Hay muchas cosas que me enervan. Muchas en general. Hoy me he levantado hasta los cojones de muchas historias que me han ido quemando a lo largo de los años y, como no tengo otra puta cosa que hacer, lo suelto aquí. Lo peor de todo es que sé que mucha gente opina igual.

Hacia el año 2000 y en adelante, era muy común que se descargaran mp3 de todo. Absolutamente todo. Coleccionistas de datos y no de discos, como decía yo. Peña que había dejado de comprar CDs para descargarse discografías, filmografías, etc. Huelga decir que el revival del vinilo aún no había llegado y ni Dios los compraba. Cintas de cassette menos aún. Pero la escena se llenó de fans que tenían gigas y gigas de música que ni escuchaban, eso sí «tenían el disco», aunque fueran ceros y unos en un ordenador lleno de virus.

De pronto, Internet dio alas a un montón de expertos en todo tipo de grupos. Una buena conexión, tu software de descarga gratuito favorito y ya estaba todo. Lo único que se compra es el merchan y eso sólo porque todavía no podemos descargarlo de la red.

Bien es cierto que los die-hard más auténticos lo usaban como complemento, en el mejor de los casos, pero el resto lo usaba como sustitución a las compras. Todo gratis es mejor, ¿no?

La venta de demos y discos descendió automáticamente de una manera bestial. En los 90s era muy común vender 200 demos o más. A partir de la irrupción de AudioGalaxy o SoulSeek, si vendías esas 200 ya era un rotundo éxito.

Todo esto perduró durante unos años, hasta la llegada de YouTube y la subida de discos completos. Tú ponías «Slayer full album» en su buscador y automáticamente eras un experto en la banda. Ya habías oído de todo. No hacía falta comprar ni descargar nada. No hacía falta ni tener el disco, fuera éste físico o datos. Obviamente, la gente que descargaba a degüello dejó de hacerlo.

Ahí tienes YouTube o Spotify, entre otras. Ya no tienes más que buscar y escuchar la demo inédita de Morbid Angel, o esas rarezas y caras B del grupo de turno. Escuchar bandas de Thrash Metal desaparecidas antes de los 90s o cosas que no conocía nadie. Si ya ves el vídeo del experto de turno hablando de la banda, mucho mejor. Porque ya sabemos que lo que vende ya no es la música, sino el morbo.

La cuestión es que, como herramienta de búsqueda y conocimiento no está nada mal. El problema viene cuando llevas 10, 15 ó 20 años escuchando música, con tu chalequito de parches y tus camis molonas, y tu colección de discos originales no llega ni a diez. Que somos muy metaleros todos, pero sólo de festivales de verano y poco más. Luego toca algún grupo cerca y prefieres gastarte el dinero en irte a los bares o comprar juegos en Steam.

Todo esto ha hecho que editar discos no sea rentable para ninguna discográfica, a no ser que lo edulcores de mil movidas. Pero es que tampoco es rentable para la banda editar nada. Total, la tirada mínima es de 500 copias y no vas a vender ni una décima parte. Para vender, tienes que dar muchos conciertos (en los conciertos se vende más) pero, ¿para qué? Esos que no compran discos tampoco van a ir a tu concierto, así que…

El problema está tan integrado y asumido socialmente que ya nos espantamos cuando un concierto vale dinero, aunque sean 5 putos euros. Nos la pela el grupo, su esfuerzo y su tenacidad cuando les pedimos que nos regalen su disco o su camiseta, o simplemente cuando pedimos al de la entrada que nos deje pasar gratis. No hay respeto por lo que se supone que amas como fan. Esto es extensible a todo, no sólo el grupo, también la discográfica, los promotores, garitos, etc.

Y no me refiero únicamente a los chavales y nuevas hornadas (que apenas hay), que hay muchos que sí que consiguen su material lícitamente, sino también a peña curtida, que toca en bandas incluso, y que no compran nada, ya sea de otras bandas de colegas o consagradas.

Y ya de los músicos que no oyen música o no van a conciertos, hablaré más adelante, que tiene tela.

No considero Winterhowl un grupo relevante en mi dilatada historia de proyectos, pero formó un papel más importante del que pueda pensarse para CrystalMoors, Forestdome o incluso Briargh. Aquí hablo de su corta historia.

Winterhowl no sé si considerarlo un grupo oficial, porque realmente no llegamos a hacer gran cosa. A pesar de todo, tuvo su relevancia, pues conformó el estilo que luego seguiría Forestdome, Briargh o incluso CrystalMoors, llegando a usar hasta un tema completo para éstos últimos.

En el año 2000, Asgard (Dark Drakkar, Wolfthrone) y yo éramos muy amigos, como ya comenté en el artículo sobre Wolfthrone. Solíamos vernos casi cada fin de semana y surgió de manera natural el deseo de crear un proyecto juntos. De hecho, la primera idea fue que haríamos entre él y yo Dark Drakkar, pues él tenía ganas de continuar con ese proyecto. Más tarde, mucho después de perder el contacto con él, me enteré de que no era el legítimo dueño de Dark Drakkar ni de su herencia, pero no voy a entrar en morbos estúpidos. El hecho fue que recuerdo momentos de estar yo a la batería y él a la guitarra tocando temas de la última demo de este grupo.

A mí, para ser sinceros, nunca me ha gustado la temática vikinga para un grupo de aquí. Me parece una puta mierda, teniendo nosotros nuestro propio folclore. Tan rico éste, que es hasta diferente en cada región y en cada época histórica. ¿Por qué deberíamos adoptar entonces las creencias de otros pueblos? Pues porque es más jevi, pero como se dice ahora, más metalpaco. Pero bueno, de eso ya hablaré en su momento… La cuestión es que, debido a este pensamiento que he tenido siempre, le di la chapa a Asgard para hacer un grupo distinto, con una temática sobre la Península Ibérica, pues él era de Granada y no era cuestión de meterle la temática cántabra porque sí. Finalmente accedió a este cambio.

Estuvimos barajando nombres, entre ellos, Winterhowl, que creíamos que aportaba una visión bastante certera y directa de lo que queríamos crear. Los roles en el grupo no estaban muy definidos, sólo que él sería guitarrista, mientras que yo sería guitarra y batería, hasta que encontráramos uno que le diera bien a los parches. No lo recuerdo bien, pero tengo papeles donde hacía mis organigramas con el grupo y tengo apuntado «Fehr» al bajo, que era el antiguo mote de Bile (Gathering Darkness, Eldereon). También queríamos contar con Uruksoth (Gathering Darkness, CrystalMoors, Korzo…) para la voz. Pero, a pesar de todo, no recuerdo ningún ensayo con éstos dos últimos.

Yo, como soy un puto culo inquieto, me puse a componer temas y riffs que a Asgard le flipaban. Entre los dos íbamos ensayando esos ritmos y parecía que la cosa poco a poco avanzaba. Dibujé el logo e incluso hice pegatinas. ¡Todo un motivado! De hecho, aún tengo una puesta en la funda rígida de mi bajo.

Pero bueno, como os podréis imaginar, al final no llegamos a hacer nada. Él formó Wolfthrone en ese año 2000 ó 2001. Yo convertí CrystalMoors en banda en el año 2002, creé Forestdome (junto con Uruksoth) y creé también Briargh. Más tarde, Asgard se fue hacia el sur de nuevo creo que a mediados de 2002 y perdimos el contacto.

Obviamente, no llegamos a grabar, pero el tema «North Iberian Sadness & Pride» lo hice para Winterhowl en origen. Por supuesto, cambié algo al letra y algunos riffs fueron modificados con la formación de CrystalMoors, así que, de esta manera, se convirtió en un tema de este grupo. Si alguien ha escuchado nuestro «The Unconquered Land», probablemente se haya fijado que esta canción tiene una orientación mucho más Black Metal que el resto.

Yo no sé qué idea tenía la peña sobre la historia de CrystalMoors, pero como podéis ver, su creación y crecimiento ha sido un auténtico desastre y muchas cosas han sido de casualidad. Poco más puedo añadir, tan sólo que te recomiendo la lectura de las dos partes previas si te quieres enterar bien de todo. Aquí te pongo los enlaces: Parte 1 y Parte 2.

De entrada, ya tenía la primera demo oficial de CrystalMoors, titulada «Thy Gift of Ravens», la cuál fue grabada aún con el nombre de Elder’s Cry. Sin embargo, el resultado me parecía algo pobre para ser editada pero, aún así, me curré un diseño con mis paupérrimos conocimientos de diseño gráfico. Con la anterior encarnación del proyecto no hice ningún logotipo, sino que me ceñí a usar la fuente Old English y a tomar por culo. En esta ocasión hice lo mismo, pero me parecía una propuesta bastante mierdera, así que estuve dándole vueltas al tema durante unos días. Como no tenía scanner, decidí hacerlo en digital directamente. Buena osadía, porque no tenía ni puta idea de cómo empezar, así que me puse a hacer pruebas con el Paint. Sí, amigos, ese logo de CrystalMoors lo hice con el puto Paint. Añadí dos quijadas de caballo a los lados (o de dragón, no sé qué serían) que encontré entre unas ilustraciones que había en una carpeta del videojuego Hexen 2 de PC, al que me había estado viciando, añadí un pentáculo y el resto lo hice con el puntero del Paint. A ver… es algo absurdo todo, he de reconocerlo, pero visualmente no queda tan cutre como explicado, ¿o sí? Bueno, ya da igual. El caso es que me moló y lo dejé así. Después, usé alguna foto que tenía por ahí para la portada y ya estaba el diseño terminado.

A pesar de todo, aún no me llegaba a tomar del todo en serio el proyecto. Tantos años, tantas grabaciones… pero yo seguía dando prioridad a Moonshine. De hecho, justo en esas fechas habíamos grabado «Remembrance», obteniendo unos resultados increíbles.

Ya estábamos en el año 2000 y creí oportuno darle otra oportunidad al proyecto, pero esta vez con mayor seriedad. Hasta ahora, todo había sido grabar demos sin mucho más sentido que el de aprender a tocar y a hacer cosas, sin mayores pretensiones que esas y sin tener en mente nunca editar nada de manera oficial. Esta vez quise hacerlo todo bien. Había aprendido a usar de otra manera el Fast Tracker 2. En lugar de meter las guitarras en línea a través de la minicadena y mi arcaico sistema de grabación de cassettes, pensé en sacarlo por un amplificador y grabarlo por micrófono a trozos, para luego hacer copy+paste y programar las baterías y teclados. El resultado no pudo haber sido mejor para cómo lo hice y así fue cómo nació «At the Moon Realm’s Gate», la segunda demo oficial de CrystalMoors. Ésta tiene algunos temas icónicos de la banda, como «Wrath of Centuries», con el mítico sonido de espadas del principio (que hice rozando unas llaves contra el filo del machete que sacaba en las fotos a veces). Tiene mucha mejor atmósfera y un montón de interludios que conectaban los temas propiamente dichos. En mi opinión, es la mejor de todas las demos. Al menos, la que mejor quedó. A pesar de la indiscutible influencia de Dissection o Satyricon, también introduje el típico tema Doom Metal para seguir con la tradición. A todo esto lo llamé Dark Pagan Metal, pues la temática ya estaba muy inmersa en todo ello. Incluso en el tema «Grief of Winter» ya hablé de las Guerras Cántabras de nuevo, como hicimos en Elder’s Cry cuando ensayábamos como banda. No obstante, aún había un aura de oscuridad, satanismo, ocultismo y negatividad.

Hablé con Fernando (Faramir, que luego entraría en la banda y que además era mi compañero en Moonshine). Él es diseñador gráfico, así y me hizo un diseño que quedó fetén, no como los cutres que me curraba yo. Usé una foto de archivo como portada. La foto no sé de quién cojones era y ni me preocupé en saberlo. ¿Derechos de autor? ¿Qué es eso? Para el interior utilicé una foto que me habían prestado y, como foto mía, una de una sesión de fotos de Moonshine de ese mismo año.

Compré pegatinas para la galleta del CD que, por cierto, aún tengo por ahí. Las imprimió Fernando, saqué las portadas por imprenta y, de este modo, me autofinancié 100 copias que se agotaron echando hostias. Algo impensable hoy en día, pero es que a la gente le encantó la demo. Recibí muchas cartas y emails de gente de otras bandas diciéndome que les había encantado. También moví alguna copia que hice a modo de promo y los fanzines de la época hicieron unas reviews acojonantes. La acogida fue tan buena, que tuve que hacer 50 copias más, que se volvieron a agotar en nada. Entre los primeros emails que recibí sobre ello, uno fue de Juan de Nigra Mors. Le gustó especialmente «At the Moon Realm’s Gate» y me ofreció reeditarla en CDr y cassette. Acepté la propuesta y me puse a trabajar en ello, sin saber aún si haría un diseño nuevo o no… y de pronto se me ocurrió que igual era mejor idea editar algo nuevo.

Y así, durante el verano de 2001, en junio, empecé a componer y grabar cosas de la nueva demo. En esta ocasión ahondé más en la vertiente Black/Death Metal melódica, con mucho blast beat y guturales. Realmente, volqué ahí mis influencias de Moonshine, pues en ocasiones la línea era tan delgada que sonaban igual ambos grupos, aunque obviamente CrystalMoors era más épico. Puse mucho esmero en la producción. Hice una demo realmente larga que bien podría haber sido un álbum completo, con una calidad de sonido superior a la anterior. Las voces eran mucho más trabajadas y los temas tenían un montón de arreglos. Exprimí la capacidad de mi ordenador y la del Fast Tracker 2 al máximo. Titulé a esta demo «Dominion of the Ancient Seal», en honor al Lábaro cántabro ya que las letras eran 100% conceptuales de las Guerras Cántabras, de mi región, sus mitos, leyendas e Historia. Para el diseño, quise contar de nuevo con Faramir, quien hizo un trabajo muy bueno, aunque nunca llegara a entender bien la portada jajaja… También hizo la sesión de fotos. Se vino un día a mi casa y me la hizo en la habitación, aunque se curró la iluminación de tal forma que parece que estoy en otra parte. Completé la grabación en septiembre, y antes de que terminara el año, ya estaba editado.

CrystalMoors 2001. Sesión de fotos de Fernando Navarro (Faramir).

«Dominion of the Ancient Seal» fue lanzado en CDr y en cinta por Nigra Mors. De los CDs se editaron 200 copias, siendo los cassettes limitados a 67 y con la demo de «Thy Gift of Ravens» como bonus track (saliendo así editada por primera y única vez, años después). No sé el tiempo que tardó en agotarse, pero creo que no fue mucho, lo cuál auguraba algo interesante para este proyecto. Hoy en día es un lujo vender ya 50 copias en ocasiones, conque si las ventas superan las 100 ya el triunfo es total. Qué patético y qué triste que esto sea así ahora. Veo muchos imbéciles que dicen ser auténticos fans de esto o aquello, pero que luego su colección de discos originales no superan ni las diez unidades. Sobre esto ya escribiré, pues es algo que nos enerva a unos cuantos.

Volviendo a la demo, su música era bastante más compleja, con algún interludio pero pensada para mantener el estilo de todo lo anterior. Se inicia y se termina por sendos temas de Doom Metal al más puro estilo de bandas como Paradise Lost (lo antiguo, claro está) o My Dying Bride, como venía siendo habitual, pero pasando por temas realmente rápidos y otros mucho más épicos, como el ya mítico «Crown of Wolves», que regrabaríamos como banda unos pocos años después.

Ahora voy a comentar otro giro que puede que sea un poco lío. Durante este año de 2001, yo había estado ensayando con Asgard (ex-Dark Drakkar, Wolfthrone) en un proyecto llamado Winterhowl, en el que iba a participar también Uruksoth, proyecto del que ya hablaré. Había estado componiendo unos riffs y había llegado a hacer un tema entero, que titulé «North Iberian Sadness & Pride», con sus letras y todo. Como veía que no se iba a hacer nada con Winterhowl, decidí dar un paso más y fusionar eso en CrystalMoors. Así que ya tenía un nuevo tema en el repertorio. Entre finales de 2001 y principios de 2002, decidí dar otro paso y metí en la banda finalmente a Uruksoth de cantante y a Gharador de batería, con quienes hacía un Pagan/Black Metal muy cañero, tocando entre otros, el tema «North Iberian Sadness & Pride».

En el año 2002 Moonshine se fue a la mierda, y me puse a hacer con Faramir (guitarra y voz) y Gothmog (teclados) una especie de proyecto muy al estilo Falkenbach. Para los ensayos, yo opté por tocar la batería, no sé por qué, porque era malísimo. De esas cosas raras que hago yo… Hicimos un tema llamado «War Cries on Vindio», que a alguno le sonará, y no sonaba nada mal. Pero mientras pensaba algún nombre para llamar al proyecto, se me iluminó la bombilla y fusioné ambos proyectos en uno. Pasé a la guitarra, dejando las labores bateriles a Gharador (infinitamente mejor que yo a los parches). Nos faltaba un bajista, así que hablé con Throrus (Stygian), un colega con el que parábamos. Aceptó el reto. De ese modo, CrystalMoors se convirtió en un auténtico clan de seis descerebrados, y la etiqueta pasó a denominarse Cantabrian Pagan Metal.

Soy un auténtico desastre, así que no he podido encontrar copias decentes de las demos para poder subirlas a YouTube, así que agradecería se me enviara alguna aunque sea en mp3.

Aquí llega un micro relato para hablar de otro proyecto, ésta vez fue una incursión al Doom/Death Metal que hicimos un par de aberrados y yo, y que también se quedó en el disco duro de mi ordenador.

Entre 2004 y 2005 estuve pensando en hacer un proyecto yo sólo de Funeral Doom, muy al estilo Evoken o Thergothon, cuya demo «Fhtagn-nagh Yog-Sothoth» me flipaba. Las letras tenían que ser puramente Lovecraft, por supuesto, ya que ese concept es realmente oscuro y pútrido, y creo que le va al pelo para este estilo. Me puse a buscar nombres y De Vermis Mysteriis encajaba a la perfección.

Después de dibujar el logo y de hacer algunos riffs o pensar un poco en las estructuras, ocurrió algo inesperado. Un día fui al local para grabar alguna prueba. Al llegar, me encontré con que estaban ensayando los Gathering Darkness. Cuando terminaron me quedé hablando con JeshuQ (batería) y Uruksoth (su vocalista). Yo tenía en mente microfonear ya las baterías en ese mismo momento pero, al ver que no me quedaba sólo, pensé en incluirles en el proyecto. Por supuesto, ellos aceptaron de mil amores, jaja… Le dije a JeshuQ que se improvisara unas baterías y a Uruksoth que fuera escribiendo unas letras. Parece de coña, pero fue así. Tampoco sabía si iba a iniciar un proyecto serio o no, simplemente quería ver cómo podría sonar y ver si yo era capaz de crear una música con esas ambientaciones tan tenebrosas, cosa que no me parece fácil.

Después de grabar las baterías de JeshuQ, me puse a improvisar riffs encima y grabé las dos líneas de guitarra, el bajo y unos teclados. Para cuando terminé, Uruksoth ya tenía dos letras que se improvisó grabando también. Yo metí unas líneas de voz melódica, mezclé rápidamente, hice una portada cutre buscando una imagen de Internet y a tomar por culo, la promo 2005 de De Vermis Mysteriis ya estaba hecha.

De izquierda a derecha: Uruksoth y yo. Foto por Emalaith 2006.

Sin embargo, no recuerdo haber movido este proyecto por ninguna parte. Creo que no salió de mi disco duro para nada. De todas maneras, en 2006 Uruksoth y yo hicimos una sesión de fotos y grabamos un videoclip que hice muy chapuceramente que ahora no encuentro, pero que lo llegué a subir a YouTube. De modo que seguramente pensamos en darle continuidad de alguna manera, pero esto no ocurrió finalmente.

Y eso fue todo, Otro proyecto de estos de fin de semana, pero con algo más de enjundia. Al menos, dejamos dos temas grabados, una sesión de fotos y un videoclip. No sé para qué, pero bueno. El caso es que no volví a la idea de hacer el proyecto, pero usé el nombre para la demo de Deprive que grabaría en 2013, pues venía a ser lo mismo, pero con mejor sonido y partes Death Metal.

Esta es la segunda parte del artículo sobre CrystalMoors. He dividido su historia en partes, porque creo que es un Cristo de la hostia entenderlo y así es más digerible. Si quieres empaparte bien de todo, te recomiendo la lectura de la primera parte. Ahora, continuemos…

Ya había pasado un tiempo desde que creé Apocryphal. Estaba cada vez más sumergido en la vertiente Black Metal y poco a poco tocaba algo mejor, lo que me permitía ampliar el rango de riffs y aplicar nuevas influencias. Como anécdota, recuerdo mostrarle el único tema que recuerdo haber terminado a Jose (Opposer, Moonshine, Funebre Devastation…) y éste me comentó que uno de los riffs que usaba, y que era con el que más orgulloso estaba, sonaba igual a no se qué grupo. Así que lo deseché con mucha pena y, como no había hecho nada reseñable bajo el nombre de Apocryphal, decidí reiniciar el proyecto. Como si eso diera buena suerte o algo. La verdad es que, con el tiempo, jamás he escuchado ningún tema que se pareciera a ese que hice, así que ayer mismo hice memoria y lo grabé tal como recordaba que lo había planificado. Lo he colgado en YouTube y podéis escucharlo pinchando aquí.

Mientras pensaba en la nueva encarnación de Apocryphal, me dio por escribir letras y pensar diferentes conceptos líricos para tratar. También elegí un nombre de guerra para mí: Verminaard. Cualquiera que haya leído fantasía épica sabrá a qué o quién hace referencia. Y si no sabes qué coño es, pues usa Google, coño.

Tenía mi apodo ultra malvado, nuevas influencias, habilidades más refinadas y nuevas ganas de afrontar un proyecto con mayor seriedad. Ahora tocaba el turno de buscar un nombre más serio y original para toda esta mierda. No sé los nombres que barajé, probablemente me llegó el de Elder’s Cry una noche mientras aullaba a la luna… o tal vez haciendo cualquier otra cosa a principios de 1997… A saber. Yo era el mítico adolescente raro de los 90s, es decir, estaba todo el día escuchando música, dibujando, jugando a videojuegos, yendo a conciertos, leyendo libros de fantasía épica y jugando al rol. Así que, bajo ese cocktail, brotó el nombre que nacía como nuevo llamamiento a las costumbres paganas, concepto lírico y filosófico que empezaba a interesarme poderosamente.

En esos primeros días del aún invierno, llegué a componer dos temas altamente influenciados por bandas como Alastis, Samael, Moonspell o Thy Serpent, en un estilo de Dark/Black/Doom Metal con alguna melodía épica. La verdad es que sólo recuerdo dos riffs de todo eso. Ya tenía mas soltura estructurando canciones y no me costó tanto como ese confuso inicio con Apocryphal, pero seguía con el mismo problema: necesitaría un batería para poder completar estos temas.

Hacia mayo de 1997 hablé con Sasián (Adgar, Stygian), un colega del instituto que quería empezar a tocar la batería. Sasián era muy fan de grupos de Heavy y Thrash Metal, pero también le flipaban otros como la vertiente Black/Death melódica de la escena sueca, coronados por Dissection, los putos amos. Juntos fuimos un día al local de Descomposición Orgánica (grupo de Grind/Death en el que llevaba un tiempo cantando y del que ya hablaré), en Santander. Allí se sentó en el kit de batería mohoso y destrozado que había y se puso a darle sin mucho conocimiento (normal, era la primera vez que tocaba). Yo me colgué la guitarra y me puse también a berrear, mientras le iba dando indicaciones de cómo meter los ritmos y qué partes tocar. Sasián mostró tener bastantes aptitudes rítmicas y aprendía rápido. Se le daba de puta madre eso de dar hostias a algo. Poco a poco, los temas iban sonando. Yo no es que fuera muy exigente a nivel rítmico y éstos se ceñían a tempos lentos que, normalmente, son más fáciles de tocar. Acudimos pocas veces a ensayar, pero algo salió, pues a lo tonto estuvimos una buena parte del verano yendo a hacer ruido. De vez en cuando hacíamos descansos para irnos de litros con el resto de la tropa o a perder el tiempo yendo a un garaje que teníamos donde nos poníamos ciegos.

Con respecto a este momento, me viene a la cabeza una historia que me parece divertida. En uno de los ensayos de Elder’s Cry en aquel local de Descomposición Orgánica, llamaron de pronto a la puerta del garaje (ensayábamos en un garaje cutre, pero molón). Abrí y ahí estaba Lucifuego Master (aka Kueto). Yo ya le conocía de vista, pues era el cantante de Undernoise en esa época y además sabía que tenía Lucifuego, el primer grupo de Black Metal de Cantabria y uno de los más veteranos de España, pues hacía un par de años que había editado su demo tape «Blaze of Lust», que yo había comprado en un bar. Quién me iba a decir que unos cuantos años más tarde formaría parte de dicha banda… Pero él tampoco sabía quien era yo, pues creo que sólo me conocía de algún bolo. Simplemente pasaba por la calle y, gracias a que esos garajes no estaban insonorizados en absoluto, escuchó nuestra propuesta musical y se quedó sorprendido. Debíamos ser la segunda banda de Black Metal de Cantabria, jaja… y, si por algo se conoce a esta región, es por no tener una cantera importante de músicos en estos estilos. Bueno, ni importante, ni decente. Nunca ha habido cantera. Éramos un rara avis en toda regla. Además, practicábamos el estilo de Black Metal que más le gustaba, siendo principalmente lento y con alguna parte violenta. Intercambiamos una interesante charla sobre música, filosofía y locuras, y luego Lucifuego Master prosiguió su marcha.

Elder’s Cry. De izquierda a derecha: Sasián (con cara de fanático) y Verminaard en 1997.

Al término de ese verano, Sasián y yo dejamos de ensayar juntos. No recuerdo la razón, pero al menos germinó en él el deseo de tocar la batería y se llegó a comprar una con la que practicó todo lo que pudo en el garaje de su casa, llegando posteriormente a entrar en los power metaleros Stygian. Mientras tanto, yo volví al formato de one-man-band, pero ésta vez había una notable diferencia.

Hacia septiembre de 1997, si no recuerdo mal, me compré mi primer ordenador. Fue la hostia, porque todos mis problemas técnicos se disiparon gracias a ese gran programa llamado Fast Tracker 2. Seguro que a alguno se le dibujará una sonrisa al recordar ese software que ahora resulta primitivo. Ya he hablado de este programa en otros artículos y, de hecho, llegué a usarlo mucho y a dominarlo. No obstante, en esa época aún no tenía mucha idea de teclados, sintetizadores, ni de cómo usarlos, así que simplemente me ceñí a programar baterías.

Segunda demo de Elder’s Cry «Throne of Sorrow». Grabación de Bile (Gathering Darkness, Eldereon).

Armado con este nuevo aliado informático, durante esa segunda mitad de 1997, grabé «El Llanto del Bosque», la primera demo de Elder’s Cry. No creo que haya sobrevivido a los avatares del tiempo, y es una lástima, porque me habría gustado tener esta primerísima grabación medianamente seria. La grabé directamente en cassette y llegué a hacer un diseño y todo, como se puede ver. De todas formas, no edité ni distribuí la demo pues no pensaba que tuviera la calidad adecuada. Con el tiempo, y tras ver la calidad de mierda de otras demos de otras bandas (o incluso mías), pensé que bien podría haberla distribuido por ahí, pero bueno… no fue el caso. Lo bueno es que fui aprendiendo un poco más de eso de grabar cosas y tal.

«El Llanto del Bosque» sentó parte de las bases de mi propio estilo, pues introduje riffs y pasajes más épicos. Descubrí bandas como Mithotyn y similares, y empecé a hacerlo notar en mis composiciones que cada vez eran menos torpes y algo mejor estructuradas. También introduje alguna parte más rápida que, según creo recordar, podía asemejarse un poco al primero de The Abyss o Necromicon. Como nota curiosa, decir que usé la letra del tema «El Llanto del Bosque» en el tercer disco de Briargh «Eboros» de 2015, titulando el tema de igual modo y cantado igualmente en castellano.

A principios de 1998 ya tenía unos cuantos temas más y me dio por grabar otra demo, que titulé con el nombre de «Throne of Sorrow». En ella se notaba un ambiente mucho más beligerante, pero seguía con esas connotaciones Doomy y decadentes. Tampoco hice más con esta demo, ya que no servía para su edición, sino para escuchar los temas bien, arreglarlos y modificarlos para mejorar el repertorio. Ya había estado jugueteando con los teclados y los samplers, cobrando esto una mayor relevancia en el proyecto. También había mejorado mucho programando las baterías, haciéndolas sonar algo más orgánicas y menos máquina (dentro de un orden, claro). Hace poco la he recuperado del olvido gracias a Bile (Gathering Darkness, Eldereon), pero no la he subido porque no es plan de llenar Internet con todas las mierdas que he hecho.

Tan sólo unas semanas (o puede que meses) después, seleccioné los mejores temas de «Throne of Sorrow», los regrabé y añadí otros nuevos. Éstos conformaron la siguiente demo, bajo el título «Blood on Flames». Usé exactamente el mismo método, con teclados y baterías programadas por Fast Tracker 2 y el resto grabado a base de cintas de cassettes. El resultado fue prácticamente el mismo, sólo que en esta ocasión me suena que no metí tantos gambazos.  Algunos temas eran muy rápidos y otros más Doom Metal, pero seguía trabajando y progresando en esta particular visión del Pagan/Dark/Black Metal que estaba desarrollando. Por supuesto, tampoco edité la puta cinta, y es que yo soy así de gilipollas. Tengo montón de grabaciones que no llegué a editar en su momento porque no confiaba en que eso pudiera resultar atractivo o interesante para nadie. Si me hubiera tomado un poco más en serio todo esto, probablemente el nombre de Elder’s Cry, o tal vez el de CrystalMoors, habría sido algo más sonado. Pero bueno, así fueron las cosas y ahora aquí estoy para hablar sobre ello.

Elder’s Cry. Usé esta foto cuando volví al formato one-man-band. Año 1997.

A principios de 1999 grabé una nueva demo, aprovechando un tema de las anteriores y añadiendo otros nuevos. En esta demo se nota una mejora considerable y, además, añadí un tema muy épico que era influencia directa de esos ensayos que hicimos el verano anterior. La titulé «Thy Gift of Ravens» y también la distribuí entre algún colega. No obstante, no llegué a hacer mucho más

Como había hecho muy buenas migas con los Gathering Darkness y, de hecho éramos super colegas, les propuse ese verano entrar en Elder’s Cry y ensayar como banda. Así que se lo volví a decir a Sasián, quien ya había mejorado mucho como batería, y se unieron también Mon (guitarra), Bile (bajo) y JeshuQ (voz). Yo me encargaría de la otra guitarra. Allí empezamos a hacer ruido y la verdad es que, entre risas y borracheras, llegamos a hacer un par de canciones bastante decentes. En esta etapa se gestó un gran porcentaje de lo que luego fue CrystalMoors. Comenzamos a hacer letras en castellano, tratando exclusivamente sobre las Guerras Cántabras y el mundo celta. Introdujimos algunas influencias del Death Metal melódico sueco, estilo primeros trabajos de In Flames y otros grupos suecos. Basamos la música principalmente en los medios tiempos, con guitarras dobladas muy trabajadas, llenas de melodías épicas y un ligero poso Heavy Metal muy épico también. Sé que llegamos a grabar un ensayo con un par de canciones, pero no lo hemos llegado a encontrar ni Bile ni yo. JeshuQ, que originalmente es batería, hizo sus pinitos como vocalista y lo hacía realmente bien, introduciendo incluso coros melódicos épicos que añadían aún más atmósfera beligerante al asunto. «Recuerdo a Chuspi (JeshuQ) cantar en el baño, porque se le acoplaba el micro», recuerda Bile cuando le pregunto por el proyecto. Como se puede observar, tampoco eramos nada ortodoxos en los ensayos.

Sin embargo, llegando al final del verano, no llego a recordar por qué dejamos de ensayar. Quizá fue que retomamos las clases, o puede que no, pero es que aquello sonaba de puta madre y dejamos de ensayar, así que volví al formato one-man-band y continué con el proyecto.

Cuando retomaba la composición, recordé la demo «Thy Gift of Ravens» y después de escucharla, decidí que podría estar bien editarla. ¡Por fin iba a editar una demo! Pero, ¿sabéis qué? No lo hice, jajaja… Hice un diseño, una portada y cuando iba a poner el nombre pensé que Elder’s Cry no molaba y decidí cambiarlo por el de CrystalMoors. Sinceramente, no recuerdo por qué lo quise cambiar por tercera vez, pero al menos fue el definitivo. Pero ya iré hablando de esto cuando toque…

Discografía de Elder’s Cry:
«El Llanto el Bosque» (demo 1997)
«Throne of Sorrow» (demo 1998)
«Blood on Flames» (demo 1998)
«Thy Gift of Ravens» (demo 1999)

Aviso que este artículo puede ser realmente largo y lioso. En el de Moonshine un colega comentó que parecía el Silmarillion con tanto ir y venir. Y no le faltaba razón, pues por algún motivo, rara vez la vida de un grupo en el que haya pertenecido ha sido lineal. Así que paciencia. He decidido dividir este extenso post en varias partes. Ahora hablaré de su génesis.

El nacimiento de CrystalMoors no lo tengo muy claro, si he de ser sincero. La biografía oficial dice que lo creé en 1995 y supongo que sea cierto, pues la escribí al poco de empezar a componer para este proyecto. Pero ahora, después de 25 años, me patinan los recuerdos y se me entremezclan. No obstante, intentaré ser lo más exacto y concienzudo posible.

CrystalMoors no se creó de la nada, no usé tampoco ese nombre y, por supuesto, no tuvo una dirección lógica de crecimiento. Al contrario que cualquier banda «normal», el proyecto se gestó de la influencia de varios otros proyectos y poco a poco fue tomando forma. De modo que, en realidad, CrystalMoors nace de todas las influencias de bandas que iré citando.

En 1995 recuerdo que era muy fan de My Dying Bride y bandas similares. Me encantaba el Doom/Death Metal (y actualmente me sigue molando la hostia, por cierto), pero también me había empezado a gustar mucho el Black Metal, que hacía poco tiempo que había llegado a mi vida. Eso sí, lo hizo con mucha contundencia. Después de escuchar los temas lentos del «Suomi Finland Perkele» de Impaled Nazarene, pensé que yo podría hacer algo similar y que molaría mucho hacer un proyecto yo sólo, como hicieron Bathory y Burzum, entre otros. Además, la música lenta y oscura se me antojaba mucho más intimista por lo que hacerlo en solitario era la opción más interesante. Sigo pensando lo mismo hoy en día, la verdad.

Foto que usé en esa época, aunque no fue una verdadera sesión de fotos. Año 1995.

No existía nada llamado Pagan Metal, al menos en mi cabeza. Sé que ya andaban por ahí Graveland y más peña, pero aún no había llegado a mis manos. Conseguir ese tipo de material en esos años era realmente jodido en Cantabria. Mi bagaje musical principal venía de los 80’s y, sobretodo, de la primera mitad de los 90’s, así que ni se me ocurría que pudiera aunar melodía épica, con folk y la rabia del Black/Death Metal. Mucho menos que subyaciera una filosofía neopagana oscurantista o estricta. Lo más cercano que había oído era el primer disco de Moonspell «Wolfheart», que incluía partes más épicas que sí fueron una gran influencia, pero acababa de salir y aún no se me había introducido su «Alma Mater» en mi ADN musical.

Otra gran influencia era la revista Grinzone, como para muchos de nosotros supongo, que me acercaba toda la iconografía del Black Metal, con su corpse painting, sus espadas, su ocultismo y todo su misterio. Y recalco lo de misterio, pues hay que matizar que aunque parezca obvio, por esos años aún no estaba Internet extendido entre los hogares y cualquier banda que salía en una revista o fanzine tenía un aura extra de misticismo que hoy en día se ha perdido con el abuso de las Redes Sociales, entre otras pestes. Cualquier adolescente que leyera las palabras de Abigor o incluso los aún desconocidos Behemoth, se las creía totalmente. Si te decían que vivían en un castillo o que eran lobos lusitanos que aullaban a la luna, pues ¿why not? ¡Por supuesto!

Comencé a componer algunos riffs y melodías que aún hoy recuerdo (y no, no eran nada destacables en su mayoría), aunar ideas y escribir letras muy decadentes y oscuras. A ese proyecto inicial lo llamé Apocryphal. Llegué a dibujar el logo que encabeza el artículo, hice algún sigil y el trasfondo lírico y conceptual era puramente satánico y depresivo. También usé corpse-paint en una sesión de fotos, odas al demonio, cruces invertidas y pasajes tenebrosos muy oscuros. Tenía ya varios libros que hablaban de esos temas y la verdad es que sentía fascinación por todo ese lado de la realidad. Con el tiempo, pasé ese concepto a Hrizg, pero esa es otra historia.

Con el tiempo, vi el verdadero problema de hacer un one-man-band, y este no era otro que ser pobre, pues en esa época yo era estudiante y, además, menor de edad. No tenía dinero más que para la guitarra (que compré porque pude vender la Super Nintendo y los juegos que tenía) y las «canciones» que hacía eran riffs sueltos a base de grabaciones pellejeras en cassettes. Yo me imaginaba el resto. Ya cuando eso, algo tonteé con la batería, pero aún así no disponía de equipo ni conocimientos para poder llevar a cabo una grabación medianamente coherente. Tampoco tenía demasiados contactos como para poder pedir a alguien que tocara en mi incipiente proyecto y, de hecho, ésta búsqueda era prioritaria para mi banda principal en aquellos años: Nekrom (que luego pasó a llamarse Moonshine).

Durante todo 1996 no recuerdo haber hecho nada con el proyecto. Seguramente seguí escribiendo algunos riffs y probablemente temas completos, pero lo dejaría de lado, pues cuando aquello ya estaba inmerso en Moonshine, entré en Opposer, en Descomposición Orgánica y vete a saber si alguna otra historia más. Conociéndome, seguramente. También aconteció un cambio de nombre, aunque no de concepto. A pesar de que Apocryphal me gustaba, me suena que vi algún flyer de alguna banda con el mismo nombre. Acabo de mirar Encyclopaedia Metallum y efectivamente, en esos años había al menos tres bandas llamadas igual. Así que, en algún momento de entre 1996 y 1997, Apocryphal lo empecé a llamar Elder’s Cry. Pero hasta aquí la primera parte.

AÑADIDO

Como podréis ver, acabo de añadir un tema. El único tema que hice bajo este nombre. Matizo que esto no está grabado en 1995, pero sí escrito en ese año. Ayer domingo fui al estudio a trabajar en la pre-mezcla de Clavícula Salomonis y a digitalizar unas antiguas cintas de demos y ensayos de Gathering Darkness, Elder’s Cry y de Moonshine, y pensé que sería buena idea rememorar la canción y dejarla grabada 25 años después.

Yo no sé cómo es posible que me acuerde aún de un tema entero tras tanto tiempo, pero aquí está, grabado tal como lo había pensado. Es más, las letras no las tenía apuntadas, pero las he hecho de memoria porque aún las recuerdo. Que como veis, tampoco es que la música y las líricas fueran gran cosa, pero hay que tener en cuenta que ésta era probablemente la primera canción que hice completa. Evidentemente, no tenía las baterías más que en la cabeza y las he programado en base a cómo las había pensado en su momento.

En cuanto al estilo, ya os había adelantado en el artículo arriba que era un Black/Doom Metal, pero tras analizarlo, en realidad era un trozo de Doom Metal y otro de Black Metal. Prácticamente son dos temas diferentes unidos. Incluso las voces las pensé así, tal como están grabadas. En los siguientes temas que compuse aprendí a homogeneizar un poco mejor los estilos, pero se ve que aquí esa lección aún no la había interiorizado.

La canción la llamé «We Fall», aunque tiempo después, ya con el nombre de Elder’s Cry, compuse otra e integré estas letras, siendo éstas ampliadas con más texto. Como el título me parecía potente, también la llamé «We Fall» a esta nueva versión.

Escuchándolo, y tras compararlo con cualquier otra del «Antiqvam Exqvirite Matrem» por ejemplo, parece mentira que sea la misma banda. No ya por el cambio de estilo (aunque la parte Black Metal apuntaba en esa dirección), si no por la evolución misma del grupo. Ni qué decir tiene que me refiero a mi periodo en la banda, desde 1995 hasta 2012, ya que lo nuevo que han hecho desde mi marcha, obviamente, no yo no tengo nada que ver.

Qrixkuor no es que haya sido una banda secreta como tal, sino que la hice por pasar el rato, sin pensar por qué hacía eso o a donde quería llegar. De hecho, ni siquiera edité esto en su momento, pero aquí os lo presento, pues mi objetivo es mostrar todo mi trabajo, aunque en su día no lo valorara.

Portada que hice para la promo.

Esta historia no va a ser muy larga, así que tranquilos. Todo empieza de una forma bastante accidentada, como muchos de mis proyectos. En 2007, Forestdome íbamos a haber grabado una demo nueva. O tal vez un MCD… yo qué sé, porque ni me acuerdo. Sólo sé que un día quedamos Gharador y yo y nos pusimos a grabar unas baterías con unos riffs que tenía por ahí. Justo ese año, Forestdome pasó a mejor vida, como ya sabréis si os habéis zampado este artículo, así que me encontré con las baterías de tres canciones en el disco duro de mi mesa de mezclas.

De pronto, en 2009, me entran unas ganas de la hostia de hacer algo en plan Death Metal pútrido, guarro y oscuro. Echando un ojo a mi HD, reparo en las baterías que hizo Gharador y no tardo mucho en meterlas mano, bajar la afinación a «SI«, añadir unos riffs y a escribir unas letras viscosas para luego meter el bajo y las voces. Total, que llamé a la grabación «Below the Shadows of Pestilence» pero, paradójicamente, aún no tenía ni nombre para este proyecto. Tampoco sabía si lo iba a continuar o qué, porque en esa época aún tenía Eldereon y no me apetecía hacer dos grupos similares.

Un buen día, hablé con Theron (Pang of Death, Feretrum, etc) y me propuso el nombre de Qrixkuor, cuyo significado lo buscáis en Google, si queréis. Me pareció nombre acojonante y, al escuchar éste la demo, me propuso editarla bajo su sello Obscuratio Records en cassette.

Durante un tiempo estuve currándome el diseño, hice el logo este de mierda, etc., pero no sé qué pasaría, que al final Obscuratio Records no editó la cinta y la demo se quedó inédita durante unos cuantos años.

En 2013 creé Deprive, proyecto con el que he editado una demo y dos discos hasta la fecha. La primera demo la edité el mismo 2013 y al año siguiente Till you Fukkin Bleed Records (Polonia) me ofreció reeditarla con temas de bonus. Yo no tenía nada más que añadir a la demo de Deprive, así que me acordé de «Below the Shadows of Pestilence» y, a pesar de no ser el mismo estilo exactamente, pensé que así lo podría escuchar alguien y darle cierta salida. De modo que Qrixkuor se fusionó con Deprive y fin de la historia.

Visto en perspectiva, tendría que haberme currado más la grabación. Quise hacerla muy ponzoñosa y maquetera, pero creo que me pasé bastante y la descuidé demasiado, pero el estilo a caballo entre lo primerísimo de My Dying Bride con Morbid Angel e Incantation me parece que no quedó ni tan mal. Quizá un día lo regrabe.

Ahora he visto que en 2014 se creó un grupo bajo este mismo nombre en Reino Unido, pero no les he escuchado.

Si queréis descargar la demo de gratis, pinchad aqui
Si queréis oír la demo en YouTube

Goyo, un viejo amigo, me ha dado una alegría por partida doble. Tenía una cinta que aglutinaba dos proyectos que tuvimos juntos. Uno de Death Metal y otro de un atroz Black Metal/Grindcore (Belfegor, del que ya hablé). Hoy hablaré del de Death Metal, pues lo considero mi auténtico primer grupo ya que fue anterior. Este grupo fue Consciousness Remains.

Corría el año 1994 y yo era un adolescente imberbe cuya melena aún no llegaba ni a los hombros pero estaba hambriento por adentrarme en mi nueva obsesión: la música. El año estaba finalizando y Goyo (Wayne), un colega que tocaba la guitarra de puta madre, me dijo de montar un grupo, o unirme como vocalista a uno que estaba montando… no recuerdo bien. Fuimos barajando ideas y estilos. A los dos nos gustaba el Death Metal, y parecía que era clara esa dirección, pero él quiso introducir también algún riff más thrasher, lo cuál generaba ciertas discrepancias, pues yo quería sonar jodidamente oscuro y brutal. En esos días flipaba con grupos como Deicide, Cannibal Corpse e Hypocrisy, y además quería añadir rollos más a lo primeros Paradise Lost o My Dying Bride. Meter riffs en un estilo tipo Sepultura en esa ecuación no me parecía que encajara bien y me cortaba un poco el rollo. Ahora sé que depende de cómo se haga puede quedar de lujo, pero dados mis nulos conocimientos técnicos a la hora de hacer música que tenía por esa época, no se me ocurrió. De hecho, aunque en 1994 ya chapurreaba alguna cosa con las seis cuerdas, no fue hasta el año siguiente que empecé a tocarla más en serio.

Ya nos adentramos en 1995, e íbamos barajando varios nombres. A mí sólo se me ocurrían mierdas muy viscerales sin mucho trasfondo, así que probablemente hubo varios nombres antes del que dejamos. No lo recuerdo bien. Necesitábamos cubrir el puesto de segundo guitarra, así que Goyo llamó a su amigo de la infancia Antón, mientras que yo (que hacía poco que había empezado clases de guitarra en una academia) hablé con un compañero, Pelayo (Wayne, Lacta Moloko), que tocaba el bajo de puta madre y también le gustaban los géneros y bandas antes citadas.

El grupo estaba ya casi formado y tocaba establecer un nombre. Goyo aportó Consciousness Remains y, a falta de nada mejor por parte del resto, así lo llamamos. Ahora caigo en el fallo… La idea era llamarse «Desechos de la Conciencia», pero tal como lo escribimos, significaba «La Conciencia Prevalece», lo cuál viene a ser lo contrario de lo que queríamos transmitir. Vaya panda…

De izquierda a derecha: Goyo y yo, en algún momento de 1994.

Comenzamos a ensayar ya en ese mismo año en el garaje de Pelayo y allí hacíamos versiones de grupos tan dispares como Pestilence, Fear Factory, Paradise Lost, Nail Bomb, Brujería, Sepultura… así, para cubrir todo el espectro de gustos. De todos modos, todavía faltaba un batería. Mientras hablábamos con Sami (Varkhen de Fatal Portrait, Bittencross, Korzo, Hrizg…), el padre de Pelayo decidió que éramos unos mangurrianes sin futuro y muy ruidosos y nos largó de su garaje.

Como anécdota, recuerdo subir a casa de Varkhen, a quien sólo conocía de conciertos locales, y ver que tenía su kit de batería montado en su habitación. Allí practicaba, para pesar de sus vecinos. No recuerdo de qué hablábamos, pero supongo que de música, tías (hay que recordar que éramos adolescentes), ensayos o tal, pero nos mostró cómo sonaba un plato que se había comprado y le dio un hostiazo que me pegó un susto de cojones. Le convencimos para que se uniera al grupo, así que la formación ya estaba cerrada.

¿A que no sabéis donde nos fuimos a ensayar? Sí, a la grandiosa y mítica Nave de Monte. Allí nos estrenamos ese mismo año y estuvimos ensayando mucho durante esos meses. Todo lo que pudimos, porque de hecho, no teníamos apenas equipo y era todo un poco horrible. No recuerdo que Antón ensayara mucho con nosotros y de pronto decidió dejar el grupo. Al poco, le siguió Pelayo.

Goyo, Varkhen y yo continuamos nuestros ensayos y, al ver que era harto difícil encontrar bajista, fui pensando en vender la guitarra y comprarme un bajo. Pero mientras tanto, seguía jodiéndome las cuerdas vocales con mi micrófono de mierda roto, un cable que falseaba y un ampli que debía ser de 30 Wats. Lamentable. No obstante, esto no evitó que pudiéramos grabar un ensayo, el cuál puede descargarse pinchando aquí. Luego, yo cogería el primero de esos temas y mediante un sofisticadísimo sistema de grabación casero a base de cassettes, me superpuse una segunda pista vocal. Una chanada, pero quería practicar en eso de grabar y mezclar. Dibujé varias versiones del logo, pero el único que he encontrado entre miles de viejos papeles, ha sido el ultra cutre que encabeza este artículo.

En la segunda mitad de 1995 yo había conocido a Jose (Opposer, Moonshine, Funebre Devastation) en la academia de guitarra y empecé a ensayar con él mi idea de Death Metal, la cuál llamamos Nekrom. Como sólo éramos él y yo, le comenté de unirse a Consciousness Remains como guitarrista, cosa que aceptó.

Así pues, ya estábamos completos. Habíamos entrado en el año 1996 y yo había cambiado mi guitarra por un bajo. Podíamos pues ponernos serios y, sin embargo, la cosa se jodió. Goyo había decidido hacer un estilo musical más desenfadado. A pesar de que le molara el Black y el Death Metal, él quería sonar más a Thrash Metal o, incluso, al emergente Nu Metal. Con este giro, hizo que tanto Jose como yo nos marcháramos del grupo. Por una parte, yo entré en Opposer como bajista, mientras que daba los primeros pasos con Moonshine, la reencarnación de lo que en inicio llamé Nekrom. Además, había entrado como vocalista en un grupo de Grind/Death Metal llamado Descomposición Orgánica, del que ya hablaré más adelante. Me suena que Pelayo volvió a la formación y estuvieron Consciousness Remains ensayando unos meses pero Varkhen se marchó para unirse a los thrashers Finis Africae (luego cambiarían de estilo y nombre por el Black Metal de los Fatal Portrait). Goyo y Pelayo disolvieron el grupo y metieron a Rober como batería para formar Lacta Moloko que, más tarde, serían conocidos como Wayne, volviendo un poco más al estilo rudo y contundente de los inicios.

Descarga la demo pinchando aquí
Puedes escuchar la demo/ensayo completa en YouTube

Tan pronto me compré mi primer PC, me puse a hacer pruebas de grabación para aprender a usar el software y poder llevar a cabo mis experimentos musicales. Éste fue uno de ellos. No me matéis.

Con este nombre, aparentemente de coña, se esconde un proyecto que comencé a finales de 1995 de Death Metal, con toques Grindcore o Brutal Death guarro. Justo ese año me había comprado mi primer ordenador Pentium, con una tarjeta de sonido muy guapa para la época que me permitía empezar a hacer virguerías por mi cuenta y dejarlas grabadas. ¿Para qué? Pues para nada en concreto, pues no lo editaba ni lo movía más que por algunos reducidos contactos. Eso sí que era Underground. No obstante, gracias a hacer estos experimentos, aprendí a usar algunos editores y comenzar mi «carrera musical» basada en el DIY (Do it yourself).

Cassette que le grabé a Bile en su día. Así hacía yo distribución en aquellos tiempos… Más abajo está la demo de Torture, otro proyecto que hice entre 1997 y el año 2000 del que ya hablaré.

Con ganas de hacer algo impío y que sonara relativamente serio, empecé a componer riffs para Nekrofixion yo sólo. De vez en cuando pretendía contar con algún colega, como Uruksoth (Gathering Darkness, CrystalMoors…) o alguno más, pero aquello no prosperaba por el motivo que fuera. Todos éramos principiantes en aquella época y el compromiso tampoco lo tendríamos muy macerado. Aquello era una casa de putas a nivel musical. Hoy hacía un grupo con Uruksoth, mañana hacía ese mismo grupo con otro y todos tan amigos.

He encontrado un listado de temas que pertenecía a Belfegor bajo el nombre de Nekrofixion, lo que podría significar que tan pronto grabamos aquella demo tan rancia de Belfegor, cambié el nombre. No lo recuerdo, la verdad, pero sé que algunos de los riffs de la demo «Agony Mass» de 1997 los hice tiempo atrás, así que bien podría ser.

No tengo apenas recuerdos de Nekrofixion desde 1995 a 1997, cuando me compré el PC, salvo algún momento sentado en la cama tocando mi guitarra o el bajo y componiendo riffs lo más brutales que se me ocurrían. No tenía manera de grabar nada en esos años, más allá de esos ritmos en una cinta de cassette que seguramente tenga guardada aún en el trastero pero que, debido a que no tendría ni batería ni voz ni nada, no tiene sentido mostrar aquí.

Llegó el año ’97. Sin tener ni puta idea de cómo empezar una grabación, me puse a programar las baterías con el Fast Tracker 2. Un programa basado en archivos WAV que me pasó un colega y que llegué a aprender a usar realmente bien. No sé de dónde salieron los samplers de batería, pero como no sabía nada de armonía todavía, no me atreví a incluir teclados, ni nada extra. Bastante tenía con programar unas baterías que sonaran más o menos bien. Además, que éstos no habrían tenido sentido con el estilo que pretendía hacer.

Como no tenía un micrófono bueno, usé el mega cutre de ordenador y grabé directamente en el Fast Tracker 2, procesando las voces con ese programa y añadiéndolas algún que otro efecto.

Yo engorilado tocando el bajo a principios de 1996.

Con las voces ya pregrabadas y las baterías programadas, me puse a ensayar los temas como pude, en mi habitación. Yo llevaba tocando la guitarra un par de años, así que mi destreza tampoco era la polla, pero llegué a hacer unos riffs medianamente decentes y me envalentoné para grabar.

El proceso de grabación fue el siguiente: Saqué un cable de la salida de cascos del ordenador y lo llevé a la entrada auxiliar de mi minicadena. La guitarra la conecté a mi BOSS Metal Zone, y de ahí, a la entrada de micrófono de la minicadena. Di al REC, luego al play del Fast Tracker 2 en el ordenador y así grabé una pista de guitarra en una cinta. De esa manera hice los cuatro temas. Una vez terminé, pasé esa cinta a la segunda pletina de la minicadena y grabé una segunda cinta añadiendo el bajo con el mismo sistema. Esto hacía que la calidad de sonido bajara, pero bueno, era la única manera que se me había ocurrido para grabar. No añadí una segunda guitarra ya que si bien ésto sonaba fatal, pues si añadía otra guitarra ya sería una podredumbre demasiado chunga. Además, Nekrofixion no requería otra guitarra.

Titulé la demo como «Agony Mass», aunque grabé algunas cintas de cassette sin título alguno. No creo que fuera por dejadez, sino más bien porque tampoco lo consideraba una demo como tal. El hecho es que no la moví casi nada y muy pocos pudieron «disfrutar» de esta puta mierda que hice. Los títulos sí me los curré la hostia (nótese la ironía): «Demonic Ruler», «Agony Mass», «Vicio a la Tortura» y «Altar de Tripas». Y así, con un par de cojones, di la demo por finalizada, con sus fallos y todo.

Visto en perspectiva, tal vez lo podría haber movido un poco más. Pero bueno, da igual, así quedó la cosa. De todas formas, tengo recuerdos de algún otro tema, así que seguramente la demo se compone de los temas que menos fallos tendrían, ya que creo que hay alguna cinta con alguna canción más. No obstante, el proyecto lo di por acabado, no sé bien por qué aún. Creo que ni siquiera me lo llegué a tomar en serio.

Durante ese año de 1997 yo entré a Undernoise como vocalista, pero el guitarra que había, Casas, dejó el grupo. Mientras buscábamos uno, me puse a juguetear intentando meter guitarra y voz, cosa que me fue imposible por mi falta de dominio a las seis cuerdas. Así todo, en Undernoise llegamos a ensayar el tema «Demonic Ruler» y trozs del «Agony Mass», con mejor sonido y mejor tocados, obviamente. Pero poco después entro Rubén, quien se trajo un buen puñado de riffs y ya se olvidó todo aquello, salvo algún que otro ritmo que se reutilizó en proyectos posteriores.

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Contrariamente a lo que dice Encyclopaedia Metallum, yo nunca formé parte de Wolfthrone. Al menos, de manera oficial. Fue una muy fugaz pasada por la banda la que hizo que alguien me considerara miembro permanente. Aquí cuento qué ocurrió y cómo ocurrió.

Un amigo me ha comentado que cuente esto y hete aquí que soy un mandado. No sé si será de interés de más de una persona, pero ahí lo suelto jaja

Hacia finales de los 90s y principios del nuevo milenio, éramos muchos los que estábamos fascinados por esa ola de Pagan Metal que, por cierto, nada tenía que ver con la actual. En aquellos tiempos, el estilo no dejaba de ser un Black Metal oscuro y crudo pero con temática pagana en lugar de satánica. Bandas como Nazgul, Berserk o Dark Drakkar eran auténticas pioneras en este creciente auge.

En 1999 establecí amistad con Asgard, guitarrista de la banda granadina Dark Drakkar, quien tenía un fanzine (Iberiam Zine) y se movía por toda la península conociendo músicos con los que tenía afinidad por carta (sí, por carta), saliendo de fiesta con ellos, etc. Entre los dos empezamos a hacer planes de proyectos de ese estilo. En el año 2000 montamos Winterhowl, con el que compuse un par de temas (que luego usaría para CrystalMoors), pero no llegamos a hacer nada serio. Por esas fechas, Asgard disolvió Dark Drakkar, se instaló en Vitoria por temas laborales y allí formó Wolfthrone junto con Shadowolf (Funeral Zine y muchas bandas, por lo visto) a la batería, Cryofdoom (In Thousand Lakes, Epitaphy) al bajo y voz y Guda (desconozco sus bandas actuales) a la segunda guitarra. La idea era claramente seguir la dirección marcada por Dark Drakkar y Winterhowl.

Después de unos ensayos, ya en 2001 grabaron «Awakening of the Wolves», una demo con dos temas sólo y un sonido muy crudo. A mí me encantó, la verdad. Además de estar en contacto con Asgard, también lo estaba con Shadowolf por el Funeral Zine. Resultó que en ese año, o al poco tiempo, Asgard tuvo varias desavenencias con algunos miembros y abandonó el grupo. Shadowolf, sabedor de lo que me gustaba el proyecto, me llamó para que entrara de bajista y cantante, pues habían encontrado sustituto a Asgard y además Cryofdoom había dejado el grupo también, aunque luego volvería. Entrar en el grupo de manera oficial me parecía poco ético, por deferencia a Asgard que era mi amigo, pero les dije que podría echarles una mano si todas las partes estaban de acuerdo. Y así fue.

Ahora viene la traca…

Un día me acerqué a Vitoria, con idea de pasar el día ensayando, quedar con Asgard después, salir de fiesta y dormir en su casa. Bueno, pues más o menos ocurrió así, es decir, llegué a Vitoria pronto por la mañana. Yo no tenía ni carnet de conducir, así que fui en autobús. Cuando llegué, me dijeron que no había ampli de bajo y que había que ir a casa de Astaroth (Jentil Odol zine), que nos dejaba el suyo y, de paso, su bajo (que era un Ironbird tope de guapo). Estuvo gracioso bajar el super ampli aquel por las escaleras. Menos mal que nos esperaba abajo en el coche el padre de Shadowolf, que nos llevó al local de ensayo. Nos entregó la tartera con el almuerzo y… bueno, no, discutió con su hijo y nos echó del coche, más o menos. En el local de ensayo conocí al resto del grupo.

Yo ya me había sacado algún tema en mi casa, pero en el ensayo me puse a sacar el resto del repertorio, tanto con voz como con bajo. La idea era matizarlo cuanto antes pues querían debutar en directo. Allí me di cuenta de que el ambiente no era muy bueno entre el grupo y Asgard. Parte de la culpa la tenían ciertas tendencias políticas de algún miembro que difería por completo del resto. No voy a entrar en más detalles, pero ahí cada uno tiraba por un lado y ese rollo no me molaba nada.

A mitad de ensayo nos dio por empezar a pimplar. Habíamos pillado cervezas y obviamente no bebimos con mesura. Al menos yo. A alguien se le ocurrió la idea de ponernos corpse-painting, tachas, pinchos y esas mierdas. Pensé que estaba improvisado y me pareció buena idea. Borracho, todo me parece bien (o mal, depende). La verdad es que se creó una atmósfera muy guapa. Fue un ensayo productivo y onírico. Al poco tiempo entró una amiga de estos, que era fotógrafa, y ahí me di cuenta de que no era circunstancial todo aquel montaje. Querían hacerse una sesión de fotos. Me pareció que sobraba, siendo yo un supuesto miembro de sesión, pero me importó tres cojones. A esas alturas ya iba con un ciclón bastante interesante. Más tarde me contaron que las fotos se velaron y no salieron. Vaya artistas…

Cuando se terminó el ensayo, nos quitamos el maquillaje, pero no terminó la fiesta. Salimos por la noche y seguimos bebiendo. Estuvimos yendo por garitos metaleros. Algo genial, pues en Santander ya no quedaban y a mí me parecía la hostia todo aquello. En un momento dado, Shadowolf me dijo que quería hacer una organización musical de bandas muy comprometidas con el Black Metal, para darnos apoyo entre nosotros, sacar recopilatorios y organizar conciertos. Yo me puse muy serio y le dije algo así: «Yo no quiero hacer organizaciones musicales, quiero hacer organizaciones terroristas anticristianas y pegar palizas», o algo parecido. Justo cuando me iba a descojonar e indicarle que iba en coña alguien me llamó para hablar, me di la vuelta y se me olvidó todo eso. Lo único que recuerdo de la noche fue que me quedé dormido en una discoteca y el resto lo tengo demasiado nuboso. No recuerdo nada más. No sé ni dónde dormí la mañana, supongo que donde Asgard, pero vamos, que no me acuerdo. Sé que hubo un buen circo cuando hubo que devolver el equipo a Astaroth, pero no consigo rememorar detalles. Lo gracioso del tema es que a los pocos días Shadowolf me envió un e-mail con una hoja para rellenar datos, como si fuera una suscripción a algo, para esa asociación musical que quería hacer. Me partí el culo cuando leí una especie de disclaimer que rezaba «La organización no se hará responsable de ningún acto violento de ninguno de los miembros». Joder, hasta ese momento ni me acordaba de la parida que le solté… qué truhán estoy hecho.

No volví a ensayar en Wolfthrone, a pesar de que me lo pasé bien con ellos y que el grupo me gustaba. Hubo varias razones que no vienen al caso, pero yo continué con mis proyectos en Cantabria. Al poco se puso fin a aquello que hicimos Asgard y yo bajo el nombre de Winterhowl que comentaba al principio (donde iba a haber militado también Uruksoth, pero que no llegó a ensayar nunca) y, como ya empezaba a ensayar con CrystalMoors, usé los temas que hice para ésta banda.

Por lo visto, alguien cercano a Wolfthrone pensó que pasar un día de ensayo-fiesta como miembro de sesión era equivalente a miembro permanente, así que me pusieron en esa jodida base de datos que he comentado. Pero yo oficialmente nunca he formado parte de este grupo.