretodo, de la primera mitad de los 90’s, así que ni se me ocurría que pudiera aunar melodía épica, con folk y la rabia del Black/Death Metal. Mucho menos que subyaciera una filosofía neopagana oscurantista o estricta. Lo más cercano que había oído era el primer disco de Moonspell «Wolfheart», que incluía partes más épicas que sí fueron una gran influencia, pero acababa de salir y aún no se me había introducido su «Alma Mater» en mi ADN musical.

Otra gran influencia era la revista Grinzone, como para muchos de nosotros supongo, que me acercaba toda la iconografía del Black Metal, con su corpse painting, sus espadas, su ocultismo y todo su misterio. Y recalco lo de misterio, pues hay que matizar que aunque parezca obvio, por esos años aún no estaba Internet extendido entre los hogares y cualquier banda que salía en una revista o fanzine tenía un aura extra de misticismo que hoy en día se ha perdido con el abuso de las Redes Sociales, entre otras pestes. Cualquier adolescente que leyera las palabras de Abigor o incluso los aún desconocidos Behemoth, se las creía totalmente. Si te decían que vivían en un castillo o que eran lobos lusitanos que aullaban a la luna, pues ¿why not? ¡Por supuesto!

Comencé a componer algunos riffs y melodías que aún hoy recuerdo (y no, no eran nada destacables en su mayoría), aunar ideas y escribir letras muy decadentes y oscuras. A ese proyecto inicial lo llamé Apocryphal. Llegué a dibujar el logo que encabeza el artículo, hice algún sigil y el trasfondo lírico y conceptual era puramente satánico y depresivo. También usé corpse-paint en una sesión de fotos, odas al demonio, cruces invertidas y pasajes tenebrosos muy oscuros. Tenía ya varios libros que hablaban de esos temas y la verdad es que sentía fascinación por todo ese lado de la realidad. Con el tiempo, pasé ese concepto a Hrizg, pero esa es otra historia.

Con el tiempo, vi el verdadero problema de hacer un one-man-band, y este no era otro que ser pobre, pues en esa época yo era estudiante y, además, menor de edad. No tenía dinero más que para la guitarra (que compré porque pude vender la Super Nintendo y los juegos que tenía) y las «canciones» que hacía eran riffs sueltos a base de grabaciones pellejeras en cassettes. Yo me imaginaba el resto. Ya cuando eso, algo tonteé con la batería, pero aún así no disponía de equipo ni conocimientos para poder llevar a cabo una grabación medianamente coherente. Tampoco tenía demasiados contactos como para poder pedir a alguien que tocara en mi incipiente proyecto y, de hecho, ésta búsqueda era prioritaria para mi banda principal en aquellos años: Nekrom (que luego pasó a llamarse Moonshine).

Durante todo 1996 no recuerdo haber hecho nada con el proyecto. Seguramente seguí escribiendo algunos riffs y probablemente temas completos, pero lo dejaría de lado, pues cuando aquello ya estaba inmerso en Moonshine, entré en Opposer, en Descomposición Orgánica y vete a saber si alguna otra historia más. Conociéndome, seguramente. También aconteció un cambio de nombre, aunque no de concepto. A pesar de que Apocryphal me gustaba, me suena que vi algún flyer de alguna banda con el mismo nombre. Acabo de mirar Encyclopaedia Metallum y efectivamente, en esos años había al menos tres bandas llamadas igual. Así que, en algún momento de entre 1996 y 1997, Apocryphal lo empecé a llamar Elder’s Cry. Pero hasta aquí la primera parte.

AÑADIDO

Como podréis ver, acabo de añadir un tema. El único tema que hice bajo este nombre. Matizo que esto no está grabado en 1995, pero sí escrito en ese año. Ayer domingo fui al estudio a trabajar en la pre-mezcla de Clavícula Salomonis y a digitalizar unas antiguas cintas de demos y ensayos de Gathering Darkness, Elder’s Cry y de Moonshine, y pensé que sería buena idea rememorar la canción y dejarla grabada 25 años después.

Yo no sé cómo es posible que me acuerde aún de un tema entero tras tanto tiempo, pero aquí está, grabado tal como lo había pensado. Es más, las letras no las tenía apuntadas, pero las he hecho de memoria porque aún las recuerdo. Que como veis, tampoco es que la música y las líricas fueran gran cosa, pero hay que tener en cuenta que ésta era probablemente la primera canción que hice completa. Evidentemente, no tenía las baterías más que en la cabeza y las he programado en base a cómo las había pensado en su momento.

En cuanto al estilo, ya os había adelantado en el artículo arriba que era un Black/Doom Metal, pero tras analizarlo, en realidad era un trozo de Doom Metal y otro de Black Metal. Prácticamente son dos temas diferentes unidos. Incluso las voces las pensé así, tal como están grabadas. En los siguientes temas que compuse aprendí a homogeneizar un poco mejor los estilos, pero se ve que aquí esa lección aún no la había interiorizado.

La canción la llamé «We Fall», aunque tiempo después, ya con el nombre de Elder’s Cry, compuse otra e integré estas letras, siendo éstas ampliadas con más texto. Como el título me parecía potente, también la llamé «We Fall» a esta nueva versión.

Escuchándolo, y tras compararlo con cualquier otra del «Antiqvam Exqvirite Matrem» por ejemplo, parece mentira que sea la misma banda. No ya por el cambio de estilo (aunque la parte Black Metal apuntaba en esa dirección), si no por la evolución misma del grupo. Ni qué decir tiene que me refiero a mi periodo en la banda, desde 1995 hasta 2012, ya que lo nuevo que han hecho desde mi marcha, obviamente, no yo no tengo nada que ver.

Qrixkuor no es que haya sido una banda secreta como tal, sino que la hice por pasar el rato, sin pensar por qué hacía eso o a donde quería llegar. De hecho, ni siquiera edité esto en su momento, pero aquí os lo presento, pues mi objetivo es mostrar todo mi trabajo, aunque en su día no lo valorara.

Portada que hice para la promo.

Esta historia no va a ser muy larga, así que tranquilos. Todo empieza de una forma bastante accidentada, como muchos de mis proyectos. En 2007, Forestdome íbamos a haber grabado una demo nueva. O tal vez un MCD… yo qué sé, porque ni me acuerdo. Sólo sé que un día quedamos Gharador y yo y nos pusimos a grabar unas baterías con unos riffs que tenía por ahí. Justo ese año, Forestdome pasó a mejor vida, como ya sabréis si os habéis zampado este artículo, así que me encontré con las baterías de tres canciones en el disco duro de mi mesa de mezclas.

De pronto, en 2009, me entran unas ganas de la hostia de hacer algo en plan Death Metal pútrido, guarro y oscuro. Echando un ojo a mi HD, reparo en las baterías que hizo Gharador y no tardo mucho en meterlas mano, bajar la afinación a «SI«, añadir unos riffs y a escribir unas letras viscosas para luego meter el bajo y las voces. Total, que llamé a la grabación «Below the Shadows of Pestilence» pero, paradójicamente, aún no tenía ni nombre para este proyecto. Tampoco sabía si lo iba a continuar o qué, porque en esa época aún tenía Eldereon y no me apetecía hacer dos grupos similares.

Un buen día, hablé con Theron (Pang of Death, Feretrum, etc) y me propuso el nombre de Qrixkuor, cuyo significado lo buscáis en Google, si queréis. Me pareció nombre acojonante y, al escuchar éste la demo, me propuso editarla bajo su sello Obscuratio Records en cassette.

Durante un tiempo estuve currándome el diseño, hice el logo este de mierda, etc., pero no sé qué pasaría, que al final Obscuratio Records no editó la cinta y la demo se quedó inédita durante unos cuantos años.

En 2013 creé Deprive, proyecto con el que he editado una demo y dos discos hasta la fecha. La primera demo la edité el mismo 2013 y al año siguiente Till you Fukkin Bleed Records (Polonia) me ofreció reeditarla con temas de bonus. Yo no tenía nada más que añadir a la demo de Deprive, así que me acordé de «Below the Shadows of Pestilence» y, a pesar de no ser el mismo estilo exactamente, pensé que así lo podría escuchar alguien y darle cierta salida. De modo que Qrixkuor se fusionó con Deprive y fin de la historia.

Visto en perspectiva, tendría que haberme currado más la grabación. Quise hacerla muy ponzoñosa y maquetera, pero creo que me pasé bastante y la descuidé demasiado, pero el estilo a caballo entre lo primerísimo de My Dying Bride con Morbid Angel e Incantation me parece que no quedó ni tan mal. Quizá un día lo regrabe.

Ahora he visto que en 2014 se creó un grupo bajo este mismo nombre en Reino Unido, pero no les he escuchado.

Si queréis descargar la demo de gratis, pinchad aqui
Si queréis oír la demo en YouTube

Goyo, un viejo amigo, me ha dado una alegría por partida doble. Tenía una cinta que aglutinaba dos proyectos que tuvimos juntos. Uno de Death Metal y otro de un atroz Black Metal/Grindcore (Belfegor, del que ya hablé). Hoy hablaré del de Death Metal, pues lo considero mi auténtico primer grupo ya que fue anterior. Este grupo fue Consciousness Remains.

Corría el año 1994 y yo era un adolescente imberbe cuya melena aún no llegaba ni a los hombros pero estaba hambriento por adentrarme en mi nueva obsesión: la música. El año estaba finalizando y Goyo (Wayne), un colega que tocaba la guitarra de puta madre, me dijo de montar un grupo, o unirme como vocalista a uno que estaba montando… no recuerdo bien. Fuimos barajando ideas y estilos. A los dos nos gustaba el Death Metal, y parecía que era clara esa dirección, pero él quiso introducir también algún riff más thrasher, lo cuál generaba ciertas discrepancias, pues yo quería sonar jodidamente oscuro y brutal. En esos días flipaba con grupos como Deicide, Cannibal Corpse e Hypocrisy, y además quería añadir rollos más a lo primeros Paradise Lost o My Dying Bride. Meter riffs en un estilo tipo Sepultura en esa ecuación no me parecía que encajara bien y me cortaba un poco el rollo. Ahora sé que depende de cómo se haga puede quedar de lujo, pero dados mis nulos conocimientos técnicos a la hora de hacer música que tenía por esa época, no se me ocurrió. De hecho, aunque en 1994 ya chapurreaba alguna cosa con las seis cuerdas, no fue hasta el año siguiente que empecé a tocarla más en serio.

Ya nos adentramos en 1995, e íbamos barajando varios nombres. A mí sólo se me ocurrían mierdas muy viscerales sin mucho trasfondo, así que probablemente hubo varios nombres antes del que dejamos. No lo recuerdo bien. Necesitábamos cubrir el puesto de segundo guitarra, así que Goyo llamó a su amigo de la infancia Antón, mientras que yo (que hacía poco que había empezado clases de guitarra en una academia) hablé con un compañero, Pelayo (Wayne, Lacta Moloko), que tocaba el bajo de puta madre y también le gustaban los géneros y bandas antes citadas.

El grupo estaba ya casi formado y tocaba establecer un nombre. Goyo aportó Consciousness Remains y, a falta de nada mejor por parte del resto, así lo llamamos. Ahora caigo en el fallo… La idea era llamarse «Desechos de la Conciencia», pero tal como lo escribimos, significaba «La Conciencia Prevalece», lo cuál viene a ser lo contrario de lo que queríamos transmitir. Vaya panda…

De izquierda a derecha: Goyo y yo, en algún momento de 1994.

Comenzamos a ensayar ya en ese mismo año en el garaje de Pelayo y allí hacíamos versiones de grupos tan dispares como Pestilence, Fear Factory, Paradise Lost, Nail Bomb, Brujería, Sepultura… así, para cubrir todo el espectro de gustos. De todos modos, todavía faltaba un batería. Mientras hablábamos con Sami (Varkhen de Fatal Portrait, Bittencross, Korzo, Hrizg…), el padre de Pelayo decidió que éramos unos mangurrianes sin futuro y muy ruidosos y nos largó de su garaje.

Como anécdota, recuerdo subir a casa de Varkhen, a quien sólo conocía de conciertos locales, y ver que tenía su kit de batería montado en su habitación. Allí practicaba, para pesar de sus vecinos. No recuerdo de qué hablábamos, pero supongo que de música, tías (hay que recordar que éramos adolescentes), ensayos o tal, pero nos mostró cómo sonaba un plato que se había comprado y le dio un hostiazo que me pegó un susto de cojones. Le convencimos para que se uniera al grupo, así que la formación ya estaba cerrada.

¿A que no sabéis donde nos fuimos a ensayar? Sí, a la grandiosa y mítica Nave de Monte. Allí nos estrenamos ese mismo año y estuvimos ensayando mucho durante esos meses. Todo lo que pudimos, porque de hecho, no teníamos apenas equipo y era todo un poco horrible. No recuerdo que Antón ensayara mucho con nosotros y de pronto decidió dejar el grupo. Al poco, le siguió Pelayo.

Goyo, Varkhen y yo continuamos nuestros ensayos y, al ver que era harto difícil encontrar bajista, fui pensando en vender la guitarra y comprarme un bajo. Pero mientras tanto, seguía jodiéndome las cuerdas vocales con mi micrófono de mierda roto, un cable que falseaba y un ampli que debía ser de 30 Wats. Lamentable. No obstante, esto no evitó que pudiéramos grabar un ensayo, el cuál puede descargarse pinchando aquí. Luego, yo cogería el primero de esos temas y mediante un sofisticadísimo sistema de grabación casero a base de cassettes, me superpuse una segunda pista vocal. Una chanada, pero quería practicar en eso de grabar y mezclar. Dibujé varias versiones del logo, pero el único que he encontrado entre miles de viejos papeles, ha sido el ultra cutre que encabeza este artículo.

En la segunda mitad de 1995 yo había conocido a Jose (Opposer, Moonshine, Funebre Devastation) en la academia de guitarra y empecé a ensayar con él mi idea de Death Metal, la cuál llamamos Nekrom. Como sólo éramos él y yo, le comenté de unirse a Consciousness Remains como guitarrista, cosa que aceptó.

Así pues, ya estábamos completos. Habíamos entrado en el año 1996 y yo había cambiado mi guitarra por un bajo. Podíamos pues ponernos serios y, sin embargo, la cosa se jodió. Goyo había decidido hacer un estilo musical más desenfadado. A pesar de que le molara el Black y el Death Metal, él quería sonar más a Thrash Metal o, incluso, al emergente Nu Metal. Con este giro, hizo que tanto Jose como yo nos marcháramos del grupo. Por una parte, yo entré en Opposer como bajista, mientras que daba los primeros pasos con Moonshine, la reencarnación de lo que en inicio llamé Nekrom. Además, había entrado como vocalista en un grupo de Grind/Death Metal llamado Descomposición Orgánica, del que ya hablaré más adelante. Me suena que Pelayo volvió a la formación y estuvieron Consciousness Remains ensayando unos meses pero Varkhen se marchó para unirse a los thrashers Finis Africae (luego cambiarían de estilo y nombre por el Black Metal de los Fatal Portrait). Goyo y Pelayo disolvieron el grupo y metieron a Rober como batería para formar Lacta Moloko que, más tarde, serían conocidos como Wayne, volviendo un poco más al estilo rudo y contundente de los inicios.

Descarga la demo pinchando aquí
Puedes escuchar la demo/ensayo completa en YouTube

Tan pronto me compré mi primer PC, me puse a hacer pruebas de grabación para aprender a usar el software y poder llevar a cabo mis experimentos musicales. Éste fue uno de ellos. No me matéis.

Con este nombre, aparentemente de coña, se esconde un proyecto que comencé a finales de 1995 de Death Metal, con toques Grindcore o Brutal Death guarro. Justo ese año me había comprado mi primer ordenador Pentium, con una tarjeta de sonido muy guapa para la época que me permitía empezar a hacer virguerías por mi cuenta y dejarlas grabadas. ¿Para qué? Pues para nada en concreto, pues no lo editaba ni lo movía más que por algunos reducidos contactos. Eso sí que era Underground. No obstante, gracias a hacer estos experimentos, aprendí a usar algunos editores y comenzar mi «carrera musical» basada en el DIY (Do it yourself).

Cassette que le grabé a Bile en su día. Así hacía yo distribución en aquellos tiempos… Más abajo está la demo de Torture, otro proyecto que hice entre 1997 y el año 2000 del que ya hablaré.

Con ganas de hacer algo impío y que sonara relativamente serio, empecé a componer riffs para Nekrofixion yo sólo. De vez en cuando pretendía contar con algún colega, como Uruksoth (Gathering Darkness, CrystalMoors…) o alguno más, pero aquello no prosperaba por el motivo que fuera. Todos éramos principiantes en aquella época y el compromiso tampoco lo tendríamos muy macerado. Aquello era una casa de putas a nivel musical. Hoy hacía un grupo con Uruksoth, mañana hacía ese mismo grupo con otro y todos tan amigos.

He encontrado un listado de temas que pertenecía a Belfegor bajo el nombre de Nekrofixion, lo que podría significar que tan pronto grabamos aquella demo tan rancia de Belfegor, cambié el nombre. No lo recuerdo, la verdad, pero sé que algunos de los riffs de la demo «Agony Mass» de 1997 los hice tiempo atrás, así que bien podría ser.

No tengo apenas recuerdos de Nekrofixion desde 1995 a 1997, cuando me compré el PC, salvo algún momento sentado en la cama tocando mi guitarra o el bajo y componiendo riffs lo más brutales que se me ocurrían. No tenía manera de grabar nada en esos años, más allá de esos ritmos en una cinta de cassette que seguramente tenga guardada aún en el trastero pero que, debido a que no tendría ni batería ni voz ni nada, no tiene sentido mostrar aquí.

Llegó el año ’97. Sin tener ni puta idea de cómo empezar una grabación, me puse a programar las baterías con el Fast Tracker 2. Un programa basado en archivos WAV que me pasó un colega y que llegué a aprender a usar realmente bien. No sé de dónde salieron los samplers de batería, pero como no sabía nada de armonía todavía, no me atreví a incluir teclados, ni nada extra. Bastante tenía con programar unas baterías que sonaran más o menos bien. Además, que éstos no habrían tenido sentido con el estilo que pretendía hacer.

Como no tenía un micrófono bueno, usé el mega cutre de ordenador y grabé directamente en el Fast Tracker 2, procesando las voces con ese programa y añadiéndolas algún que otro efecto.

Yo engorilado tocando el bajo a principios de 1996.

Con las voces ya pregrabadas y las baterías programadas, me puse a ensayar los temas como pude, en mi habitación. Yo llevaba tocando la guitarra un par de años, así que mi destreza tampoco era la polla, pero llegué a hacer unos riffs medianamente decentes y me envalentoné para grabar.

El proceso de grabación fue el siguiente: Saqué un cable de la salida de cascos del ordenador y lo llevé a la entrada auxiliar de mi minicadena. La guitarra la conecté a mi BOSS Metal Zone, y de ahí, a la entrada de micrófono de la minicadena. Di al REC, luego al play del Fast Tracker 2 en el ordenador y así grabé una pista de guitarra en una cinta. De esa manera hice los cuatro temas. Una vez terminé, pasé esa cinta a la segunda pletina de la minicadena y grabé una segunda cinta añadiendo el bajo con el mismo sistema. Esto hacía que la calidad de sonido bajara, pero bueno, era la única manera que se me había ocurrido para grabar. No añadí una segunda guitarra ya que si bien ésto sonaba fatal, pues si añadía otra guitarra ya sería una podredumbre demasiado chunga. Además, Nekrofixion no requería otra guitarra.

Titulé la demo como «Agony Mass», aunque grabé algunas cintas de cassette sin título alguno. No creo que fuera por dejadez, sino más bien porque tampoco lo consideraba una demo como tal. El hecho es que no la moví casi nada y muy pocos pudieron «disfrutar» de esta puta mierda que hice. Los títulos sí me los curré la hostia (nótese la ironía): «Demonic Ruler», «Agony Mass», «Vicio a la Tortura» y «Altar de Tripas». Y así, con un par de cojones, di la demo por finalizada, con sus fallos y todo.

Visto en perspectiva, tal vez lo podría haber movido un poco más. Pero bueno, da igual, así quedó la cosa. De todas formas, tengo recuerdos de algún otro tema, así que seguramente la demo se compone de los temas que menos fallos tendrían, ya que creo que hay alguna cinta con alguna canción más. No obstante, el proyecto lo di por acabado, no sé bien por qué aún. Creo que ni siquiera me lo llegué a tomar en serio.

Durante ese año de 1997 yo entré a Undernoise como vocalista, pero el guitarra que había, Casas, dejó el grupo. Mientras buscábamos uno, me puse a juguetear intentando meter guitarra y voz, cosa que me fue imposible por mi falta de dominio a las seis cuerdas. Así todo, en Undernoise llegamos a ensayar el tema «Demonic Ruler» y trozs del «Agony Mass», con mejor sonido y mejor tocados, obviamente. Pero poco después entro Rubén, quien se trajo un buen puñado de riffs y ya se olvidó todo aquello, salvo algún que otro ritmo que se reutilizó en proyectos posteriores.

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Contrariamente a lo que dice Encyclopaedia Metallum, yo nunca formé parte de Wolfthrone. Al menos, de manera oficial. Fue una muy fugaz pasada por la banda la que hizo que alguien me considerara miembro permanente. Aquí cuento qué ocurrió y cómo ocurrió.

Un amigo me ha comentado que cuente esto y hete aquí que soy un mandado. No sé si será de interés de más de una persona, pero ahí lo suelto jaja

Hacia finales de los 90s y principios del nuevo milenio, éramos muchos los que estábamos fascinados por esa ola de Pagan Metal que, por cierto, nada tenía que ver con la actual. En aquellos tiempos, el estilo no dejaba de ser un Black Metal oscuro y crudo pero con temática pagana en lugar de satánica. Bandas como Nazgul, Berserk o Dark Drakkar eran auténticas pioneras en este creciente auge.

En 1999 establecí amistad con Asgard, guitarrista de la banda granadina Dark Drakkar, quien tenía un fanzine (Iberiam Zine) y se movía por toda la península conociendo músicos con los que tenía afinidad por carta (sí, por carta), saliendo de fiesta con ellos, etc. Entre los dos empezamos a hacer planes de proyectos de ese estilo. En el año 2000 montamos Winterhowl, con el que compuse un par de temas (que luego usaría para CrystalMoors), pero no llegamos a hacer nada serio. Por esas fechas, Asgard disolvió Dark Drakkar, se instaló en Vitoria por temas laborales y allí formó Wolfthrone junto con Shadowolf (Funeral Zine y muchas bandas, por lo visto) a la batería, Cryofdoom (In Thousand Lakes, Epitaphy) al bajo y voz y Guda (desconozco sus bandas actuales) a la segunda guitarra. La idea era claramente seguir la dirección marcada por Dark Drakkar y Winterhowl.

Después de unos ensayos, ya en 2001 grabaron «Awakening of the Wolves», una demo con dos temas sólo y un sonido muy crudo. A mí me encantó, la verdad. Además de estar en contacto con Asgard, también lo estaba con Shadowolf por el Funeral Zine. Resultó que en ese año, o al poco tiempo, Asgard tuvo varias desavenencias con algunos miembros y abandonó el grupo. Shadowolf, sabedor de lo que me gustaba el proyecto, me llamó para que entrara de bajista y cantante, pues habían encontrado sustituto a Asgard y además Cryofdoom había dejado el grupo también, aunque luego volvería. Entrar en el grupo de manera oficial me parecía poco ético, por deferencia a Asgard que era mi amigo, pero les dije que podría echarles una mano si todas las partes estaban de acuerdo. Y así fue.

Ahora viene la traca…

Un día me acerqué a Vitoria, con idea de pasar el día ensayando, quedar con Asgard después, salir de fiesta y dormir en su casa. Bueno, pues más o menos ocurrió así, es decir, llegué a Vitoria pronto por la mañana. Yo no tenía ni carnet de conducir, así que fui en autobús. Cuando llegué, me dijeron que no había ampli de bajo y que había que ir a casa de Astaroth (Jentil Odol zine), que nos dejaba el suyo y, de paso, su bajo (que era un Ironbird tope de guapo). Estuvo gracioso bajar el super ampli aquel por las escaleras. Menos mal que nos esperaba abajo en el coche el padre de Shadowolf, que nos llevó al local de ensayo. Nos entregó la tartera con el almuerzo y… bueno, no, discutió con su hijo y nos echó del coche, más o menos. En el local de ensayo conocí al resto del grupo.

Yo ya me había sacado algún tema en mi casa, pero en el ensayo me puse a sacar el resto del repertorio, tanto con voz como con bajo. La idea era matizarlo cuanto antes pues querían debutar en directo. Allí me di cuenta de que el ambiente no era muy bueno entre el grupo y Asgard. Parte de la culpa la tenían ciertas tendencias políticas de algún miembro que difería por completo del resto. No voy a entrar en más detalles, pero ahí cada uno tiraba por un lado y ese rollo no me molaba nada.

A mitad de ensayo nos dio por empezar a pimplar. Habíamos pillado cervezas y obviamente no bebimos con mesura. Al menos yo. A alguien se le ocurrió la idea de ponernos corpse-painting, tachas, pinchos y esas mierdas. Pensé que estaba improvisado y me pareció buena idea. Borracho, todo me parece bien (o mal, depende). La verdad es que se creó una atmósfera muy guapa. Fue un ensayo productivo y onírico. Al poco tiempo entró una amiga de estos, que era fotógrafa, y ahí me di cuenta de que no era circunstancial todo aquel montaje. Querían hacerse una sesión de fotos. Me pareció que sobraba, siendo yo un supuesto miembro de sesión, pero me importó tres cojones. A esas alturas ya iba con un ciclón bastante interesante. Más tarde me contaron que las fotos se velaron y no salieron. Vaya artistas…

Cuando se terminó el ensayo, nos quitamos el maquillaje, pero no terminó la fiesta. Salimos por la noche y seguimos bebiendo. Estuvimos yendo por garitos metaleros. Algo genial, pues en Santander ya no quedaban y a mí me parecía la hostia todo aquello. En un momento dado, Shadowolf me dijo que quería hacer una organización musical de bandas muy comprometidas con el Black Metal, para darnos apoyo entre nosotros, sacar recopilatorios y organizar conciertos. Yo me puse muy serio y le dije algo así: «Yo no quiero hacer organizaciones musicales, quiero hacer organizaciones terroristas anticristianas y pegar palizas», o algo parecido. Justo cuando me iba a descojonar e indicarle que iba en coña alguien me llamó para hablar, me di la vuelta y se me olvidó todo eso. Lo único que recuerdo de la noche fue que me quedé dormido en una discoteca y el resto lo tengo demasiado nuboso. No recuerdo nada más. No sé ni dónde dormí la mañana, supongo que donde Asgard, pero vamos, que no me acuerdo. Sé que hubo un buen circo cuando hubo que devolver el equipo a Astaroth, pero no consigo rememorar detalles. Lo gracioso del tema es que a los pocos días Shadowolf me envió un e-mail con una hoja para rellenar datos, como si fuera una suscripción a algo, para esa asociación musical que quería hacer. Me partí el culo cuando leí una especie de disclaimer que rezaba «La organización no se hará responsable de ningún acto violento de ninguno de los miembros». Joder, hasta ese momento ni me acordaba de la parida que le solté… qué truhán estoy hecho.

No volví a ensayar en Wolfthrone, a pesar de que me lo pasé bien con ellos y que el grupo me gustaba. Hubo varias razones que no vienen al caso, pero yo continué con mis proyectos en Cantabria. Al poco se puso fin a aquello que hicimos Asgard y yo bajo el nombre de Winterhowl que comentaba al principio (donde iba a haber militado también Uruksoth, pero que no llegó a ensayar nunca) y, como ya empezaba a ensayar con CrystalMoors, usé los temas que hice para ésta banda.

Por lo visto, alguien cercano a Wolfthrone pensó que pasar un día de ensayo-fiesta como miembro de sesión era equivalente a miembro permanente, así que me pusieron en esa jodida base de datos que he comentado. Pero yo oficialmente nunca he formado parte de este grupo.

Con un extraño nombre para un grupo de Brutal Death Metal / Grindcore, nos llega Selaphiel, de la mano de Chus (aka JhesuQ), batería de varias formaciones extremas cántabras, pero en esta ocasión, mostrándonos su faceta de vocalista y productor.

En 2015 JheshuQ (Gathering Darkness, OPROM, etc) creó un extraño y ruidosísimo proyecto con el nombre de uno de los siete arcángeles según la tradición católica. Extraño nombre para un proyecto tan brutal e impío. ¿O tal vez no? «Quise llamarlo así para diferenciarme de las tendencias satanistas de los grupos de Death Metal. En el Cristianismo se puede ver cierta crueldad. Entre los judíos y cristianos en los primeros años… como una maldad intrínseca en el ser humano. Ese supuesto «lado bueno» está lleno de maldad», comenta Chus a ese respecto.

Dualidades a parte, también llama la atención que siendo un batería tan rápido y brutal decida dejar las baquetas para centrarse en la voz y optar a las baterías programadas. A lo que él comenta: «Quería llevar el sonido que hacíamos en Gathering Darkness a un nivel más extremo y sucio. Mas «raw». Era otro concepto. Lo formé con David (Gathering Darkness, Stygian), con la idea de hacer algo más técnico pero sin renunciar a esa suciedad».

Con esta premisa, monta todo el percal en su home-studio y se ponen a hacer el hijoputa con distinto software de producción. A los pocos días «Death Metal on the Cross» ya estaba grabado. Enviaron la demo a Morbid Shrine Productions y al poco salió editada en cassette profesional, teniendo bastante buena aceptación a pesar de lo arriesgado de la propuesta.

Poco después, se meten en la producción de «Adumbratio», su secuela. Al preguntarte por el concepto de esta demo y sus letras dice: «Las letras siempre en castellano, como nota distintiva. Queríamos unas letras interesantes, no cosas fáciles», comenta, pese a haber títulos en inglés. Podéis ver un studio-report aquí sobre ello.

Selaphiel, de izquierda a derecha: JhesuQ, Fernando y David. Foto 2015.

Así pues, «Adumbratio» sale editado, ésta vez por ellos mismos, haciéndose poco a poco hueco en el Underground más extremo. Sin embargo, tras sacar uno de los temas como single, bajo el lacónico título de «Visceral», el proyecto parece caer en el silencio a nivel estudio. Aunque incluyen a Fernando como bajista y hacen algunos ensayos para llevar Selaphiel al directo. Cosa que no llega a ocurrir, pues Fernando (que era malagueño) se marcha y David y JhesuQ se centran en componer y grabar el siguiente disco de estudio de Gathering Darkness.

Un buen día, David decide abandonar Selaphiel. «David se saturó de tener que componer todo para Gathering Darkness y Selaphiel. Dejó ambas formaciones al cabo de un tiempo», dice JhesuQ.

No obstante, el grupo no está muerto, a pesar de lo que pueda parecer. «Estamos preparando cosas. El proyecto está vivo», dice cuando le pregunto por el estado del mismo. A ver si ahora se deja de baterías programadas y las toca él, porque talento y brutalidad no le faltan.

Texto por Erun-Dagoth
Logo por Ana
Reseña hecha por Bleak Zine
Entrevista hecha para Morbid Shrine Prods.
Studio Report de su segunda demo «Adumbratio», pincha aquí
Página de Encyclopaedia Metallum
Descarga sus demos en Bandcamp
Escúchala en YouTube

La verdad es que no recordaba haber hecho esta aberración sonora, pero Goyo (Wayne) me lo ha pasado y me han ido viniendo los recuerdos poco a poco. Tampoco hay mucho que decir sobre esto, pues no duró más que unos pocos días, pero bueno. En su momento grabamos una demo de Black Metal/Grindcore y, viendo lo que se hacía en esa época, no estaba ni tan mal.

Obviamente, en 1995 yo no tenía ni puta idea de qué grupos había con ese nombre. Tampoco me importaba mucho. Este fue uno de esos proyectos de fin de semana, porque lo hicimos en un par de días todo. Esta es la prueba de que trolleábamos ya con grupos a mediados de los 90s.

Hay que remontarse a una tarde que estaba yo privando en el bar «El Jefes» de Santander, junto con más colegas. Aquel no era un bar metalero, pero se petaba de heavies a diario. No recuerdo ni que se pusiera música, pero allí se podía ver gente de Finis Africae, Dressed in Black, Mordor, Anger Tears y mucha más peña. No sé si la clave estaba en el calimocho que ponían o que se estaba muy tranquilo, el caso es que un día reparé en un cartel en la columna que rezaba «Nueva demo de Lucifuego… Black Metal…» y me quedé flipado. Nunca había oído hablar de Lucifuego hasta esa tarde, pero la idea de que se hiciera Black Metal en Cantabria me pareció la hostia. Huelga decir que me compré la demo de inmediato.

Ya en casa, con una resaca de cojones, puse el cassette en la minicadena y me quedé a cuadros. Aquel no era un Black Metal al uso. Tenía influencias mucho más salvajes y sucias, como del Grindcore o algo así. La voz era muy desgarrada y Lucifuego Master vomitaba sus blasfemias de una manera visceral. No obstante, ya hablaré de todo esto más holgadamente, pues también formé parte de este proyecto diez años después.

Con Lucifuego y otras aberraciones en la cabeza, tales como Morbosidad, Beherit, Impaled Nazarene, etc., llamé a Goyo (Wayne, Consciousness Remains) para que se encargara de las guitarras y a Antonio, otro colega, para la batería. Yo me encargaría del bajo y la voz. Nos pusimos unos motes de mierda y ale, a hacer el grupo lo más extremo, satánico y gilipollas que se nos ocurriera.

En una tarde nos grabamos la demo «Antichrist» totalmente improvisada. Salieron 22 temas o más que, sin llegar ninguno al minuto, aunaba todo el salvajismo blasfemo de las bandas citadas en un estilo a caballo entre el Grindcore y el Black Metal. Las letras eran de lo más absurdo, mezclando satanismo con insultos, blasfemias, gritos chorras, porno y alguna imbecilidad. Todo unos letrados…

¿Cómo llamar al grupo? Pues como estaban de moda los nombres de demonios, pues lo llamé Belfegor y me quedé tan ancho. Hice el logo y la portada (que no recuerdo qué quise representar con esa portada, pero bueno), y un diseño a base de corta-pega, fotocopias y pegamento de los que se hacían antes. Limitamos la demo a 4 ó 5 copias, pues no le vimos ningún sentido más allá de echarnos unas risas y ale, a otra cosa. Por supuesto, ni nos pensamos darle continuidad pero, mirado en perspectiva, si nos lo hubiéramos tomado un poco más en serio, seguro que algún tarado le podría haber molado.

Si quieres descargar esta aberración, pincha aquí.

Todo hay que decirlo. En 2003 creamos el grupo más extremo de Black Metal que haya visto Cantabria. No es que haya mucha cantera por aquí en cuanto a Black Metal se refiere, pero desde luego, Ancienthorn ha dejado el listón bien alto para las poco probables formaciones venideras.

Creamos Ancienthorn en 2003, pese a lo que diga Encyclopaedia Metallum. Todo empezó cuando grabamos el MCD de CrystalMoors «The Unconquered Land», a principios de ese año. Además de los músicos implicados y los productores, en el estudio solía haber más gente. Dos de estos mirones eran Yuyets (bajista de Mairollosnauta) y Lord Wicked (batería de CrisisChrist, Retortijón, Zaborra, Burning Cuchillo…), quienes disfrutaban de las sesiones de grabación como dos enanos. Poco después de eso, me propusieron hacer un grupo con ellos de Black Metal rápido y desgarrado. Así que me volvieron a liar.

En un principio no teníamos claro el nombre que íbamos a ponerle. Recuerdo que Lord Wicked propuso Iskhariaah, pero al ser el pseudónimo del bajista de Immortal (aunque escrito de otra manera), rápidamente lo descartamos y le pusimos el nombre que veis.

Ese mismo verano ya estábamos ensayando. Al comando se nos unió Morth G. (Vergamönt, CrisisChrist), a la segunda guitarra y la cosa sonaba que atronaba. Totalmente influenciados por Marduk, Dark Funeral y grupos de Black Metal rápido, comenzamos a perpetrar riffs afilados, melódicos y baterías rápidas en casi constante blast-beat. En ese año yo había adquirido una multipistas para grabar y dejamos registrado el single «Memories of Ancestral Rancour», que reflejaba perfectamente las intenciones del grupo y hacia qué dirección queríamos ir.

Ese tema lo grabamos únicamente para ver qué podíamos mejorar del estilo y para usar como promo en la búsqueda de sello. A través de los Berserk contacté con Battlelord Productions, de Japón. El tío lo escuchó y aparentemente le gustó mucho. Nos ofreció grabar un CD y pagarnos el estudio incluso. Esto pintaba de puta madre, así que nos pusimos a componer como locos.

Como anécdota chorra, recuerdo que me estresaba bastante algunas veces en los ensayos, pues éstos tenían la costumbre de coserse a porros y se les piraba la pinza. Un sólo tema nos podía llevar toda la tarde, entre risas e incoherencias varias. Pero al final fuimos haciendo un repertorio muy decente que quisimos grabar en cuanto pudimos.

No me queda muy claro qué intenciones teníamos como banda. No recuerdo que habláramos nunca de dar conciertos, quizá porque lo veíamos aún muy prematuro, pero sí que estuvimos haciendo todo lo posible por dejar constancia de la rapidez y la agresividad de la banda en un CD.

Ancienthorn. De izquierda a derecha: Lord Wicked, Erun-Dagoth y Morth G. 2003.

En 2004 me compré una multipistas mejor, una Yamaha AW4416 con expansiones y demás mierdas que, por supuesto, aún no sabía usar. Pero hice el experimento con los cinco temas que teníamos hechos. Para entonces, Yuyets había decidido dejar el grupo, así que me encargué yo también del bajo para la grabación. Creamos «Crawling from the Depths of the First Tower», que fue mezclado y masterizado en The Drive Division Studios. En un principio, todo esto no estaba pensado para ser movido a nivel comercial, sino para observar qué podíamos cambiar y mejorar como banda para así poder grabar un disco mejor. Le envié los temas al japonés y el muy mamón me empezó a decir cambia esto y aquello. Quiso que eliminara las pocas líneas de voces guturales que metía, que no introdujera teclados (cosa que no tenía intención de hacer, pero bueno) y, en definitiva, quería que grabáramos la música que él quería oír. Obviamente, le respondí que no sólo no íbamos a cambiar nada, sino que íbamos a meter más mierdas que a él no le iban a gustar. No sé si obtuve respuesta. Realmente, no lo recuerdo. A lo mejor se hizo el sepuku… Personalmente pienso que una de las esencias más importantes del Black Metal es que no hay reglas establecidas. Se caga en todo eso. Así que la idea de que alguien se crea con la potestad de dirigir el estilo de un grupo hacia derroteros más comerciales me parece una aberración.

Después de ese capítulo, aparcamos la grabación y nos pusimos a probar bajistas. Necesitábamos un sustituto idóneo para Yuyets. Pasó por el local Lucifuego Master y se medio sacó algún tema. Pero no cuajó. En ese momento, él quería hacer algo más lento y nosotros queríamos ir a toda hostia, así que no pudimos llegar a ningún acuerdo. El siguiente en probar fue Varkhen (Fatal Portrait, Hrizg, Korzo, Bittencross…) y sonó de puta madre. A Varkhen lo conocía en su faceta de batería y sabía que era muy bueno, pero me sorprendió ver que también se defendía estupendamente a las cuatro cuerdas, así que le metimos a la horda.

A pesar de haber completado la formación, no ensayamos ya mucho más, pues lo fuimos dejando y ya en 2006 yo me marché a Madrid a vivir, con que aquello se quedó como en stand-by permanente. Alguna vez se habló de volver, de buscar sello al menos para darle salida a lo que grabamos, pero se quedaba en nada. Todo un proyecto que se quedó prácticamente en el olvido.

En memoria de Morth G.

Texto Erun-Dagoth
Logo Erun-Dagoth
Fotos por Ancienthorn
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Si hubo otra banda que tuvo la misma mala suerte con la formación que Moonshine, esa fue su reencarnación: Eldereon. Ésta no sólo heredó su música y estilo, sino también su vaivén de músicos. A pesar de todo, duró unos años más que la anterior. Entre 10 y 11 años. Aquí hablo de lo que fue Eón Mayor.

Sí, lo has adivinado. Eldereon es la concatenación de dos palabras: Elder Aeon. Te has ganado un gallifante. Ahora, si no sabes inglés, lo buscas en el Google Translator. Pero, ¿qué significa el nombre para mi? Pues significa evolución-involución. Construcción de la destrucción. La eterna lucha dicotómica del ser. Un complejo concepto que aúna filosofía y ciencia, aunque en ocasiones también ocultismo, visiones personales y ciencia ficción. Eldereon es probablemente el proyecto más complejo, tanto lírica como musicalmente, en el que me haya visto involucrado. Y, por supuesto, el más difícil de llevar a cabo.

El grupo nace, precisamente, del deceso de otro grupo: Moonshine. Éramos los mismos músicos, pero en 2001 decidí cambiarle de nombre. Por varios motivos. Uno era que ya existía alguna banda con ese nombre. Además, Moonshine tenía un ligero componente pagano, místico y límpido. Con una clara influencia de Black Metal a lo Dissection o Dark Funeral, mezclado con Hypocrisy o Dismember. Sin embargo, yo quería darle un revés al asunto. Quería ir más allá. Quería introducir samplers y jugar con esos sonidos, quería sonar mucho más brutal y limitar la melodía y las apariciones del Black Metal. Así que, por todo esto y algo más, Moonshine se convirtió en Eldereon.

Sólo hicimos un concierto ese 2001 con el nuevo nombre, como ya comenté en el post en el que hablo de Moonshine. Ese concierto fue con Imperious Malevolence (Bra) y con los catalanes Nemesis Aeterna. Ahora no recuerdo si tocó más peña, pero es posible que sí. Ésto ocurrió en una antigua cárcel de Bermeo, en el País Vasco, y fue una auténtica pasada.

Cutremontaje que hice de Eldereon en 2003, donde aparecemos Gothmog, Gharador, Throrus, Aernus y yo (Erun-Dagoth).

Después, volcados en el local, nos pusimos a componer temas, añadiendo los teclados y samplers de Gothmog (Moonshine, CrystalMoors, Bittencross, Noesis) y todo sonaba bastante bien. Pero llegó un día en el que Jose (Opposer, Funebre Devastation, Moonshine) decidió dejar el grupo. Seguido fue Fernando (Moonshine, Korzo, CrystalMoors, Noesis) y claro, visto lo visto, puse a Eldereon en un hiato para centrarme en la reconversión de CrystalMoors en un grupo con más músicos. Esto ocurrió ya entrando en el 2002.

Durante los siguientes años recuerdo todo muy emborronado. Mucho caos. Sé que hubo una intentona de reflotarlo con Throrus a la guitarra (Stygian, CrystalMoors) y los músicos que veníamos de Moonshine. Pero sólo grabamos un ensayo con uno o dos temas. Esto creo que fue en 2003, si no me folla la memoria.

En 2005, Gharador (Foretdome, CrystalMoors) y yo grabamos el single «The Rise and Fall of the Nephilim», con un sonido algo diferente. La idea era tirar por esos derroteros, pero no continuamos con el proyecto hasta llegado el año siguiente.

En 2006 me ofrecieron abrir en directo para Sinister y, siendo ellos artífices de uno de mis discos favoritos («Hate»), no pude negarme. Busqué formación y nos pusimos a ensayar un repertorio. Además de Gharador, también tocó Thorgen (CrystalMoors, Fatal Portrait, Sri Lanka, entre otros) al bajo y Aernus (Omendark, CrystalMoors, entre otros) a la segunda guitarra. Apenas pudimos ensayar, pero pudimos sobrevivir al evento, lo cuál no estaba mal.

Al año siguiente, en el 2007, yo vivía en Madrid y estuve bajarando músicos para poder llevar el grupo. Entre los músicos, llegué a ensayar con Ayuso (Gloom), quien es uno de los mejores baterías con quien he tenido el placer de tocar. Menuda máquina… Pero no sé por qué, la cosa no cuajó. No era fácil hallar músicos comprometidos y tampoco podía hacer Eldereon sólo entre dos. Así que, como tenía en mis planes volver a mi tierra, puse la mirada a Cantabria de nuevo.

Mientras esto ocurría, grabé dos temas como single, que fueron «Insane Dreams of the Forgotten Ones» y «Temples of the Disavowed». Para el primero grabé yo las baterías, pero para el segundo me ayudé de una drum-machine.

Ya en el 2008, por abril o así, me volví a Cantabria con Eldereon ya formado por mi y los siguientes enajenados: Misanthate (13th Embodiment, Detriment Sorrow, Spawned…) a la batería, Txerra (13th Embodiment, Detriment Sorrow, In Loving Memory…) a la segunda guitarra y Bile (Gathering Darkness) al bajo. Tan pronto llegué, editamos la demo «Remembrance III», que no era sino una recopilación de Moonshine bajo el nombre de Eldereon, ya que el repertorio que usábamos era el que compuse yo para Moonshine (que en realidad fue casi todo).

Eldereon. De izquierda a derecha: Bile, Erun-Dagoth, Misanthate y Txerra. Foto por Emalaith 2008.

Empezamos a dar conciertos por Santander y nos metimos en los The Damned Studios de Txerra para grabar. Como aún no nos habíamos puesto a componer temas nuevos, regrabamos algunos temas de la demo de Moonshine «Remembrance» o la demo «The Voice of the Elders». Regrabamos también el «The Rise and Fall of the Nephilim» con mejor sonido. Yo estaba en contacto con Shogoth de Ered y con Sergi de Antichristian Front Records, así que les propuse hacer un split entre ambas bandas y coeditado por los tres. Así que en 2009, salió el split CD «Apocalyptic Revelations» (Ered) y nuestro «Into the Moonshine», en claro homenaje a dicha banda. La edición fue muy cuidada, con una portada increíble del artista Juanjo Castellano.

Mientras movíamos el split CD, continuamos ensayando como fieras. Componiendo nuevos temas que íbamos presentando también en directo. Tocamos una barbaridad, no sólo por Cantabria, también por Madrid, País Vasco, Albacete (brutal este bolo con los Empalmer) y algún lugar más. Algunos conciertos los montaba yo, y otros nos llamaban de festis y demás, pero lo gracioso es que llegamos a coincidir como 5 o 6 veces con los Balmog en directo, uno de los cuales fue el festi que monté en Santander junto a ellos, Impalator y Marthyrium. Dicho concierto se llegó a grabar en vídeo con varias cámaras. Recuerdo que contraté a Labaru Films para tal trabajo. Si lo encuentro, lo subo un día de estos.

Uno de los eventos que tocamos fue con Balmog y Sorgerth, o algo así. Éstos últimos eran del País Vasco y llevaban a un colega para ayudar que no paraba de meterse filas. Nosotros bajamos la batería y a él se le iba la pinza y la subía de nuevo. Así hasta que le pegó una chunga y se tuvo que ausentar. Esa misma noche intentamos dormir. La organización, que era la polla, nos buscó una casa rural, pero dormíamos todos juntos en una habitación. No diré quien, pero hubo un Eldereon que roncaba tanto el hijo puta que no podíamos dormir. Ni siquiera con tapones en los putos oídos pude planchar la oreja. El otro día lo comentábamos por Facebook, vaya risas ahora…

En ese 2009 tan productivo ya estábamos preparados para entrar a grabar. No recuerdo bien cuándo fue exactamente, pero repetimos estudio, volviendo a las manos de Txerra y los the Damned Studios. Aquí la cosa ya se jodió bastante. Las sesiones de grabación fueron muy estresantes. No tengo muy claro si en esas sesiones de grabación Txerra dejó de ser miembro del grupo o no, pero la cosa no estaba funcionando. Además, me había vuelto a ir a vivir fuera, y organizar todo eso fue una locura.

Todavía dimos algunos conciertos como trío, como en el Laudio Metal y alguno más, pero el disco aún no estaba terminado. Yo hablé con Aernus (CrystalMoors, Omendark y antiguo miembro del grupo) que, como también es técnico de sonido y se encarga de los JIS Sound Design, para ver si podía añadir con él algunos punteos, las voces y arreglos, además de encargarse de la mezcla y mastering. Él aceptó y el resto del disco lo hicimos con él.

Eldereon. De izquierda a derecha: Misanthate, Erun-Dagoth y Bile. Foto por Blanca Cruces 2009.

Así que, por abril de 2010, ya teníamos una premezcla que movimos a modo de promo. Una vez conseguimos un sonido crudo y bruto, nos pusimos en contacto con Till you Fukkin Bleed Records (Pol), quien nos ofreció editarlo en CD y cassette. Como la edición prometía, me puse en contacto de nuevo con Aernus para remezclar el disco, intentando sacarle mejor partido, y añadir el tema «Insane Dreams of the Forgotten Ones» como bonus para el CD y el «Syntax of Grief» para la edición en cassette. Volví a hablar con Juanjo Castellano y él se encargó de la portada, que es otra puta pasada.

A nosotros aún nos salían conciertos durante ese 2010, y el último que tocamos fue en Zamora, junto a Avulsed, The Murder Industry, Hyndrance y Fermento. Un festi brutal. Debió ser en junio, así que os podéis imaginar el puto calor que pasamos, pero la experiencia fue muy positiva.

Como soy un culo inquieto, me puse a escribir el siguiente disco. Lo compuse íntegramente, con batería programada, pero hice los mejores temas que he podido hacer para Eldereon. Mucho más técnicos, más rápidos y oscuros. Grabé la versión demo del disco y se la envié a éstos, pues yo vivía en Elche en aquel momento. Y bueno… no sé si les explotó la cabeza o qué cojones, porque Bile y Misanthate no sólo dejaron el grupo, sino que también dejaron la música (al menos hasta día de hoy). Así que me volví a quedar yo sólo en una situación en la que debía cancelar propuestas de conciertos, con un disco aún mezclándose y a punto de salir editado y con otro disco compuesto y terminado. No obstante, dos de los temas de ese nuevo disco los usé con Moonshine, cuando volvimos a tocar ese 2011, pero originalmente fueron compuestos para Eldereon.

Yo me puse a buscar sustitutos y contacté con Theron (Pang of Death, Feretrum…) para que tocara la batería y hablé con mi amigo Dumah para que fuera bajista. Mientras eso sucedía, la mezcla se terminó y envié el master a Polonia, al sello, quien lo sacó en 2011, llegando a tener unas críticas brutales a este primer larga duración que titulé «Blood of the Dying». Todavía considero que es muy buen disco, con mucho equilibrio entre melodías y brutalidad, aunque su sonido no me termine de convencer. El problema vino también de aquellas sesiones de grabación, que no fueron satisfactorias.

Con la formación ya cerrada, en ese mismo año hicimos el último single hasta la fecha, que fue «The Unsacred Codex», que puede oírse por YouTube. Con ellos también estuve ensayando los temas de ese segundo disco inédito, pero no terminaban de sonar. Theron es un batería muy técnico, pero se volvía tan loco con los ritmos que era una auténtica marcianada. Además, Dumah no tenía el nivel para poder tocarlos, así que finiquité el proyecto con éste último tema en 2012.

Eldereon. De izquierda a derecha: Theron, Erun-Dagoth y Dumah. Foto por Amaya 2010.

Me dio mucha pena terminar con Eldereon, pero si no puede ser, no puede ser. Como con Moonshine, terminé harto de tanto ir y venir de músicos, con cambios de formación, etc. No me interpretéis mal, estoy muy agradecido a todos esos buenos momentos creativos y personales pero, al final, uno se agota de intentar resucitar y mantener vivos proyectos que tienden a irse a tomar por culo a la primera de cambio.

Al poco, tan sólo un año después, creé Deprive yo sólo. Este proyecto podría haberse llamado Eldereon perfectamente, aunque decidí no incluir las influencias Black Metaleras en él y hacerlo más genuinamente Death Metal con influencias Doom/Death. Pero podría haber sido Eldereon sin ningún problema. No obstante, quise empezar de nuevo, sin tanta carga detrás de ex-miembros y encargándome yo sólo de todo. Pero ya hablaré de Deprive cuando se tercie. Lo único que puedo avanzar ahora, para el que haya tenido los cojones de llegar hasta aquí leyendo, es que recientemente he encontrado ese famoso «segundo disco» en mi HD, y aparentemente está completo. Quizá sea hora de terminarle y ver qué pasa.

Texto Erun-Dagoth
Logo por Christophe Szpajdel
Fotos por Emalaith, Blanca Cruces y Amaya.
Página de Encyclopaedia Metallum
Disco digital en Bandcamp
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Disco completo en YouToube: