No ha sido fácil recopilar algo coherente para hablar de este maldito grupo. Entre que no recuerdan nada, y lo poco que recuerdan son incongruencias, voy a intentar hacer una labor de reconstrucción de su historia. Al menos a grandes rasgos.

Antes que nada, voy a pedir disculpas porque los muy gañanes no tenían ni una mísera foto en condiciones. Tampoco es de extrañar, pues Broken Spell (que viene de la fascinación de su vocalista, por el trabajo de King Diamond) tuvo una historia realmente breve en la que me vi envuelto únicamente hacia el final de su breve trayectoria.

Todo empieza en la perturbada mente de Pape Puts (Fatal Portrait, Bittencross, Mordor) que, después de la disolución de su banda principal, Fatal Portrait (Black Metal), le da por hacer un grupo en un estilo más orientado hacia el Death/Thrash Metal cañero, influenciado por bandas como Death o Legion of the Damned, y con un acercamiento hacia el Black Metal en momentos puntuales. La cosa no estaba fácil en cuanto a encontrar miembros en nuestra región, pero al cabrón no le costó nada.

Bajo estas premisas musicales, con la intención de hacer un grupo más desenfadado a nivel ensayos, Lord Puts invocó a Jorge (Seven Days) a la guitarra y a Misanthate (Detriment Sorrow, Eldereon, Spawned, 13th Embodiment) a la batería. «Más que un grupo, fue un proyecto para desahogar y echarnos unas risas», rememora Pape Puts, y añade «todo fruto de findes de borrachera y un ‘a que no hay huevos???'».

Broken Spell. De izquierda a derecha: Jorge, Puts y Misanthate.

Así, los Broken Spell se cierran una temporada en el local para componer lo que iba a ser su primera demo. Después de muchas fiestas etílicas, metaleadas (yo alguna vez me los encontraba los fines de semana y era un auténtico despropósito) y ensayos, deciden que tienen tres pedazo de temas para su carta de presentación. Y no les faltaba razón en cuanto a la calidad de estos temas. Contactaron con Txerra (Detriment Sorrow, In Loving Memory, Eldereon, 13th Embodiment), quien a su vez cuenta con los The Damned Studios y graban esta pedazo de demo sin título, contando con el propio Txerra como músico de sesión para grabar las líneas de bajo para, posteriormente, entrar a ser miembro fijo.

«Txerra no sé si llegó a ensayar mucho con nosotros, creo que unos pocos ensayos», comenta Misanthate. Dato poco fiable, pues dice no recordar mucho de todo aquello y que, de hecho, pensaba que el bajo lo había grabado yo. Acojonante…

Total que, gracias a las acertadas mezclas de Fonso (Bifrost, Mordor), se sacan tres pedazo de temas cuya mezcla de Thrash Metal, Death Metal y Black Metal se fusiona con partes más técnicas y los mejores punteos y solos que ha parido un grupo extremo en toda Cantabria. Todo gracias a las mágicas habilidades guitarriles de Jorge. Temas como «Dementia», «Premonition» y «Wendigo» suenan realmente cañeras y bien ejecutadas.

Después de esto, ya todo es caos y el fin del grupo. Algún cabreo etílico nocturno por aquí de la que fui testigo… alguna desavenencia por allá… Me pide Lord Puts que les diseñe el logotipo, pues el que aquí veis lo hizo él, «el logo esta hecho con paint», comenta el artista. Y así hice, aunque ahora no podáis ver el resultado, pues tampoco tiene mucho sentido ponerlo. Además, en esta última etapa, me piden que entre como segunda guitarra. Hasta hicimos una sesión de fotos muy pro gracias a Emalaith en la que aparecía yo. Pero… no sé, no hubo más ensayos y todo terminó en algún momento de 2008, habiendo grabado tres temas en una demo y sin haber hecho ningún directo. Una pena.

Además de la demo que hay en descarga, también hay un ensayo, pero sin voz, así que no creo que sea realmente relevante por ahora.

Texto por Erun-Dagoth.
Foto y logo por Lord Pape Puts.
Información por Pape Puts, Txerra y Misanthate.

PD: Por cierto, si sois de ver vídeos en YouTube, os recomiendo el canal de Pape Puts, llamado Vinyl for Losers, donde se habla de música y el cuidado de los vinilos.

Descarga la demo pinchando aquí o escúchala directamente de YouTube.

Formados de las cenizas de una banda de Grindcore, con el absurdo nombre de Brutal Askerosity, surgen los Deformed en 1989. Un grupo de Death Metal de los que poco a poco iban surgiendo por estos lares. Éstos casi pioneros del estilo, cambiaron rápidamente de nombre a Stinkupus y dieron bastante guerra, pero el tiempo ha tratado mal a esta banda que yace prácticamente en el olvido.

De Brutal Askerosity ya hablaré en su momento, pero merece la pena mención tal atrocidad de aberrante ruido que, sin duda, está llena de anécdotas muy paletas de la época. Ahora toca el turno a Stinkupus, quienes eran una versión más pro de los grinders que he comentado.

No, no son una banda de Tampa. Son, de izquierda a derecha: Paco, Valen y Kueto (y abajo Pedrosa), en un día nada cálido de Santander, supongo.

Formados en 1989, bajo el nombre de Deformed, por Kueto (Lucifuego, Crowley, Undernoise) al bajo y coros, y por Valen (Undernoise, Funebre Devastation, Lucifuego, Moonshine) a la batería, se pasaron una temporada buscando músicos para completar la formación. Entre ellos, pasaron Justo y Nacho (Abhorrent, un grupo de Brutal Death/Grind de la época), pero no cuajó la cosa por diferencias musicales. Éste hecho hizo que Kueto se pasara a la guitarra, añadiendo a la formación a Paco (quien luego tocaría en Undernoise) al bajo y Pedrosa (quien luego sería parte de Anticlerical) a la voz. ¡Formación completada!

Debo decir, que yo no viví esa época. Yo conocí un año después sus andanzas, cuando Stinkupus dejó de existir y formaron Undernoise. Pero Kueto y Valen me han ido contando anécdotas a través de los años y ésta es mi versión de los hechos que, espero, sea de lo más fidedigna.

Así pues, Stinkupus ya estaba formado, aunque desconozco en qué año se completó la formación ya que incluso ellos tienen mucha información difusa, lagunas, etc. «Nos pusimos a ensayar en una casa en ruinas, en la frontera entre Cueto y Monte (dos barrios que ahora pertenecen a Santander, no confundir con el nombre de Kueto, el músico. NDR.) y de vez en cuando montábamos alcoholicconcerts

Pedrosa, Kueto, Paco y Valen ensayando en la casa abandonada.

para los marginales de la región», comenta Valen, y sigue «Había algún enchufe y alguna bombilla, todavía no la habían cortado, era de un tío del Kueto. Un antiguo taller de metal en desuso». No se me ocurre mejor lugar para ensayar. Allí tenían otros compañeros de ruido en otros locales, como Explosión Demográfica (Grindcore), Retortijón (Grind/Noise), F.D.K. (Grind/Noise) y puede que otros. En esa casa también hubo anécdotas oscuras, pues también vio la génesis de Lucifuego y, cuando aquello, había un misticismo oscuro realmente jodido detrás. Pero de eso ya hablaré en su día.

Después de muchos ensayos, fiestas, borracheras, conciertos clandestinos, etc., comienzan a sacar el morro por la región. Santander, evidentemente, fue su mayor salida, en garitos míticos como Rock Beer the New o el ya desaparecido UP, entre muchos otros. Además, siempre es recordado el concierto que vinieron a tocar aquí los Napalm Death en el Rock Beer the New en 1990 que, casi literalmente, les voló la puta cabeza a la peña de aquí, haciendo que el Grindcore fuera casi un estilo de moda entre los marginales del Metal o el Punk más cañero. Por supuesto, los Stinkupus no se perdieron ese recordado evento.

Descargando en el ya desaparecido UP 1992.

«El concierto del Bull (otro garito mítico de Santander. NDR.) fue muy destroyer. Lo hicimos un domingo a las 18:00 ó las 19:00, pero era gratis. Allí la peña se volvió loca, se golpeaban contra el cristal del dj, el ventilador… Bertón (Dalle Killers, Homicidio) casi revienta al dueño, que quería parar el bolo, pero no pudo. Fue el último concierto que hizo», recuerda Kueto.

La primera demo-ensayo del grupo. Como podéis apreciar, el inglés no era su fuerte.

Los conciertos de aquella época eran una auténtica locura. Anécdotas de este tipo también las he oído de otros grupos como Opposer, Anticlerical y yo mismo he llegado a verlo, cuando de crío, empezaba a acudir a estos míticos lugares de perdición. Sin embargo, por alguna estúpida razón, hacia finales de los 90s, esto cambió. La gente fue dejando de ir a los conciertos y ya era difícil ver esas demencias. La actitud cambió.

Pero, volviendo a lo que nos ocupa, Kueto, Valen y compañía decidieron registrar su primera demo. Un ensayo guarro en el local que, paradójicamente, sonaba bastante bien. Allí grabaron temas como «Stinkupus», «Brutal Sexual Aggression», «Vomitorium» e incluso la versión de Impetigo «My Lai».

Pero ese ensayo les sabía a poco y se pusieron a componer nuevo material. Dicho material, era más variado, mejor estructurado. EL grupo avanzaba. Sus conciertos eran brutales y su música más compleja. Y así, llegó el momento de grabar la demo oficial, en 1993, para lo cuál llamaron a Gerardo (Anticlerical), quien tenía un cuatro pistas y experiencia grabando demos. Ya llevaban un tiempo ensayando con Bertín (Undernoise) a la segunda guitarra y con él grabaron «T.R.O.M.A.». Título, supongo (no me ha dado por preguntarles), influenciado por las películas gore de esa productora de cine tan mítica que todos disfrutábamos en aquellos años. Los temas que incluía eran diferentes al ensayo y tenía títulos tan grotescos como «Cunt’s Devourer», «Infernal Possession», «Necrophilias’s Wishes…» o «I Drink your Blood, I Eat your Life». Precioso. Ésta fue la única demo oficial existente de Stinkupus. Tras eso, Bertín abandonó la banda y se quedaron de nuevo en los cuatro originales. Kueto había diseñado ya el logo oficial del grupo, pero necesitaban una portada. Para ello contaron con el artista Juanma, quien por lo visto se lo dibujó en un momento.

Uno de los conciertos que recuerdan con más gusto fue el de Alar del Rey, en Palencia. Resulta que Kueto conocía a un tipo de por allí que tenía un bar y le molaba mucho el Heavy Metal y la caña. Así que, en mitad de un frío invierno palentino, hablaron con un colega que les prestó (y condujo, de paso) una furgoneta grande industrial, donde pudieron meter todos los instrumentos (tocaban solos) y los músicos fueron en la misma caja, sin ventanas, hasta un pueblo que para ellos estaba a tomar por culo, perdido por ahí, por carreteras sinuosas (no había autovías por entonces) y rezando para que no les parara la Guardia Civil. «Llegamos al pueblo y, por supuesto, como pensábamos no se veía a nadie. Ni joven ni viejo, y mucho menos deathmetalero…», comenta Valen. «Fue una locura, montamos la batería encima de un billar, había una estufa y era el único bar del pueblo», añade Kueto.

Hasta aquí, todo mal. Todo muy mal. Pero de pronto empezó a llegar peña. Parroquianos de la zona, borrachuzos y algún que otro heavy. Todo tipo de personas se fueron congregando en el garito, mientras Paco y Valen se hinchaban a jarras de cerveza, arreglando el mundo y viendo cómo la hora de comienzo se iba estirando más y más, para despreocupación del dueño.

El cartel de Alar del Rey.

«De repente, nos dice el pavo que empecemos, que no cree que venga mas peña. El bar petado, nosotros borrachos y nada, a tocar. Empezamos el show con unos rocanroles improvisados por parte del Pillo (un colega que los acompañó. NDR) a la guitarra, Paco al bajo y yo a la batera. No sé cuanto estuvimos, pero a la peña le moló y se calentó bien», recuerda Valen. «…y llegó la hora de Stinkupus. Todos pensábamos que nos iban a linchar. Un pueblo perdido, unos chavales borrachos y melenudos tocando Brutal Death en el bar de un jevi ante todo tipo de gente de los mas variados estilos y edades», añade.

Así que empezaron y, tras 90 putos minutos sin parar de dar caña, tuvieron que volver a tocar todo el repertorio tras los vítores y gritos de los asistentes. «Aquí no acaba el concierto hasta que no venga la Guardia Civil» gritaba la peña. Así que los Stinkupus repitieron temas, siguieron bebiendo todos y así hasta que el dueño dijo «stop». Así recuerdan Kueto y, sobretodo, Valen el mejor concierto que dieron con la banda. Imaginaos estar en un pueblo a principios de los 90s, sin Internet ni nada de que hacer, ir al bar dar unos tragos y un grupo de melenudos os hace un pedazo de bolazo de Brutal Death Metal.

«T.R.O.M.A.» se distribuyó por la misma banda y hubo bastante buena acogida y, como todo en esos tiempos iba más rápido, comenzaron a componer lo que sería la segunda demo. Contactaron con Gerardo de nuevo y con él tras los mandos, registraron la segunda demo. Temas mucho mejor estructurados, escritos y ejecutados… Deciden hacer la presentación en el propio local de ensayo. Después del tremendo bolo, con versiones de Pungent Stench, Sepultura y Napalm Death incluidas, en la misma fiesta, se jode el master de la demo. Una puta catástrofe. «Se le cayó el calimotxo Lelo encima», comenta Kueto, haciendo referencia a un colega que andaba por ahí con un pedo del quince.

Así que nada. A tomar por culo la segunda demo de Stinkupus. No se sabe si este hecho en concreto hizo que el grupo fuera decayendo, pero Kueto fue perdiendo interés en él. Surgieron unos conciertos más. Algunos, realmente acojonantes, como aquél mítico de Cannibal Corpse donde también tocaron Aposento y como 12 bandas más, en los que Stinkupus, que estaban llamados a tocar, no lo hicieron por causas desconocidas. Hasta que en algún momento de 1994, Stinkupus fenecía para dar paso a Undernoise, con un corte algo más Grindcore que los anteriores.

Texto por Erun.
Imágenes cedidas por Valen, Kueto y José Odio Sonoro.
Audio por Nacho Kabuki.
Logo por Kueto, arreglado por Erun.

Puedes descargar la demo completa, de manera gratuita, pinchando aquí.
O bien puedes oírla en YouTube.

Orbital Processor Request from Outer Materia

Hace unos días publiqué un artículo hablando sobre OPROM, el cuál puede leerse pinchando aquí. El caso es que hablando con JhesuQ (Gathering Darkness, Selaphiel), su batería, le comenté que yo no disponía de ese material ahora mismo. Y de hecho, ni siquiera sabía dónde conseguir la primera demo. Cuál fue mi sorpresa que en unos minutos el cabrón encontró los dos masters de las grabaciones. Me puse a escucharlo y aunque a veces se nos va la olla de manera considerable, no suena ni tan mal.

Cabe destacar que todo ese material es totalmente inédito. De la primera demo «Virtue Through Khosmik Sadness» se hicieron varias promos, pero de la segunda «Into the Warp Zone» no se movió absolutamente nada. Creo que la pusimos en descarga a través de la difunta Pitchline-Zine, pero nada más.

Total, que hablando con JhesuQ, nos hemos calentado la cabeza y he rediseñado el logotipo y hecho una portada para la edición. Esto no quiere decir que vayamos a volver con el proyecto en activo, puesto que ha cumplido 17 años desde su deceso y no sé si tiene sentido. Pero al menos ya se puede disfrutar de una edición decente en digital. En cuanto a ediciones físicas, todo se andará, pero por ahora no hay nada a la vista.

Puedes acceder a la edición digital a través de nuestro Bandcamp.

Consultar por más info en Encyclopaedia Metallum (aunque no es muy fiable).

Lee nuestra historia a través de nuestro artículo previo sobre OPROM en el Blog.

Track list:

1. Distress from Wrolds Beyond (Intro)
2. Necrospherical Code
3. Through the Corridors of Despair (Interlude)
4. Thy Mystic Essence
5. Sirius III
6. Unmoved (Outro + Cover song)
7. Hate Beyond Centuries (Atlantis)
8. Lost Forgotten Kingdom
9. Virtue Through Khosmik Sadness

Line-up:

E-Dagoth: Vocals, Guitar, Bass, Syntetizers
H-Astur: Guitar
JhesuQ: Drums & Choir

Hace poco escribí sobre esos míticos grupos que nos hacíamos de fin de semana. Si no sabes de qué te hablo, te recomiendo que pinches aquí. El caso que nos ocupa es el de OPROM. No fue sólo un fin de semana, pero sí fueron unos pocos meses de vida. Eso sí, una vida suficientemente intensa para tener algún cambio de formación y dos demos.

A finales de 2002, después de hacer nuestro debut Forestdome de esa manera tan poco ortodoxa, recuerdo que hablando con Chus (Gathering Darkness, Selaphiel) me dijo que podríamos hacer lo mismo con algo en plan Brutal Death Metal, pero añadiendo un montón de influencias de otros estilos, para dotarle de una significación algo más mística. En ese momento, en Gathering Darkness tocaba un chico llamado Nico, que lo hacía muy bien, y que al parecer quería hacer algo más brutal (en ese momento, Gathering Darkness aún hacían Doom/Death Metal).

Así pues, los tres nos pusimos a ensayar como locos y sacar temas de Death Metal con mucho toque Vader, Suffocation, Deicide y otros clásicos. No sabíamos aún qué nombre darle y, en un alarde de creatividad absurda, se me ocurrió las siglas de OPROM, que venían de «Orbital Processor Request from Outer Materia». Muy freak, pero visto en perspectiva, era bastante original.

De la misma manera que grabamos «Mourningrim» de Forestdome, hicimos la demo de OPROM «Virtue Through Khosmic Sadness» en enero de 2003, en mis incipientes costra-estudios de Khazad-Dûm. Una demo de tres temas con un sonido muy pobre, he de reconocer. Tal vez el sonido crudo y sucio funcionara a favor de una banda de Black Metal como Forestdome, pero a mi juicio, no lo hizo con una de Death Metal del estilo de OPROM. En cualquier caso, movimos la demo por ahí, mientras nos poníamos rápidamente a hacer temas para la segunda demo.

Los ensayos fueron muy fructíferos y salieron temas que ganaron en técnica. Añadimos alguna influencia más, con algún toque de Nile por aquí y por allá, algo de Supuration o Hypocrisy… teclados cósmicos y algún sampler, pero manteniendo el estilo en sus cimientos old school del Death Metal más brutal.

En marzo de 2003 entramos en los B&C Studios, donde grabamos también el «The Unconquered Land» de CrystalMoors. Allí metimos caña a 3 temas nuevos, unidos por tres instrumentales, y una versión del «Pleasure of Molestation» de Hypocrisy. A esta demo la llamamos «Into the Warp Zone», que tenía un sonido muy superior a la anterior. Eso sí, grabar con claquetas habría sido mejor. Y, ahora que lo pienso, tal vez grabar las voces sin estar borracho habría sido algo a tener en cuenta.

La mala suerte hizo que tuviéramos ciertas desavenencias en el estudio y, antes de que termináramos de masterizar, el grupo ya estaba prácticamente disuelto.

No obstante, quisimos seguir, y por la senda del Death Metal técnico. Llamamos a Thorgen (CrystalMoors, Fatal Portrait) para que fuera nuestro bajista, dado que no teníamos uno y yo me encargué de su grabación en las demos. Nos hicimos una sesión de fotos y fin. Creo que llegamos a ensayar una vez, pero eso fue todo.

La putada es que no encuentro las demos para ponerlas en descarga. Si las encuentro, lo anunciaré y las pondré. No sé si tendrá sentido buscar un sello para su edición o editarlas yo mismo, pero bueno ya se vería.

Se puede encontrar más info, o no, en Encyclopaedia Metallum.

Los 90s fueron una puta locura en cuanto a proyectos se refiere. Cada fin de semana creábamos uno que no duraba demasiado. Cuando aquello, todos éramos estudiantes y nos sobraba el tiempo. Lástima que no tuvieramos equipo para grabar, que si no…

En los 90s teníamos la manía de ir a privar a la playa. Todos los fines de semana, religiosamente, íbamos al supermercado a coger nuestros litros. En aquellos tiempos cabe recordar que no había móviles, pero mágicamente, salíamos de casa (sin previo aviso) y nos encontrábamos en el súper en el tramo de las 18:00 a las 20:00 horas. Íbamos llegando poco a poco, nos poníamos a hablar de música o de chorradas, iban llegando otros, y otros… y cuando creíamos oportuno, entrábamos a comprar el avituallamiento.

Una tarde cualquiera, debía ser verano, de 1998 nos reunimos un montón de peña, solíamos hacer hogueras en invierno, que era más true, pero en verano molaba porque venía más gente. Los litros y las anécdotas o conversaciones filosóficas se iban viniendo entre risas, algún que otro vómito y farfulleos varios. Era muy normal que en esos momentos nos creáramos proyectos musicales acordes a las necesidades que creíamos tener en ese momento. La exaltación del alcohol, ya se sabe. Teníamos la ventaja de que ensayábamos todos en la misma nave. Un lugar infecto y enorme donde no sólo ensayábamos, sino que pasábamos todo el día hablando de música, haciendo fiestas, jugando al rol… Había varios grupos, entre ellos Moonshine (Black/Death Metal), Gathering Darkness (Death/Doom Metal), Fatal Portrait (Black Metal) y Hearse (Black Metal). En algún momento creo que hubo alguno más, pero ahora no me acuerdo.

Más adelante hablaré de Elder’s Cry o la génesis de CrystalMoors, que por ahí anduvieron también los cimientos, pero me está llevando bastante tiempo recopilar todos los datos para hacer algo decente.

Un fin de semana cualquiera, nos reunimos con nuestro clásico ritual botellonero y, cuando estábamos ya en la playa, empezamos a mezclar el calimocho y otros brebajes. Hacía una noche muy buena y empezamos a hablar de bandas como Slayer, Sepultura, etc. Nos calentamos y dijimos que queríamos hacer un proyecto de Thrash/Death Metal bestia y sucio. Ese sábado dio para mucho. El grupo empezó siendo un cuarteto no muy definido, como podéis ver en la foto principal, pero se conoce que a lo largo de la tarde llegaron más colegas y nos dimos cuenta de que uno de la formación original no tenía ni puta idea de tocar ningún instrumento, así que hubo cambios, por supuesto.

Algunos de los que se sumaron fueron Mon y Chus (ambos de Gathering Darkness en aquella época) y nos dimos cuenta de que podíamos hacer algo guapo. Nos calentamos la cabeza (y el morro) y nos pusimos a aventurar nombres. Bile (bajista y el que ha cedido estas fotos de su extensa colección bizarra de la época), ha comentado de que ese mismo sábado nos llamábamos Necromeation Evisceration, pero yo tengo recuerdos de que finalmente lo llamamos BIOlence, o algo así.

Al día siguiente hubo una resaca brutal, pero nos fuimos a hacer el primer y único ensayo de Necromierdas, o como se llamara al final este proyecto. Recuerdo que hicimos dos temas y pensamos que sonaban potentes de cojones, que teníamos que repetir el ensayo. Pero no lo repetimos nunca más y ahí se quedó la cosa. Uno de esos muchos grupos de fin de semana, como ya digo.

La formación quedó en ésta: Mon (Gathering Darkness, Zen) guitarra, Bile (Gathering Darkness, Eldereon) bajo, Chus (Gathering Darkness, Selaphiel), Rubén (Undernoise) a la otra guitarra y yo, supongo que a la voz solista.

Una sesión de fotos muy seria. De izquierda a derecha: Bile, Erun-Dagoth, Chus, Mon y Rubén.

Soy consciente de que este tema puede resultar molesto para los fans más fieles del estilo. Pero os voy a recordar que esto es una opinión personal mía y que no soy nadie. No estoy diciendo que el Thrash Metal sea una mierda, ni sentando cátedra con nada de esto, pues sería un completo gilipollas. Simplemente doy mi opinión, para el que le interese leerla.

Siempre lo he dicho. La verdad es que el Thrash Metal no ha sido nunca un estilo que me haya llegado a lo profundo. Recuerdo que del Heavy Metal di el salto al Thrash Metal, pero rápidamente me decanté por sonidos más brutales como el Death Metal o sonidos más densos y decadentes como el Doom/Death Metal. Pero rápidamente, me olvidé del Thrash.

Reconozco que hay discos o grupos que me han fascinado, como Slayer o Sepultura (los primeros, obviamente), Sodom, Wodos (lol), y discos concretos de Testament, Sacred Reich, Exodus, Metallica, Exumer, Nuclear Assault, Kreator y alguno más. Sobretodo, la vertiente más «extrema» del Thrash Metal.

A ver, empezaré comentando por qué ni siquiera me parece que deba catalogarse como «Metal Extremo». Ya digo, salvando los discos más salvajes del género, el resto me parece que se quedan a medio fuelle de extremismo. Bandas como Xentrix, Nuclear Assault, Anthrax o Megadeth pueden molar, pero no me suenan extremas en absoluto. Por supuesto, la etiqueta es muy amplia y llega hasta los primeros Sepultura, Possessed, Slayer, Toxic Holocaust, primeros Pestilence y todos esos, que sí creo pueden meterse en el saco de lo «extremo».

Una de las razones por las que el Thrash Metal no me ha parecido nunca tan atrayente es que no me suena oscuro, ni épico, ni malévolo, ni otros atributos que me gusta apreciar en la música. Sí es cierto que me gustan sus riffs afilados, algunas voces rabiosas o sus baterías rápidas. Pero la falta de oscuridad que tienen la mayoría de las bandas me parece un detalle muy importante para mí y que echo en falta. Al igual que las voces más rasgadas o guturales, o incluso algún que otro blast-beat.

Y es que, según lo dicho, el Thrash Metal que me gusta es el cerdo, el rabioso, el que suele estar mezclado con otras tendencias, como el Black Metal o el Death Metal. Ese sí me gusta. ¿Se sigue llanando Thrash Metal? Yo diría que no, pero ese sí le considero realmente extremo, pues aúna lo que me gusta de unos y de otros. Bandas como la ya citada Pestilence, Vader, Destroyer 666, Gospel of the Horns

Pero también pasa que si nos ceñimos a la pureza de la etiqueta, el único Thrash Metal que me parece ciertamente relevante es el que nació y creció en los 80s. En aquella época las bandas tenían mucha rabia, mucho que decir, mucho que escupir. Eran chavales de barrios marginales en su mayoría (pues supongo que algún caso no sería así), chavales con infancias complicadas que querían gritar a la sociedad. Tuvieron la suerte de ponerse de moda y fueron creciendo con el estilo. Es decir, me parece que ese Thrash Metal tenía un componente socio-económico similar al Punk, lo cuál lo hacía mucho más auténtico. Mucho más que las bandas actuales. Y aquí sí. Debo decir que las bandas actuales de Thrash Metal me parecen una pantomima en ese sentido. Lo siento chavales, pero puedo ser objetivo y decir que tocáis bien, que sois buenos músicos, que tenéis tablas, que incluso algún tema me ha gustado especialmente, etc., pero ese componente social, revulsivo y de rebelión no me le creo. Es decir, si vemos la historia (que igual es un fake de puta madre, a saber) de Sepultura robando instrumentos, o de bandas de barrios de mierda aprendiendo de fijarse en otros músicos, de otros estilos, haciendo tape-trading, flyers fotocopiados con corta-pega y cosas así… comparado todo con chavales que no han trabajado en su vida, con guitarrones de 2000 ó 3000 pavos, unos amplis de la hostia, yendo a clases de guitarra pagadas por sus padres, mirando videotutoriales de cómo coserte tus parches, grabando en estudios de 5000 euros… o sea… ¿qué puta rebelión hay ahí? ¿La del Call of Duty o cualquier mierda de esas? ¿La de discutir por el Facebook o ser antisocial poniendo memes? Venga ya, no me jodáis. Y ojo, no estoy generalizando, pero creo que el estilo del Thrash Metal va asociado a una actitud asocial, o antisocial, que no se aprende en la cafetería de la universidad ni sentados en casa compartiendo vídeos de YouTube en vuestra red social favorita. Veo al Thrash Metal actual como un estilo comercial y mainstream.

He hablado.

A principios del año 2002 nació Bagronk, un proyecto de Dark Dungeon Music muy épico que apenas moví y, sin embargo, tuvo una repercusión considerable, a pesar de la poca gente que lo conoció. Aquí narro su historia que, como no podía ser de otra manera, no es muy ortodoxa.

Para empezar, debo hablar antes de Daemonlord (aka Demonlord). Después de la demo de Moonshine «Remembrance» (1999), Kepa (el integrante encargado de la música) contactó conmigo para que fuera su vocalista, ya que le había gustado mi trabajo vocal. Después de un par de demos, un split y demás, llegó la hora de grabar el primer álbum de dicha banda. Yo solía hacer música con el ordenador también, y ya desde 1997. Rollos musicales que eran de distinto pelaje, desde chiptune y otra música de videojuegos, a instrumentales para las demos de mis otros proyectos. El caso es que me pidió que me currara alguna intro para el disco y ciertos temas. Así que a ello me puse.

Yo no contaba con que era el año 2002 y las películas de El Señor de los Anillos (siempre he sido un gran fan del rol y la lectura de fantasía épica, sobretodo, de Tolkien) me habían dejado una profunda mella con su banda sonora. También he sido numerosas veces un fan declarado de la película Conan el Bárbaro y su impresionante banda sonora, en la que Basil Poledouris hacía el mejor trabajo de su vida, en mi opinión. El concepto de Daemonlord no es épico, sino satánico e impío y todo lo que me salía era de carácter épico, medieval, fantasía… Así que, mientras hacía unas cuantas canciones, se las iba enviando a Kepa. Pero claro, no cuajaban con nuestro concepto y rápidamente las desechábamos.

Al final pude hacer algo, pero para ello, compuse un montón de canciones de Dark Dungeon Music, que no sabía qué hacer con ellas o dónde ubicarlas. Con el tiempo, muchos de esos temas los fui usando para dar una dimensión más épica a proyectos míos como Hrizg y Briargh.

Durante ese mismo 2002, le compré a Gothmog (CrystalMoors, Moonshine, Bittencross, Noesis) su sintetizador Yamaha Cs2X, que estaba de puta madre e iba de cojones para hacer ese estilo con sus sonidos más noventeros. Durante ese tiempo, fui pensando en nombres. Claro está, influenciado por J. R. R. Tolkien de nuevo, como no podía ser de otra manera. Fui barajando Helevorn, Thangorodrim, Gorthol… Pero al final me quedé con Bagronk, puesto que no estaba en uso y era más original. Significa pozo negro o foso de excrementos en idioma orco. Muy épico y poético, ¿verdad? jajaja

Reuní todos los temas y confeccioné una demo. Hice la portada rancia que veis, la titulé «The Quest» y lo dejé en el disco duro de mi ordenador. Realmente no recuerdo bien si lo moví entre discográficas pero imagino que no, pues todos mis contactos de aquella época eran de sellos de Metal Extremo.

Ubiqué dos o tres temas en el primer disco de Hrizg «Oaken Path of Grief«, y de pronto, los alemanes Black Hate Productions me escribieron para hacer la edición en vinilo de ese disco en 2007 y de paso proponerme editar un CD completo de Bagronk si hacía más temas, ya que la duración de todo no sé si llegaba a los 25 minutos.

Con este nuevo incentivo, me puse a escuchar música, leer libros y ver películas de nuevo. Todo era buena influencia, pues para hacer música épica en un instrumento que no domino, necesito ciertos apoyos creativos. Al final me salieron 15 ó 20 minutos más. Lo que creía podía ser una duración interesante para un disco. Pero claro, cuando los hice en 2002 usé unos samplers y sonidos que ya no tenía en 2007, así que los temas los hice con sonidos diferentes, pero que eran prácticamente iguales. Hablé con Abigor Mugerza para hacer una portada y redibujar el logotipo (el que veis encabezando el artículo es obra suya). Me curré un diseño para edición en digipack y se lo envié al sello.

Cual fue mi sorpresa cuando el subnormal de su dueño me escribió para decirme que los temas nuevos no eran tan buenos y que no iba a editar el CD. Así… a pelo y sin vaselina. Así que nada, me cagué en sus muertos y le dije que cancelaba su puto vinilo de Hrizg. A tomar por culo.

Con el tiempo, Abigor Mugerza redibujó la portada y la usé para la recopilación de demos en CD de Briargh, titulada «Ebro». Varios de los temas los fui usando, como ya he comentado, para otras ediciones de Hrizg o Briargh y, bueno, las que no he usado, las podéis escuchar en Bandcamp e incluso descargarla gratis.

Hoy en día, confinado gracias al COVID-19, al no tener ninguna guitarra a mano, me he puesto de nuevo a trastear estos sonidos oscuros y épicos. Después de tanto tiempo con esto aparcado, me he decidido a diseñar sonidos y pasajes que puedan conformar otro trabajo de Bagronk. No sé si le daré una vida como a otros proyectos, pero desde luego, sí quiero hacer un álbum más completo. Contar una historia con su inicio y su final.

BAGRONK – The Quest [demo 2006] by Bagronk

Hace un momento, hablando con un colega, recordé de cómo fue la grabación de «Oaken Path of Grief», el primer trabajo de Hrizg. De hecho, no tardo nada si también me pongo a explicar cómo fue la creación de este proyecto, pues lo hice a la vez que este disco. 15 años han pasado ya…

Todo tiene su inicio en 2003 con la creación de Kryogh, como ya comenté en su «reportaje«. Parece mentira que un proyecto serio naciera a partir de ideas que surgieron en un proyecto de mofa, pero así fue. Después del experimento social que fue Kryogh, pensé que sería buena idea llevar eso como una banda seria. Hablé con Misanthate (Eldereon, Detriment Sorrow, Flowing Crimson…) para que tocara la batería, pues mis habilidades a los parches no eran tan buenos como yo quería. No sé si ensayamos una o dos veces sólo, pero llegamos a componer un par de temas que grabamos los dos juntos en una cassette. El clásico ensayo, vaya. Esto ocurrió en 2004 y, si no me falla la memoria, no volvimos a ensayar con ese nuevo proyecto, cuyo nombre era Thoxurgrun. La verdad es que no recuerdo la razón por la cual dejamos de ensayar pero Thoxurgrun simplemente dejó de ser.

Entre principios y mediados de 2005 me fui al local de ensayo, puse micrófonos a la batería de Gharador (CrystalMoors, Moonshine, Forestdome) y di al REC. No tenía ni puta idea de qué iba a hacer, pero me puse a tocar «tupa tupas» y a improvisar con la batería una serie de ritmos que poco a poco fueron quedando registrados en el disco duro de mi mesa Yamaha Workstation. Lo hice todo en una tarde. Cuando terminé, me llevé la mesa para casa, para continuar desde allí.

Lo siguiente que grabé fueron las guitarras. Tenía que buscar un sonido crudo y no quería usar ninguna de mis pedaleras o previos, ya que ésto era darle una calidad de sonido superior a la que quería. Eché el ojo a mi pequeño amplificador Storm de 15 ó 20 Watts, ya no recuerdo. Su distorsión tenía poca ganancia, pero sonaba realmente sucio. Para sacar el sonido «en línea», y que sonara bien, saqué de la salida de cascos un cable que falseara, y lo enchufé a la tarjeta de sonido. Así entraba tal como sonaba el amplificador, dando el sonido que yo quería. Vamos, que soy la pesadilla de todo productor «serio».

Compuse las guitarras encima de las baterías que había improvisado. Algunos ritmos, eran compuestos según estaba grabando. A lo loco. Pero me gustaban y para las segundas líneas lo tocaba igual o creaba un armonía. Me fijé que en algunos momentos me aceleraba un montón con la batería, pues la grabé sin claquetas. En ese momento no controlaba bien con ese instrumento, pues como para grabar con claqueta. También había momentos horribles en los que se me caían las baquetas y seguía tocando, o me trababa en un redoble… Todo muy profesional. Y por si había dudas… pues sí, lo dejé en la grabación final. Si lo escucháis, se oye perfectamente en algunas partes.

El bajo fue lo más normal que grabé. Lo metí por línea, con un toque de saturación y pista. Usé algunas líneas independientes, destacando por encima de los riffs, que era algo que no se oía mucho en este estilo de Black Metal crudo.

Mientras iba grabando, me fije que me habían salido únicamente cinco canciones y quería añadir alguna más. Ya era tarde para volver a microfonear la batería y, aunque lo hubiera hecho, el sonido habría sido diferente. Así que me puse a mirar en mi disco duro y encontré los dos temas grabados en ensayo de Thoxurgrun. Las baterías de Misanthate sonaban inusualmente limpias para haber sido grabadas de ese modo y mi guitarra no era muy perceptible, así que regrabé todos los instrumentos encima de las baterías y quedó bastante aparente. Y claro, esa es la razón por la que Misanthate sale acreditado como batería de sesión en dos temas de Hrizg.

Llegó la parte vocal. Quise hacer dos tipos de voces: la clásica rasgada del Black Metal y otra diferente. Para ello me serví de la experiencia con Kryogh y grabé con el mismo registro (y con el mismo micrófono cutre de ordenador de sobremesa). Una voz que enfatizaba más algunas partes, llenas de desidia y odio. Muy afín a las líricas, que giraban entorno tanto a sentimientos extremos, como otras mitologías, como la desarrollada por J.R.R. Tolkien o la puramente celta de Cantabria.

Cuando terminé, el resultado me gustó bastante, pero aún no tenía nombre. Tocó revisar el diccionario de idioma orco de la Tierra Media para ver qué podía encajar. La palabra perfecta era Hrizg, que significa «dolor».

Ahora tocaba echar un ojo a las discográficas, el momento más tedioso para mí junto con la promoción de mi música. Primero vino Varjot Productions en 2006, desde Finlandia, quienes estaban ansiosos de editarlo en formato demo (era un sello de demos y cassettes). A mí me pareció perfecto y sacaron 300 copias que colocaron rápidamente. Aquellos eran otros tiempos…

Edición de Varjot Productions en 2006. Hrizg aún no tenía logo.

En 2007 hice un Myspace para Hrizg. De hecho, fue el primer Myspace que hice de todos mis proyectos. A través de él conocí a Armando, de Wraith Productions (E.E.U.U.) a quien le encantó el material. Hablamos de grabar tres temas más y que lo sacaría en CD. A mí me tocó ya viviendo en Madrid y cuando aquello aún no tenía local de ensayo. Así que la única manera que tuve de grabar esos tres temas fue hacer uno instrumental y otros dos sacarlos a partir de las baterías ya grabadas, pero esta vez con otro orden. Es decir, hacía copy+paste de las partes y reconvertía un tema en otro totalmente diferente. Un truco que he repetido posteriormente en bastantes ocasiones. Así que ya en ese momento, Wraith Productions me enviaron un contrato por un disco y sacaron ese mismo año 1000 copias que se vendieron echando hostias. Sasha Leonard, la mujer de Armando, diseñó el logotipo de Hrizg, el cuál me pareció (y me parece) perfecto para este proyecto.

Edición de Wraith Productions en 2007.

En 2008 me contactó Wulfrune Worxxx, una discográfica francesa muy interesada en reeditar «Oaken Path of Grief». Acepté, puesto que la edición en cinta ya se había agotado y sacaron 300 copias más, que también se agotaron en unos meses.

Edición de Wulfrune Worxxx en 2008.

No recuerdo si hubo más reediciones, pero «Oaken Path of Grief» ha sido el trabajo más vendido de Hrizg, ya que se encuentra totalmente agotado desde hace muchos años, habiéndose movido 1600 copias por todo el mundo. Algo bastante jodido de conseguir hoy en día incluso para bandas con más caché que un proyecto de un perturbado que se lo guisó todo en plan DIY low cost.

Hubo alguna cosa que pudo ayudar, como que nadie sabía quien estaba detrás del proyecto al principio de todo, que no aceptaba entrevistas y no había contacto disponible. El aura de misterio siempre ha sido el mejor aliado para un proyecto de este tipo en los días de Internet.

La primera vez que oí Hypocrisy fue en un recopilatorio que me pasaron de Death Metal en 1993. Me flipó su tema «Osculum Obscenum». Luego vi un videoclip de ellos y, posteriormente, conseguí el disco. Todo cambió para mí.

Los que ya me conocen saben de sobra que este disco se encuentra en mi top 10 de toda la vida y siempre he reconocido que es el que lo cambió todo para mí en materia de Death Metal. ¿Y qué tiene este disco de especial? Bueno… todo. Para empezar, fue lo primero que escuché de Hypocrisy y, si he de ser sincero, cualquier disco que llegó de esta banda a mis manos, a pesar de gustarme algunos mucho, fueron una continua decepción. Pues yo quería que se marcaran la continuación de esta pedazo de obra. Pero eso no llegó ni llegará nunca.

«Osculum Obscenum» es un disco perfecto. Para empezar, bajaron el tono a «LA», cosa poco común incluso en el Metal Extremo en aquella época. Venían estando afinados en «DO», si mal no recuerdo y, de hecho, volvieron a esa afinación tras el «Osculum Obscenum», cosa bastante extraña. Ésta particularidad fue lo que cambió todo. La producción es más oscura, la voz mucho más grave y masiva, a ratos desgarradora. Baterías rápidas y el bajo presente en todo este sonido crudo y denso. En su día leí una entrevista en la que Peter Tägtgren decía que en el estudio donde lo grabaron estaban vendiendo todo el equipo y que no tenían efectos para la voz. Esa era la razón por la cuál ésta suena tan cruda y directa. Todo un acierto. Pero es que aquí Masse Broberg hizo el mejor trabajo de toda su carrera vocal. Unas estructuras complejas para un vocalista, mucho más trabajadas y variadas que en «Penetralia». Incluso que en toda su carrera en Dark Funeral. Aquí la dualidad vocal se hizo muy presente. Y por supuesto, me dejó flipadísimo cuando lo escuché de crío. Hay gente que, cuando les hablas de la doble utilización de la voz (gutural grave y chillona rasgada), piensan automáticamente en el «Legion» de Deicide. Pero yo no, yo pienso sobretodo en este disco, pues me parece aún más mazazo que el de los americanos.

De las diferentes ediciones que he ido comprando de este album, ninguna trae las letras. Creo que no están impresas en ningún sitio, al menos oficialmente. Así que sólo tengo como referencia los títulos y algunas frases que he logrado descifrar. Vale… satanismo blasfemo y oscuro, que va al pelo de la pedazo de portada que sacaron. Una de las más repugnantes y ofensivamente anticristianas que pude ver en aquellos tiempos. Sobre el artista, decir que es Wes Benscoter, quien ha hecho portadas para Cattle Decapitation, Kreator, Autopsy, Mortician, Nile, Broken Hope, Sinister (esa mítica portada del «Hate», que también es brutal), Vader o incluso Slayer.

El estilo de este disco va a camino entre en Death Metal sueco que venía haciéndose unos años por allí ya, pero con influencias más del Doom/Death Metal, como pudieron añadir ya God Macabre, por ejemplo, con esas melodías y ritmos decadentes muy a lo «Lost Paradise» de los ingleses Paradise Lost. Pero a veces, esas voces desgarradoras y ese estilo tan crudo, te hace recordar incluso a las primeras bandas de la segunda oleada de Black Metal (sin sonar a ninguna en concreto). Pero es que encima se atreven con una pedazo de brutal versión del «Black Metal» de Venom, tocada más rápida y con esa voz que te escupe las letras a la puta cara.

En fín, para un servidor, este es uno de los mejores discos de Death Metal que se han editado. Es oscuro, denso, lento, maligno, agresivo, con más «blast beats» de los que han metido jamás, voces increíblemente ejecutadas y, bueno, un disco como no volverían a firmar en la vida.

Hypocrisy realmente murieron aquí, pues luego echaron a Masse Broberg, por no sé qué motivo, y se puso a cantar Peter, quien no llega a los guturales ni aunque quiera. Acompañado de un bajón en la velocidad, producción más limpia y un acercamiento musical hacia la melodía, e incluso el mainstream… el grupo ya ha dejado de interesarme, aunque aún disfrute de algunas de sus creaciones posteriores, como su disco «Abducted», sobretodo, o el «The Fourth Dimension», que tienen un pase. Una pena.

Hace unos días, cuando hablaba de Moonshine o Spekthrvm, un colega me comentó que tenía que escribir sobre esta innoble entidad que llamé Kryogh. Huelga decir que esto fue algo que comenzó como un trolleo en toda regla, por lo que… ¡hágase la mofa!

Hay que remontarse al año 2003. Durante ese tiempo, recuerdo que era realmente difícil llegar a un acuerdo decente con una discográfica. La piratería y el mp3 ya estaban haciendo estragos desde hacía unos pocos años y ésto se notó mucho a la hora de conseguir contratos discográficos para editar algo decente. Eso era frustrante para algunos de nosotros que nos intentábamos currar todo al máximo y no disponíamos de demasiados contactos.

A mí me apetecía hacer un experimento social, por llamarlo de alguna forma, que era grabar una demo que fuera una auténtica mierda a todos los niveles, pero enviar emails como si mi música fuera la polla. Con esto, no pretendía demostrar nada, sólo desahogarme. ¿Quién no ha querido enviar una solicitud de trabajo en Infojobs con un perfil completamente imbécil y gamberro? Pues yo hice esta chorrada y vaya, funcionó bastante mejor de lo esperado.

Lo primero que hice, antes que nada, fue grabar una primera demo de dos temas. No tenía nada compuesto y, además, tenía que largarme, porque había quedado. No tenía tiempo real para grabar nada. Se me ocurrió conectar el sintetizador al ordenador y activar la sección de sonidos de batería. Improvisé, con las manos, unos ritmos de bombo y caja en una pista. Además de hacer bombo y caja, también hacía (como podía) los timbales. Como no puse marcas en las teclas, a veces se me iba la olla y en lugar de dar a las que correspondía a los toms, sonaba una palmada o un silbato. Todo muy correcto y ahí lo dejaba, a tomar por culo. En la segunda pista, añadía los charles, ride y platos y, por supuesto, había a veces que me ocurría igual. De pronto sonaba una explosión o cualquier mierda que no venía a cuento. Pues guay, ahí se quedaba.

Metí sólo una pista de guitarra, creo recordar. Totalmente improvisado y con muchos fallos. A veces, algún riff guapo se colaba, pero vamos, en general era todo bastante ratonero. Incluso en ocasiones me quedaba en blanco, pero no dejaba de darle a las cuerdas. Todo muy surrealista.

Como colofón de una elegancia supina, agregué unos teclados. Cabe destacar que, cuando los grababa, no me acordaba de qué riffs había hecho, que yo no soy pianista ni nada parecido y que, a mitad del primer tema, me aburrí de tocar, así que la segunda mitad de la canción, no tiene teclados.

Sí, usé una foto de la primera sesión de Forestdome de 2002.

Por supuesto, no tenía letras. Las voces eran alaridos grabados con el clásico micrófono de sobremesa de ordenador, en la que vociferaba lo primero que me venía a la cabeza. Algunas frases mugrientas y blasfemas, y otras diciendo paridas. Todo muy Black Metal, por supuesto.

Hice una mezcla que no duró ni un minuto y ni siquiera lo mastericé, así que así quedó el asunto. Claro está, llegué algo tarde a mi cita, pero al menos había dejado registrada la primera demo «Cry of Souls», con dos temazos como «Kugh Bludenard», título que no significa nada y que elaboré simplemente dejando las manos caer al teclado del ordenador, y «Through the Punishment», título que muy probablemente nada tendría que ver con la letra de la canción. También le añadí nombre al proyecto. Lo llamé Kryogh, que sonaba muy fetén, pero que no significa absolutamente nada ni hace referencia nada. Esto lo hago hincapié, pues he leído de todo por Internet. Gente que se ha dedicado a contar bulos, como que el nombre viene de no se qué mitologías o literaturas. Pues no.

En mi post sobre Forestdome ya hablo del mítico Soulseek, esa aplicación que aún existe y que era lo mejor para conocer bandas nuevas y descargar todo tipo de mierda. Bueno, pues ahí Kryogh tuvo un éxito de la hostia. Cosa que no logro entender, pero así fue.

No recuerdo bien cuanto tiempo después hice la segunda demo. Seguramente que al poco. La hice de la misma manera pero con mejor resultado. Se ve que le pillé el tranquillo a hacer este tipo de mierdas. El caso es que grabé otros dos temas bajo el nombre de «Weak Mankind». Un nombre muy misántropo que iba al pelo con la atmósfera que generaba la demo.

Al igual que la primera, también tuvo bastantes descargas y esto me dio la idea de escribir a algunos sellos. Envié algunos emails muy vehementes y el sello austriaco Pesttod Records tuvo el mal gusto de querer ficharme. Así que editó 300 copias en cinta, con los cuatro temas, bajo el título «…my Throne». Para sorpresa mía, y de algún colega que ya había descubierto que era yo el que estaba detrás de tal aberración, éstas 300 copias se agotaron rápidamente.

Al poco tiempo, recibí un correo de un sello italiano con cierta relevancia en el Underground. Sinceramente, no recuerdo qué sello fue, pero me ofreció editar un CD, si me animaba a grabarlo. Me pareció que ésto dejaba patente el puto mal gusto que existía en el ambiente, así que ni respondí. Y no sólo no respondí, sino que di por cerrado el proyecto. No volví a grabar nada más para Kryogh y hasta llegué a olvidar el proyecto, cuya vida no duró más de unos pocos meses.

 

Con el tiempo y el nacimiento de YouTube, ciertas personas fueron subiendo temas de la demo, y me han dejado flipado algunos comentarios de elogio. Alguien llegó a correr la voz de que el tal Kryogh se había suicidado, habiendo estado eso durante años en la web Encyclopaedia Metallum. Gente, que no se sabe de dónde salían, vertiendo comentarios y opiniones diciendo chorradas tales como «Normal que se suicidara, su misantropía le hacía odiar al mundo. Grandioso trabajo». Pero chavales… ¿en serio?

No obstante, no todo fue horror en este proyecto, ya que la idea que subyacía me parecía interesante. Así que en su momento quedé con Misanthate (Eldereon, Detriment Sorrow, Spawned…), para hacer un proyecto similar pero bien hecho. Salieron dos temas y dejamos de ensayar. Dichos temas los usé para el primer larga duración de Hrizg «Oaken Path of Grief», junto a otros que hice yo sólo, y en el que incluso usé un registro vocal muy similar al de Kryogh.

Actualmente no recuerdo tener los mp3 de la demo completa. Si los encuentro, los subiré. Pero lo único que hay por ahora es un sólo tema en YouTube. Lo estoy escuchando y bueno, he hecho cosas más horribles.

Si quieres visitar la página de Encyclopaedia Metallum, pincha aquí.