Hace poco escribí sobre esos míticos grupos que nos hacíamos de fin de semana. Si no sabes de qué te hablo, te recomiendo que pinches aquí. El caso que nos ocupa es el de OPROM. No fue sólo un fin de semana, pero sí fueron unos pocos meses de vida. Eso sí, una vida suficientemente intensa para tener algún cambio de formación y dos demos.

A finales de 2002, después de hacer nuestro debut Forestdome de esa manera tan poco ortodoxa, recuerdo que hablando con Chus (Gathering Darkness, Selaphiel) me dijo que podríamos hacer lo mismo con algo en plan Brutal Death Metal, pero añadiendo un montón de influencias de otros estilos, para dotarle de una significación algo más mística. En ese momento, en Gathering Darkness tocaba un chico llamado Nico, que lo hacía muy bien, y que al parecer quería hacer algo más brutal (en ese momento, Gathering Darkness aún hacían Doom/Death Metal).

Así pues, los tres nos pusimos a ensayar como locos y sacar temas de Death Metal con mucho toque Vader, Suffocation, Deicide y otros clásicos. No sabíamos aún qué nombre darle y, en un alarde de creatividad absurda, se me ocurrió las siglas de OPROM, que venían de «Orbital Processor Request from Outer Materia». Muy freak, pero visto en perspectiva, era bastante original.

De la misma manera que grabamos «Mourningrim» de Forestdome, hicimos la demo de OPROM «Virtue Through Khosmic Sadness» en enero de 2003, en mis incipientes costra-estudios de Khazad-Dûm. Una demo de tres temas con un sonido muy pobre, he de reconocer. Tal vez el sonido crudo y sucio funcionara a favor de una banda de Black Metal como Forestdome, pero a mi juicio, no lo hizo con una de Death Metal del estilo de OPROM. En cualquier caso, movimos la demo por ahí, mientras nos poníamos rápidamente a hacer temas para la segunda demo.

Los ensayos fueron muy fructíferos y salieron temas que ganaron en técnica. Añadimos alguna influencia más, con algún toque de Nile por aquí y por allá, algo de Supuration o Hypocrisy… teclados cósmicos y algún sampler, pero manteniendo el estilo en sus cimientos old school del Death Metal más brutal.

En marzo de 2003 entramos en los B&C Studios, donde grabamos también el «The Unconquered Land» de CrystalMoors. Allí metimos caña a 3 temas nuevos, unidos por tres instrumentales, y una versión del «Pleasure of Molestation» de Hypocrisy. A esta demo la llamamos «Into the Warp Zone», que tenía un sonido muy superior a la anterior. Eso sí, grabar con claquetas habría sido mejor. Y, ahora que lo pienso, tal vez grabar las voces sin estar borracho habría sido algo a tener en cuenta.

La mala suerte hizo que tuviéramos ciertas desavenencias en el estudio y, antes de que termináramos de masterizar, el grupo ya estaba prácticamente disuelto.

No obstante, quisimos seguir, y por la senda del Death Metal técnico. Llamamos a Thorgen (CrystalMoors, Fatal Portrait) para que fuera nuestro bajista, dado que no teníamos uno y yo me encargué de su grabación en las demos. Nos hicimos una sesión de fotos y fin. Creo que llegamos a ensayar una vez, pero eso fue todo.

La putada es que no encuentro las demos para ponerlas en descarga. Si las encuentro, lo anunciaré y las pondré. No sé si tendrá sentido buscar un sello para su edición o editarlas yo mismo, pero bueno ya se vería.

Se puede encontrar más info, o no, en Encyclopaedia Metallum.

Los 90s fueron una puta locura en cuanto a proyectos se refiere. Cada fin de semana creábamos uno que no duraba demasiado. Cuando aquello, todos éramos estudiantes y nos sobraba el tiempo. Lástima que no tuvieramos equipo para grabar, que si no…

En los 90s teníamos la manía de ir a privar a la playa. Todos los fines de semana, religiosamente, íbamos al supermercado a coger nuestros litros. En aquellos tiempos cabe recordar que no había móviles, pero mágicamente, salíamos de casa (sin previo aviso) y nos encontrábamos en el súper en el tramo de las 18:00 a las 20:00 horas. Íbamos llegando poco a poco, nos poníamos a hablar de música o de chorradas, iban llegando otros, y otros… y cuando creíamos oportuno, entrábamos a comprar el avituallamiento.

Una tarde cualquiera, debía ser verano, de 1998 nos reunimos un montón de peña, solíamos hacer hogueras en invierno, que era más true, pero en verano molaba porque venía más gente. Los litros y las anécdotas o conversaciones filosóficas se iban viniendo entre risas, algún que otro vómito y farfulleos varios. Era muy normal que en esos momentos nos creáramos proyectos musicales acordes a las necesidades que creíamos tener en ese momento. La exaltación del alcohol, ya se sabe. Teníamos la ventaja de que ensayábamos todos en la misma nave. Un lugar infecto y enorme donde no sólo ensayábamos, sino que pasábamos todo el día hablando de música, haciendo fiestas, jugando al rol… Había varios grupos, entre ellos Moonshine (Black/Death Metal), Gathering Darkness (Death/Doom Metal), Fatal Portrait (Black Metal) y Hearse (Black Metal). En algún momento creo que hubo alguno más, pero ahora no me acuerdo.

Más adelante hablaré de Elder’s Cry o la génesis de CrystalMoors, que por ahí anduvieron también los cimientos, pero me está llevando bastante tiempo recopilar todos los datos para hacer algo decente.

Un fin de semana cualquiera, nos reunimos con nuestro clásico ritual botellonero y, cuando estábamos ya en la playa, empezamos a mezclar el calimocho y otros brebajes. Hacía una noche muy buena y empezamos a hablar de bandas como Slayer, Sepultura, etc. Nos calentamos y dijimos que queríamos hacer un proyecto de Thrash/Death Metal bestia y sucio. Ese sábado dio para mucho. El grupo empezó siendo un cuarteto no muy definido, como podéis ver en la foto principal, pero se conoce que a lo largo de la tarde llegaron más colegas y nos dimos cuenta de que uno de la formación original no tenía ni puta idea de tocar ningún instrumento, así que hubo cambios, por supuesto.

Algunos de los que se sumaron fueron Mon y Chus (ambos de Gathering Darkness en aquella época) y nos dimos cuenta de que podíamos hacer algo guapo. Nos calentamos la cabeza (y el morro) y nos pusimos a aventurar nombres. Bile (bajista y el que ha cedido estas fotos de su extensa colección bizarra de la época), ha comentado de que ese mismo sábado nos llamábamos Necromeation Evisceration, pero yo tengo recuerdos de que finalmente lo llamamos BIOlence, o algo así.

Al día siguiente hubo una resaca brutal, pero nos fuimos a hacer el primer y único ensayo de Necromierdas, o como se llamara al final este proyecto. Recuerdo que hicimos dos temas y pensamos que sonaban potentes de cojones, que teníamos que repetir el ensayo. Pero no lo repetimos nunca más y ahí se quedó la cosa. Uno de esos muchos grupos de fin de semana, como ya digo.

La formación quedó en ésta: Mon (Gathering Darkness, Zen) guitarra, Bile (Gathering Darkness, Eldereon) bajo, Chus (Gathering Darkness, Selaphiel), Rubén (Undernoise) a la otra guitarra y yo, supongo que a la voz solista.

Una sesión de fotos muy seria. De izquierda a derecha: Bile, Erun-Dagoth, Chus, Mon y Rubén.

Soy consciente de que este tema puede resultar molesto para los fans más fieles del estilo. Pero os voy a recordar que esto es una opinión personal mía y que no soy nadie. No estoy diciendo que el Thrash Metal sea una mierda, ni sentando cátedra con nada de esto, pues sería un completo gilipollas. Simplemente doy mi opinión, para el que le interese leerla.

Siempre lo he dicho. La verdad es que el Thrash Metal no ha sido nunca un estilo que me haya llegado a lo profundo. Recuerdo que del Heavy Metal di el salto al Thrash Metal, pero rápidamente me decanté por sonidos más brutales como el Death Metal o sonidos más densos y decadentes como el Doom/Death Metal. Pero rápidamente, me olvidé del Thrash.

Reconozco que hay discos o grupos que me han fascinado, como Slayer o Sepultura (los primeros, obviamente), Sodom, Wodos (lol), y discos concretos de Testament, Sacred Reich, Exodus, Metallica, Exumer, Nuclear Assault, Kreator y alguno más. Sobretodo, la vertiente más «extrema» del Thrash Metal.

A ver, empezaré comentando por qué ni siquiera me parece que deba catalogarse como «Metal Extremo». Ya digo, salvando los discos más salvajes del género, el resto me parece que se quedan a medio fuelle de extremismo. Bandas como Xentrix, Nuclear Assault, Anthrax o Megadeth pueden molar, pero no me suenan extremas en absoluto. Por supuesto, la etiqueta es muy amplia y llega hasta los primeros Sepultura, Possessed, Slayer, Toxic Holocaust, primeros Pestilence y todos esos, que sí creo pueden meterse en el saco de lo «extremo».

Una de las razones por las que el Thrash Metal no me ha parecido nunca tan atrayente es que no me suena oscuro, ni épico, ni malévolo, ni otros atributos que me gusta apreciar en la música. Sí es cierto que me gustan sus riffs afilados, algunas voces rabiosas o sus baterías rápidas. Pero la falta de oscuridad que tienen la mayoría de las bandas me parece un detalle muy importante para mí y que echo en falta. Al igual que las voces más rasgadas o guturales, o incluso algún que otro blast-beat.

Y es que, según lo dicho, el Thrash Metal que me gusta es el cerdo, el rabioso, el que suele estar mezclado con otras tendencias, como el Black Metal o el Death Metal. Ese sí me gusta. ¿Se sigue llanando Thrash Metal? Yo diría que no, pero ese sí le considero realmente extremo, pues aúna lo que me gusta de unos y de otros. Bandas como la ya citada Pestilence, Vader, Destroyer 666, Gospel of the Horns

Pero también pasa que si nos ceñimos a la pureza de la etiqueta, el único Thrash Metal que me parece ciertamente relevante es el que nació y creció en los 80s. En aquella época las bandas tenían mucha rabia, mucho que decir, mucho que escupir. Eran chavales de barrios marginales en su mayoría (pues supongo que algún caso no sería así), chavales con infancias complicadas que querían gritar a la sociedad. Tuvieron la suerte de ponerse de moda y fueron creciendo con el estilo. Es decir, me parece que ese Thrash Metal tenía un componente socio-económico similar al Punk, lo cuál lo hacía mucho más auténtico. Mucho más que las bandas actuales. Y aquí sí. Debo decir que las bandas actuales de Thrash Metal me parecen una pantomima en ese sentido. Lo siento chavales, pero puedo ser objetivo y decir que tocáis bien, que sois buenos músicos, que tenéis tablas, que incluso algún tema me ha gustado especialmente, etc., pero ese componente social, revulsivo y de rebelión no me le creo. Es decir, si vemos la historia (que igual es un fake de puta madre, a saber) de Sepultura robando instrumentos, o de bandas de barrios de mierda aprendiendo de fijarse en otros músicos, de otros estilos, haciendo tape-trading, flyers fotocopiados con corta-pega y cosas así… comparado todo con chavales que no han trabajado en su vida, con guitarrones de 2000 ó 3000 pavos, unos amplis de la hostia, yendo a clases de guitarra pagadas por sus padres, mirando videotutoriales de cómo coserte tus parches, grabando en estudios de 5000 euros… o sea… ¿qué puta rebelión hay ahí? ¿La del Call of Duty o cualquier mierda de esas? ¿La de discutir por el Facebook o ser antisocial poniendo memes? Venga ya, no me jodáis. Y ojo, no estoy generalizando, pero creo que el estilo del Thrash Metal va asociado a una actitud asocial, o antisocial, que no se aprende en la cafetería de la universidad ni sentados en casa compartiendo vídeos de YouTube en vuestra red social favorita. Veo al Thrash Metal actual como un estilo comercial y mainstream.

He hablado.

A principios del año 2002 nació Bagronk, un proyecto de Dark Dungeon Music muy épico que apenas moví y, sin embargo, tuvo una repercusión considerable, a pesar de la poca gente que lo conoció. Aquí narro su historia que, como no podía ser de otra manera, no es muy ortodoxa.

Para empezar, debo hablar antes de Daemonlord (aka Demonlord). Después de la demo de Moonshine «Remembrance» (1999), Kepa (el integrante encargado de la música) contactó conmigo para que fuera su vocalista, ya que le había gustado mi trabajo vocal. Después de un par de demos, un split y demás, llegó la hora de grabar el primer álbum de dicha banda. Yo solía hacer música con el ordenador también, y ya desde 1997. Rollos musicales que eran de distinto pelaje, desde chiptune y otra música de videojuegos, a instrumentales para las demos de mis otros proyectos. El caso es que me pidió que me currara alguna intro para el disco y ciertos temas. Así que a ello me puse.

Yo no contaba con que era el año 2002 y las películas de El Señor de los Anillos (siempre he sido un gran fan del rol y la lectura de fantasía épica, sobretodo, de Tolkien) me habían dejado una profunda mella con su banda sonora. También he sido numerosas veces un fan declarado de la película Conan el Bárbaro y su impresionante banda sonora, en la que Basil Poledouris hacía el mejor trabajo de su vida, en mi opinión. El concepto de Daemonlord no es épico, sino satánico e impío y todo lo que me salía era de carácter épico, medieval, fantasía… Así que, mientras hacía unas cuantas canciones, se las iba enviando a Kepa. Pero claro, no cuajaban con nuestro concepto y rápidamente las desechábamos.

Al final pude hacer algo, pero para ello, compuse un montón de canciones de Dark Dungeon Music, que no sabía qué hacer con ellas o dónde ubicarlas. Con el tiempo, muchos de esos temas los fui usando para dar una dimensión más épica a proyectos míos como Hrizg y Briargh.

Durante ese mismo 2002, le compré a Gothmog (CrystalMoors, Moonshine, Bittencross, Noesis) su sintetizador Yamaha Cs2X, que estaba de puta madre e iba de cojones para hacer ese estilo con sus sonidos más noventeros. Durante ese tiempo, fui pensando en nombres. Claro está, influenciado por J. R. R. Tolkien de nuevo, como no podía ser de otra manera. Fui barajando Helevorn, Thangorodrim, Gorthol… Pero al final me quedé con Bagronk, puesto que no estaba en uso y era más original. Significa pozo negro o foso de excrementos en idioma orco. Muy épico y poético, ¿verdad? jajaja

Reuní todos los temas y confeccioné una demo. Hice la portada rancia que veis, la titulé «The Quest» y lo dejé en el disco duro de mi ordenador. Realmente no recuerdo bien si lo moví entre discográficas pero imagino que no, pues todos mis contactos de aquella época eran de sellos de Metal Extremo.

Ubiqué dos o tres temas en el primer disco de Hrizg «Oaken Path of Grief«, y de pronto, los alemanes Black Hate Productions me escribieron para hacer la edición en vinilo de ese disco en 2007 y de paso proponerme editar un CD completo de Bagronk si hacía más temas, ya que la duración de todo no sé si llegaba a los 25 minutos.

Con este nuevo incentivo, me puse a escuchar música, leer libros y ver películas de nuevo. Todo era buena influencia, pues para hacer música épica en un instrumento que no domino, necesito ciertos apoyos creativos. Al final me salieron 15 ó 20 minutos más. Lo que creía podía ser una duración interesante para un disco. Pero claro, cuando los hice en 2002 usé unos samplers y sonidos que ya no tenía en 2007, así que los temas los hice con sonidos diferentes, pero que eran prácticamente iguales. Hablé con Abigor Mugerza para hacer una portada y redibujar el logotipo (el que veis encabezando el artículo es obra suya). Me curré un diseño para edición en digipack y se lo envié al sello.

Cual fue mi sorpresa cuando el subnormal de su dueño me escribió para decirme que los temas nuevos no eran tan buenos y que no iba a editar el CD. Así… a pelo y sin vaselina. Así que nada, me cagué en sus muertos y le dije que cancelaba su puto vinilo de Hrizg. A tomar por culo.

Con el tiempo, Abigor Mugerza redibujó la portada y la usé para la recopilación de demos en CD de Briargh, titulada «Ebro». Varios de los temas los fui usando, como ya he comentado, para otras ediciones de Hrizg o Briargh y, bueno, las que no he usado, las podéis escuchar en Bandcamp e incluso descargarla gratis.

Hoy en día, confinado gracias al COVID-19, al no tener ninguna guitarra a mano, me he puesto de nuevo a trastear estos sonidos oscuros y épicos. Después de tanto tiempo con esto aparcado, me he decidido a diseñar sonidos y pasajes que puedan conformar otro trabajo de Bagronk. No sé si le daré una vida como a otros proyectos, pero desde luego, sí quiero hacer un álbum más completo. Contar una historia con su inicio y su final.

BAGRONK – The Quest [demo 2006] by Bagronk

Hace un momento, hablando con un colega, recordé de cómo fue la grabación de «Oaken Path of Grief», el primer trabajo de Hrizg. De hecho, no tardo nada si también me pongo a explicar cómo fue la creación de este proyecto, pues lo hice a la vez que este disco. 15 años han pasado ya…

Todo tiene su inicio en 2003 con la creación de Kryogh, como ya comenté en su «reportaje«. Parece mentira que un proyecto serio naciera a partir de ideas que surgieron en un proyecto de mofa, pero así fue. Después del experimento social que fue Kryogh, pensé que sería buena idea llevar eso como una banda seria. Hablé con Misanthate (Eldereon, Detriment Sorrow, Flowing Crimson…) para que tocara la batería, pues mis habilidades a los parches no eran tan buenos como yo quería. No sé si ensayamos una o dos veces sólo, pero llegamos a componer un par de temas que grabamos los dos juntos en una cassette. El clásico ensayo, vaya. Esto ocurrió en 2004 y, si no me falla la memoria, no volvimos a ensayar con ese nuevo proyecto, cuyo nombre era Thoxurgrun. La verdad es que no recuerdo la razón por la cual dejamos de ensayar pero Thoxurgrun simplemente dejó de ser.

Entre principios y mediados de 2005 me fui al local de ensayo, puse micrófonos a la batería de Gharador (CrystalMoors, Moonshine, Forestdome) y di al REC. No tenía ni puta idea de qué iba a hacer, pero me puse a tocar «tupa tupas» y a improvisar con la batería una serie de ritmos que poco a poco fueron quedando registrados en el disco duro de mi mesa Yamaha Workstation. Lo hice todo en una tarde. Cuando terminé, me llevé la mesa para casa, para continuar desde allí.

Lo siguiente que grabé fueron las guitarras. Tenía que buscar un sonido crudo y no quería usar ninguna de mis pedaleras o previos, ya que ésto era darle una calidad de sonido superior a la que quería. Eché el ojo a mi pequeño amplificador Storm de 15 ó 20 Watts, ya no recuerdo. Su distorsión tenía poca ganancia, pero sonaba realmente sucio. Para sacar el sonido «en línea», y que sonara bien, saqué de la salida de cascos un cable que falseara, y lo enchufé a la tarjeta de sonido. Así entraba tal como sonaba el amplificador, dando el sonido que yo quería. Vamos, que soy la pesadilla de todo productor «serio».

Compuse las guitarras encima de las baterías que había improvisado. Algunos ritmos, eran compuestos según estaba grabando. A lo loco. Pero me gustaban y para las segundas líneas lo tocaba igual o creaba un armonía. Me fijé que en algunos momentos me aceleraba un montón con la batería, pues la grabé sin claquetas. En ese momento no controlaba bien con ese instrumento, pues como para grabar con claqueta. También había momentos horribles en los que se me caían las baquetas y seguía tocando, o me trababa en un redoble… Todo muy profesional. Y por si había dudas… pues sí, lo dejé en la grabación final. Si lo escucháis, se oye perfectamente en algunas partes.

El bajo fue lo más normal que grabé. Lo metí por línea, con un toque de saturación y pista. Usé algunas líneas independientes, destacando por encima de los riffs, que era algo que no se oía mucho en este estilo de Black Metal crudo.

Mientras iba grabando, me fije que me habían salido únicamente cinco canciones y quería añadir alguna más. Ya era tarde para volver a microfonear la batería y, aunque lo hubiera hecho, el sonido habría sido diferente. Así que me puse a mirar en mi disco duro y encontré los dos temas grabados en ensayo de Thoxurgrun. Las baterías de Misanthate sonaban inusualmente limpias para haber sido grabadas de ese modo y mi guitarra no era muy perceptible, así que regrabé todos los instrumentos encima de las baterías y quedó bastante aparente. Y claro, esa es la razón por la que Misanthate sale acreditado como batería de sesión en dos temas de Hrizg.

Llegó la parte vocal. Quise hacer dos tipos de voces: la clásica rasgada del Black Metal y otra diferente. Para ello me serví de la experiencia con Kryogh y grabé con el mismo registro (y con el mismo micrófono cutre de ordenador de sobremesa). Una voz que enfatizaba más algunas partes, llenas de desidia y odio. Muy afín a las líricas, que giraban entorno tanto a sentimientos extremos, como otras mitologías, como la desarrollada por J.R.R. Tolkien o la puramente celta de Cantabria.

Cuando terminé, el resultado me gustó bastante, pero aún no tenía nombre. Tocó revisar el diccionario de idioma orco de la Tierra Media para ver qué podía encajar. La palabra perfecta era Hrizg, que significa «dolor».

Ahora tocaba echar un ojo a las discográficas, el momento más tedioso para mí junto con la promoción de mi música. Primero vino Varjot Productions en 2006, desde Finlandia, quienes estaban ansiosos de editarlo en formato demo (era un sello de demos y cassettes). A mí me pareció perfecto y sacaron 300 copias que colocaron rápidamente. Aquellos eran otros tiempos…

Edición de Varjot Productions en 2006. Hrizg aún no tenía logo.

En 2007 hice un Myspace para Hrizg. De hecho, fue el primer Myspace que hice de todos mis proyectos. A través de él conocí a Armando, de Wraith Productions (E.E.U.U.) a quien le encantó el material. Hablamos de grabar tres temas más y que lo sacaría en CD. A mí me tocó ya viviendo en Madrid y cuando aquello aún no tenía local de ensayo. Así que la única manera que tuve de grabar esos tres temas fue hacer uno instrumental y otros dos sacarlos a partir de las baterías ya grabadas, pero esta vez con otro orden. Es decir, hacía copy+paste de las partes y reconvertía un tema en otro totalmente diferente. Un truco que he repetido posteriormente en bastantes ocasiones. Así que ya en ese momento, Wraith Productions me enviaron un contrato por un disco y sacaron ese mismo año 1000 copias que se vendieron echando hostias. Sasha Leonard, la mujer de Armando, diseñó el logotipo de Hrizg, el cuál me pareció (y me parece) perfecto para este proyecto.

Edición de Wraith Productions en 2007.

En 2008 me contactó Wulfrune Worxxx, una discográfica francesa muy interesada en reeditar «Oaken Path of Grief». Acepté, puesto que la edición en cinta ya se había agotado y sacaron 300 copias más, que también se agotaron en unos meses.

Edición de Wulfrune Worxxx en 2008.

No recuerdo si hubo más reediciones, pero «Oaken Path of Grief» ha sido el trabajo más vendido de Hrizg, ya que se encuentra totalmente agotado desde hace muchos años, habiéndose movido 1600 copias por todo el mundo. Algo bastante jodido de conseguir hoy en día incluso para bandas con más caché que un proyecto de un perturbado que se lo guisó todo en plan DIY low cost.

Hubo alguna cosa que pudo ayudar, como que nadie sabía quien estaba detrás del proyecto al principio de todo, que no aceptaba entrevistas y no había contacto disponible. El aura de misterio siempre ha sido el mejor aliado para un proyecto de este tipo en los días de Internet.

La primera vez que oí Hypocrisy fue en un recopilatorio que me pasaron de Death Metal en 1993. Me flipó su tema «Osculum Obscenum». Luego vi un videoclip de ellos y, posteriormente, conseguí el disco. Todo cambió para mí.

Los que ya me conocen saben de sobra que este disco se encuentra en mi top 10 de toda la vida y siempre he reconocido que es el que lo cambió todo para mí en materia de Death Metal. ¿Y qué tiene este disco de especial? Bueno… todo. Para empezar, fue lo primero que escuché de Hypocrisy y, si he de ser sincero, cualquier disco que llegó de esta banda a mis manos, a pesar de gustarme algunos mucho, fueron una continua decepción. Pues yo quería que se marcaran la continuación de esta pedazo de obra. Pero eso no llegó ni llegará nunca.

«Osculum Obscenum» es un disco perfecto. Para empezar, bajaron el tono a «LA», cosa poco común incluso en el Metal Extremo en aquella época. Venían estando afinados en «DO», si mal no recuerdo y, de hecho, volvieron a esa afinación tras el «Osculum Obscenum», cosa bastante extraña. Ésta particularidad fue lo que cambió todo. La producción es más oscura, la voz mucho más grave y masiva, a ratos desgarradora. Baterías rápidas y el bajo presente en todo este sonido crudo y denso. En su día leí una entrevista en la que Peter Tägtgren decía que en el estudio donde lo grabaron estaban vendiendo todo el equipo y que no tenían efectos para la voz. Esa era la razón por la cuál ésta suena tan cruda y directa. Todo un acierto. Pero es que aquí Masse Broberg hizo el mejor trabajo de toda su carrera vocal. Unas estructuras complejas para un vocalista, mucho más trabajadas y variadas que en «Penetralia». Incluso que en toda su carrera en Dark Funeral. Aquí la dualidad vocal se hizo muy presente. Y por supuesto, me dejó flipadísimo cuando lo escuché de crío. Hay gente que, cuando les hablas de la doble utilización de la voz (gutural grave y chillona rasgada), piensan automáticamente en el «Legion» de Deicide. Pero yo no, yo pienso sobretodo en este disco, pues me parece aún más mazazo que el de los americanos.

De las diferentes ediciones que he ido comprando de este album, ninguna trae las letras. Creo que no están impresas en ningún sitio, al menos oficialmente. Así que sólo tengo como referencia los títulos y algunas frases que he logrado descifrar. Vale… satanismo blasfemo y oscuro, que va al pelo de la pedazo de portada que sacaron. Una de las más repugnantes y ofensivamente anticristianas que pude ver en aquellos tiempos. Sobre el artista, decir que es Wes Benscoter, quien ha hecho portadas para Cattle Decapitation, Kreator, Autopsy, Mortician, Nile, Broken Hope, Sinister (esa mítica portada del «Hate», que también es brutal), Vader o incluso Slayer.

El estilo de este disco va a camino entre en Death Metal sueco que venía haciéndose unos años por allí ya, pero con influencias más del Doom/Death Metal, como pudieron añadir ya God Macabre, por ejemplo, con esas melodías y ritmos decadentes muy a lo «Lost Paradise» de los ingleses Paradise Lost. Pero a veces, esas voces desgarradoras y ese estilo tan crudo, te hace recordar incluso a las primeras bandas de la segunda oleada de Black Metal (sin sonar a ninguna en concreto). Pero es que encima se atreven con una pedazo de brutal versión del «Black Metal» de Venom, tocada más rápida y con esa voz que te escupe las letras a la puta cara.

En fín, para un servidor, este es uno de los mejores discos de Death Metal que se han editado. Es oscuro, denso, lento, maligno, agresivo, con más «blast beats» de los que han metido jamás, voces increíblemente ejecutadas y, bueno, un disco como no volverían a firmar en la vida.

Hypocrisy realmente murieron aquí, pues luego echaron a Masse Broberg, por no sé qué motivo, y se puso a cantar Peter, quien no llega a los guturales ni aunque quiera. Acompañado de un bajón en la velocidad, producción más limpia y un acercamiento musical hacia la melodía, e incluso el mainstream… el grupo ya ha dejado de interesarme, aunque aún disfrute de algunas de sus creaciones posteriores, como su disco «Abducted», sobretodo, o el «The Fourth Dimension», que tienen un pase. Una pena.

Hace unos días, cuando hablaba de Moonshine o Spekthrvm, un colega me comentó que tenía que escribir sobre esta innoble entidad que llamé Kryogh. Huelga decir que esto fue algo que comenzó como un trolleo en toda regla, por lo que… ¡hágase la mofa!

Hay que remontarse al año 2003. Durante ese tiempo, recuerdo que era realmente difícil llegar a un acuerdo decente con una discográfica. La piratería y el mp3 ya estaban haciendo estragos desde hacía unos pocos años y ésto se notó mucho a la hora de conseguir contratos discográficos para editar algo decente. Eso era frustrante para algunos de nosotros que nos intentábamos currar todo al máximo y no disponíamos de demasiados contactos.

A mí me apetecía hacer un experimento social, por llamarlo de alguna forma, que era grabar una demo que fuera una auténtica mierda a todos los niveles, pero enviar emails como si mi música fuera la polla. Con esto, no pretendía demostrar nada, sólo desahogarme. ¿Quién no ha querido enviar una solicitud de trabajo en Infojobs con un perfil completamente imbécil y gamberro? Pues yo hice esta chorrada y vaya, funcionó bastante mejor de lo esperado.

Lo primero que hice, antes que nada, fue grabar una primera demo de dos temas. No tenía nada compuesto y, además, tenía que largarme, porque había quedado. No tenía tiempo real para grabar nada. Se me ocurrió conectar el sintetizador al ordenador y activar la sección de sonidos de batería. Improvisé, con las manos, unos ritmos de bombo y caja en una pista. Además de hacer bombo y caja, también hacía (como podía) los timbales. Como no puse marcas en las teclas, a veces se me iba la olla y en lugar de dar a las que correspondía a los toms, sonaba una palmada o un silbato. Todo muy correcto y ahí lo dejaba, a tomar por culo. En la segunda pista, añadía los charles, ride y platos y, por supuesto, había a veces que me ocurría igual. De pronto sonaba una explosión o cualquier mierda que no venía a cuento. Pues guay, ahí se quedaba.

Metí sólo una pista de guitarra, creo recordar. Totalmente improvisado y con muchos fallos. A veces, algún riff guapo se colaba, pero vamos, en general era todo bastante ratonero. Incluso en ocasiones me quedaba en blanco, pero no dejaba de darle a las cuerdas. Todo muy surrealista.

Como colofón de una elegancia supina, agregué unos teclados. Cabe destacar que, cuando los grababa, no me acordaba de qué riffs había hecho, que yo no soy pianista ni nada parecido y que, a mitad del primer tema, me aburrí de tocar, así que la segunda mitad de la canción, no tiene teclados.

Sí, usé una foto de la primera sesión de Forestdome de 2002.

Por supuesto, no tenía letras. Las voces eran alaridos grabados con el clásico micrófono de sobremesa de ordenador, en la que vociferaba lo primero que me venía a la cabeza. Algunas frases mugrientas y blasfemas, y otras diciendo paridas. Todo muy Black Metal, por supuesto.

Hice una mezcla que no duró ni un minuto y ni siquiera lo mastericé, así que así quedó el asunto. Claro está, llegué algo tarde a mi cita, pero al menos había dejado registrada la primera demo «Cry of Souls», con dos temazos como «Kugh Bludenard», título que no significa nada y que elaboré simplemente dejando las manos caer al teclado del ordenador, y «Through the Punishment», título que muy probablemente nada tendría que ver con la letra de la canción. También le añadí nombre al proyecto. Lo llamé Kryogh, que sonaba muy fetén, pero que no significa absolutamente nada ni hace referencia nada. Esto lo hago hincapié, pues he leído de todo por Internet. Gente que se ha dedicado a contar bulos, como que el nombre viene de no se qué mitologías o literaturas. Pues no.

En mi post sobre Forestdome ya hablo del mítico Soulseek, esa aplicación que aún existe y que era lo mejor para conocer bandas nuevas y descargar todo tipo de mierda. Bueno, pues ahí Kryogh tuvo un éxito de la hostia. Cosa que no logro entender, pero así fue.

No recuerdo bien cuanto tiempo después hice la segunda demo. Seguramente que al poco. La hice de la misma manera pero con mejor resultado. Se ve que le pillé el tranquillo a hacer este tipo de mierdas. El caso es que grabé otros dos temas bajo el nombre de «Weak Mankind». Un nombre muy misántropo que iba al pelo con la atmósfera que generaba la demo.

Al igual que la primera, también tuvo bastantes descargas y esto me dio la idea de escribir a algunos sellos. Envié algunos emails muy vehementes y el sello austriaco Pesttod Records tuvo el mal gusto de querer ficharme. Así que editó 300 copias en cinta, con los cuatro temas, bajo el título «…my Throne». Para sorpresa mía, y de algún colega que ya había descubierto que era yo el que estaba detrás de tal aberración, éstas 300 copias se agotaron rápidamente.

Al poco tiempo, recibí un correo de un sello italiano con cierta relevancia en el Underground. Sinceramente, no recuerdo qué sello fue, pero me ofreció editar un CD, si me animaba a grabarlo. Me pareció que ésto dejaba patente el puto mal gusto que existía en el ambiente, así que ni respondí. Y no sólo no respondí, sino que di por cerrado el proyecto. No volví a grabar nada más para Kryogh y hasta llegué a olvidar el proyecto, cuya vida no duró más de unos pocos meses.

 

Con el tiempo y el nacimiento de YouTube, ciertas personas fueron subiendo temas de la demo, y me han dejado flipado algunos comentarios de elogio. Alguien llegó a correr la voz de que el tal Kryogh se había suicidado, habiendo estado eso durante años en la web Encyclopaedia Metallum. Gente, que no se sabe de dónde salían, vertiendo comentarios y opiniones diciendo chorradas tales como «Normal que se suicidara, su misantropía le hacía odiar al mundo. Grandioso trabajo». Pero chavales… ¿en serio?

No obstante, no todo fue horror en este proyecto, ya que la idea que subyacía me parecía interesante. Así que en su momento quedé con Misanthate (Eldereon, Detriment Sorrow, Spawned…), para hacer un proyecto similar pero bien hecho. Salieron dos temas y dejamos de ensayar. Dichos temas los usé para el primer larga duración de Hrizg «Oaken Path of Grief», junto a otros que hice yo sólo, y en el que incluso usé un registro vocal muy similar al de Kryogh.

Actualmente no recuerdo tener los mp3 de la demo completa. Si los encuentro, los subiré. Pero lo único que hay por ahora es un sólo tema en YouTube. Lo estoy escuchando y bueno, he hecho cosas más horribles.

Si quieres visitar la página de Encyclopaedia Metallum, pincha aquí.

Esta entrada va a ser muy breve, pues el proyecto así lo fue. La verdad es que ni siquiera lo llegué a considerar proyecto oficial, pero bueno, en fín… como a raíz de lo de Moonshine me lo han recordado, pues allá va: Spekthrvm.

Se juntaron varias razones para que creara este nuevo proyecto. Una de ellas es que el deceso de Moonshine había dejado un pequeño vacío creativo en mí. Yo seguía sintiendo la necesidad de hacer Death Metal con melodía, atmósfera y con esas partes Black Metal influencia de algunos grupos suecos o noruegos.

Otra razón es que hacía poco me había comprado un equipo de grabación. Una mesa de mezclas, que todavía uso, micrófonos, soportes, cableado, racks multiefectos y otra serie de mierdas para grabar. Y claro, necesitaba hacer pruebas para ver si aprendía a usarlo.

Así que se juntaron estas dos poderosas razones para crear algo nuevo cuyo nombre no había ni pensado en ese momento. En 2005 microfoneé la batería de Gharador (CrystalMoors, Forestdome) y me improvisé unos ritmos. Cabe recordar que yo no soy batería (no me considero tal, aunque haya tocado en varias bandas, pero ya hablaré de eso) y menos en esa época. De modo que hubo un montón de cagadas con los parches, cosa que la verdad es que me dio bastante igual. Además, no sabía tocar con claqueta todavía, así que las idas de pinza de velocidad ocurrieron bastante a menudo durante los tracks. Tampoco tenía en mente editarlo ni nada. Al llegar a casa, grabé el resto de instrumentos y me salieron un par de temas muy a lo Moonshine, son riffs que recordaban un poco a Desultory, entre otros, y un tema bastante más Doom Metal.

A pesar de que la grabación no quedó ni tan mal, la dejé en el disco duro de mi ordenador bajo el rancio título «Cosmic Graveyard», y un par de meses más tarde pasé al siguiente asalto.

Volví a microfonear la batería de Gharador y me puse al lío. Ésta vez no toqué ningún ritmo cañero y opté por hacerlo más lento y a medio tiempo para desarrollar melodías y riffs más envolventes. La mala suerte hizo que terminando uno de los temas, el pedal del bombo derecho se me soltó, con lo que el final de ese tema fue un caos considerable. Tampoco me importó jaja, ahí lo dejé, con un par de huevos. A la hora de hacer el resto sí hubo algún experimento. Introduje samples y teclados ocasionales, añadí tres guitarras rítmicas con reverb y el bajo lo grabé con algo de distorsión. Quedó todo muy cerdo, pero me gustaba esa atmósfera inquietante o extraña que se creaba. En cuanto a la voz, la hice algo más densa y gutural, pero también añadí alguna voz melódica de dudosa afinación. Así dejé la segunda demo, con el título «Spectres over a Dying Paradise». Y como en la otra, realicé una portada cutre y a correr.

Como dato curioso, en la intro de la segunda demo, que hice con el syntetizador Yamaha CS2X que compré a Gothmog (CrystalMoors, Moonshine, Bittencross), añadí voces de Dutch Schaefer (si no sabéis quien es, lo buscáis). Muy freak.

No voy a incluir fotos, pues al ser un proyecto mío personal, y tan personal que ni siquiera lo edité, no consideré oportuno hacerme sesiones de fotos y las que usé para posibles ediciones no eran sino fotos mías cogidas de otras sesiones de Moonshine.

No hice más. El proyecto terminó ahí. Como me gustaba escucharlo de cuando en cuando, le puse un nombre que saqué de una canción de Moonshine de la segunda demo, titulada «Ancient Spirit’s Spectrum», y no del mítico ordenador de 8 bits de los ochenta. Aunque habría molado. Dibujé el logo y no toqué el proyecto hasta años más tarde, que hice una remezcla de uno de los temas.

De cuando en cuando se me ocurría hablar con algún sello para editar una recopilación de demos e incluso llegué a hacer un diseño para editarla a través de Morbid Shrine Productions en cassette, pero finalmente no hice nada con el proyecto.

Hasta aquí mi historia con Spekthrvm. No volveré al proyecto nunca más, pero al menos, os dejo aquí la demo en streaming. Si alguien la quiere en descarga, que me lo diga por Facebook o bien por email: labarosrecords@gmail.com

1. Symbols of Ancient Grief (Remix)

2. Intro (God Bleeds)

3. Wolfnight (Cry of the Antichrist)

4. Searching for a Deal with the Stars

5. Outro

6. The Breath of the Liars

7. Symbols of Ancient Grief

8. Shrines of Human Flesh

Podéis ver más info en la web de Encyclopaedia Metallum.

 

Mucha gente que ha conocido Moonshine y a los implicados coincide en que ha sido nuestra mejor banda. Yo discrepo pero, por lo visto, este grupo genera una nostalgia muy especial. Me ha costado recopilar datos y tirar de memoria para hacer este reportaje a modo de homenaje, pero finalmente, aquí está. Es largo y reconozco que es un puto lío, pero bueno, como estamos todos en casa por el maldito coronavirus, igual alguno se aburre extra. Aquí tenéis para rato…

En el año 1996, estaba yo dando vueltas a la idea de crear un grupo que juntara las influencias que tenía en esa época como músico incipiente. En aquellos tiempos, estaba muy influenciado por bandas como Dissection, Unnanimated, Carnage, Dismember, Hypocrisy, Cardinal Sin, y todo ese rollo sueco Black/Death melódico. Pero también estaba muy metido en el Death Metal clásico americano y europeo, tales como Deicide, Vader, Malevolent Creation, o incluso Paradise Lost, Amorphis, Anathema, My Dying Bride… ¿Juntar todo en un sólo grupo? Aguántame el cubata…

De izquierda a derecha: Fernando (Faramir) y Sixto (Erun-Dagoth).

Ese mismo año conocí a Fernando (Faramir en CrystalMoors), quien tenía gustos muy similares a los míos. Le flipaban Anathema, Tiamat, Amorphis, God Forsaken y muchos más que, algunos, ni siquiera conocía yo. Rápidamente nos pusimos a componer y llegamos a hacer un repertorio completo entre él y yo. Una puta locura, puesto que él era guitarra y yo bajista-voz, así que los ensayos se sucedían sin batería, lo que a veces era un poco caos. Pero sin duda lo más caótico era que ensayábamos en el desván de Fernando, en su casa. Debo aclarar que ambos éramos menores de edad, y yo caminaba un buen trecho, bajo en mano, hasta coger una lancha que me llevaba al otro lado de la bahía. Una vez allí, Fer me iba a buscar en coche (sin carnet, claro) y me llevaba a su casa, pues vivía a unos 7 kms del apeadero. Unos chicos muy responsables, donde va a parar…

Durante ese mismo año, entré de bajista en Opposer, una banda que tenía su sede en Reinosa, sustituyendo a su anterior bajista Cosme (Cerebral Effusion). Un lugar bastante lejano para un adolescente, pero tenía tantas ganas de hacer una banda extrema que me daba igual. Por aquel entonces, Opposer practicaban un Thrash/Death Metal con bastante caña y me lo pasaba muy bien ensayando, saliendo de fiesta con ellos, etc.

Como ya he comentado en mi anterior «entrada», cuando eres joven el tiempo dilata mucho más. Y en ese mismo año, antes de que terminara, entré a formar parte también de Descomposición Orgánica como cantante. Una aberrante banda de Grindcore con algunas influencias del Death Metal rollo Cannibal Corpse y similares. Este hecho hizo que potenciara mucho la voz y pudiera tener un local de ensayo en el propio Santander, cosa que me vino bastante bien más adelante.

Llegamos al año 1997, Moonshine seguíamos siendo dos, pero en ocasiones, íbamos probando a otros músicos. Desde baterías a incluso cantantes, ya que cuando aquello no estaba yo muy seguro de llevar «la voz cantante» o centrarme en el bajo. Fernando llegó a comprarse una batería completa, y en ese momento nos turnábamos para hacer los ensayos más amenos. Pasábamos de la batería a la guitarra, o al bajo, o a la voz, indistintamente. También, no sé cómo, consiguió un cuatro pistas analógico y grabamos por primera vez, metiendo incluso teclados. Creo que hicimos un tema sólo, o tal vez dos. No me acuerdo bien y no sé ni dónde andará esa grabación.

Antes del verano, hablamos con Varkhen (Hrizg, Korzo, Fatal Portrait, Bittencross) para que nos grabara un tema como batería de sesión. Hicimos un ensayo y lo movimos por ahí, para que el nombre sonara un poco. No sé si tendré en algún cassette tal ensayo, pero por ahora está perdido.

Pero cuando eso, conocí a Micky, un chico de Madrid que tocaba la batería de puta madre. En ese mismo verano, fuimos al local de Descomposición Orgánica y ensayamos Fernando y yo con él algunos de los nuevos temas del grupo. Fuimos drásticos y desechamos todo el repertorio que ya teníamos comenzándolo desde cero. La razón fue que habíamos mejorado notablemente como músicos y los temas antiguos (ya ves… antiguos son de un año para atrás, ¡qué locura!) se nos quedaban un poco turbo mierder. Así que con Micky grabamos cuatro temas en un ensayo, del que podéis escuchar «Walking Through the Sky» (128 Kb/s):

Justo cuando finalizaba ese verano de 1997, Opposer se disolvía. En el seno del grupo de Campoo ocurrió una baja muy importante. El guitarra y cantante Héctor (actualmente en Carburo) decidió dejar el grupo para centrarse en otros proyectos, lo que hizo que el resto del grupo se desmoralizara hasta decidir su deceso. Así que, mientras el cadáver estaba aún caliente, actué rápido. Junté los restos de Opposer con lo que éramos Moonshine en ese momento y, por vez primera, el grupo ya estaba por fin completo.

Moonshine. De izquierda a derecha: Fernando, Iván (abajo), Jose y Sixto. Foto por Xtina 1997.

Comenzamos a ensayar como fieras. Adaptamos los temas  viejos que aún valían la pena y creamos muchos más. El concepto lírico también iba creciendo. Cuando aquello, ya me obsesionaban temas tales como el ocultismo, esoterismo, todo lo relacionado con UFO y lo que ahora se llama Ancient Aliens, civilizaciones antiguas, Sumeria… Una puta rallada. Establecimos como centro de operaciones el desván de la casa de Fernando y, desde allí, fuimos construyendo el grupo de una manera más estable.

Recuerdo esos años de manera algo difusa, pues era una locura y un constante ir y venir en bandas, proyectos, ir a conciertos, salir de fiesta… No obstante, paralelamente ya andaba grabando demos de CrystalMoors por mi cuenta, entre otras cosas.

Llegó el año 1998. Moonshine ya teníamos un repertorio y estábamos listos para debutar en directo. Ésto tuvo lugar en Reinosa, la localidad de Opposer, en un macrofestival que aglutinaba un montón de bandas de diverso pelaje. La fortuna hizo que tocáramos en el mejor momento con la mayor afluencia. Y fue flipante. A la peña le encantó. Tras una breve presentación de nuestro colega TTBoy (un mítico), salimos al escenario los Moonshine. En Cantabria no había nadie que hiciera nuestro estilo y fue muy bien recibido. Tengo el directo grabado en VHS, así que ya lo subiré cuando tenga un rato.

Concierto de Moonshine en Rock Beer the New, Santander. Foto por José (Odio Sonoro) 1998.

Ese mismo año dimos unos cuantos conciertos más. Algunos mejores y otros peores, todo hay que decirlo, puesto que las circunstancias hacían que no pudiéramos ensayar demasiado. En algún momento de ese año, grabamos otro ensayo. Aquí se puede oír el tema «Towards an Unavoidable Apocalypse» (128 Kb/s):

Después de todos estos acontecimientos, Iván decidió dejar Moonshine. Teníamos ya un repertorio que queríamos grabar, pero por temas personales y laborales, decidió dejarlo. Así que nos pusimos a buscar sustituto rápidamente.

A finales del año anterior yo había abandonado Descomposición Orgánica para entrar a formar parte de Undernoise quienes, a su vez en 1998, habían parado los ensayos. Así que para mi fue natural preguntarle a Valen (Undernoise, Lucifuego, Funebre Devastation) si quería formar parte de Moonshine, al menos como batería de sesión. La idea era grabar y, si salía algún concierto (como así sucedió) tocarlos. Aceptó y durante este año y el siguiente, Valen fue nuestro batería.

Lo creáis o no, como no tenía ni scanner, ni tablet (no sé si existían), ni nada, redibujé el logo con el Paint y el ratón. Todo un logro.

En octubre de 1999 vimos que ya teníamos un buen colchón económico como para ir al estudio y registrar por fin nuestra primera demo oficial. Así que nos fuimos a Pamplona a los míticos Sonido XXI, donde grabamos «Remembrance», después de varios ensayos, promos, etc. La grabación la hicimos todos a la vez, excepto por un par de arreglos de guitarra y la voz. Llevó sólo un día, dejando otro únicamente para la mezcla y mastering. Así quedó la mejor grabación que ha hecho nunca Moonshine. El tema es «Abomination» (128 Kb/s):

Justo después de la grabación, Valen decidió marcharse. En ese momento, nuestro anterior batería Iván estaba libre, por lo que le pedimos que volviera. Accedió y continuamos con él la presentación de la demo y la preparación de la siguiente.

Nos salieron bastantes conciertos por la región y por otros lugares, como Asturias, País Vasco, Madrid (junto a Marduk, Mystic Circle, entre otros)… Hubo mucho movimiento entre los años 1999 y 2000. A la gente le gustaba mucho esa mezcla de melodía y contundencia que teníamos. «Remembrance» se vendió razonablemente bien, para haber sido editada tan sólo como demo y movida por unos chavales sin experiencia. Uno de los temas que grabamos en el 2000, en un directo en Galizano, fue «Reincremation (Into the Hall of Wisdom)» (128 Kb/s):

Moonshine. De izquierda a derecha: Fernando, Jose, Sixto e Iván. Foto por Xtina 2000.

Tuvimos diversos cambios de local y llegamos a probar a una teclista que era muy buena en lo suyo. No era la primera vez que probábamos con los teclados, más allá de arreglos puntuales. Sonaba muy bien, pero el problema es que había ocasiones que la música perdía en crudeza y sonaba demasiado a Dimmu Borgir, o bandas similares.

Y por fin llegó el momento de grabar una nueva demo. Esta vez no teníamos dinero para ir a un estudio potente, así que se lo pedimos a Murderer, un colega con el que yo tenía algún otro proyecto musical, como Elderscry y Flowing Crimson, y que llegó a probar en Moonshine un tiempo más tarde. Así que armados con muchas ganas y tiempo muy limitado, hicimos en 2001 una demo que resultó ser una mierda. Pese a que «The Voice of the Elders» (así se tituló) gustó bastante entre la gente, los medios Underground y promotores, a nosotros no nos gustó nada. Quedamos profundamente decepcionados. También ocurrió que el listón estaba muy alto en cuanto a calidad de grabación con la anterior demo, pero nuestra limitación de tiempo, técnica, etc., hizo que sólo pudiéramos aprovechar unos pocos temas, de los cuales, he rescatado «Ancient Spirit’s Spectrum» (128 Kb/s):

Justo después de la grabación, Iván volvió a dejar Moonshine. Así que esta vez entró Gharador (CrystalMoors, Forestdome) para dar buena cuenta de los parches. En sólo dos semanas, ya dimos nuestro primer concierto con él, junto a Wormed y Goldenpyre en Santander. Tras este concierto, vinieron muchos más durante ese año, como con los colegas de Gathering Darkness, con los que tocamos en varias ocasiones. Casi cada fin de semana estábamos en alguna parte haciendo ruido.

Moonshine. De izquierda a derecha: Jose, Gharador, Fernando y Sixto. Foto por Xtina 2001.

En la segunda mitad de 2001, fuimos evolucionando el estilo a algo un poco más experimental y decidimos meter a Gothmog (CrystalMoors, Flowing Crimson, Bittencross) para hacerse cargo de los teclados y los samples. En esta ocasión, el actual sonido sí demandaba unos teclados más elaborados detrás. Realmente, el repertorio que estábamos componiendo era muy bueno, en mi opinión. Personalmente me da mucha rabia no haber podido dejar eso grabado y que se haya ido perdiendo. Se intentó. Volvimos a contactar con Murderer para grabar. Recuerdo que incluso registramos las baterías. Regrabamos algunos temas de «The Voice of the Elders» y temas nuevos pero, no sé por qué, no se llegó a terminar la grabación. Algo me suena de que el ordenador se petó pero, realmente, no lo recuerdo bien.

De todos modos, yo seguía en contacto con los zines de la época, sellos y otros maníacos. Uno de ellos, Dark Pressage zine me comentó que iba a convertirlo en sello y quería editar algo de Moonshine, ya que le gustaba mucho. Así que me curré una remasterización de «Remembrance» y «The Voice of the Elders», Fernando hizo un diseño muy guapo, y se lo enviamos, bajo el título de «Remembrance II», que saldría a lo largo del 2002.

Durante el año 2002, el sonido habría ido a algo un poco distinto y sentí la necesidad de cambiar el nombre de Moonshine por el de Eldereon. Virtualmente, seguía siendo lo mismo. Con sus evoluciones e involuciones, pero continuaba siendo el mismo grupo que en 1996.

Después de un concierto con ese nombre, Fernando decidió abandonar el grupo por diferencias musicales. Poco después, Jose también lo dejó. A mí me entró una pereza enorme tener que buscar nuevos sustitutos, enseñarles el repertorio, etc., así que simplemente le puse punto final para centrarme en otro proyecto que tenía, convertido en banda ya, llamado CrystalMoors. Así que sí, junté lo que quedaba de Moonshine, añadí dos músicos más, y CrystalMoors estaba completado. A su vez, también creé Forestdome junto a Uruksoth y Gharador.

Pasaron casi diez años para que volviéramos a retomar el proyecto donde se dejó. En 2009 Iván, Jose y yo estuvimos haciendo un poco de ruido en el local de ensayo hasta que decidimos volver con el proyecto, pues todo lo que componíamos, sonaba a Moonshine. Y, ¿sabéis qué pasó? Seeeeh… Iván, el muy cabrón, volvió a dejar el grupo jajaja… Hablamos con Varkhen nuevamente (Hrizg, Korzo, Fatal Portrait, Bittencross) y con Kerkvs (CrystalMoors), para que completaran la formación. En batería y guitarra respectivamente. Y la cosa salió bastante bien durante un tiempo, componiendo temas nuevos y preparándonos para grabar y para tocar en directo.

Moonshine. De izquierda a derecha: Kerkvs, Varkhen, Sixto y Jose. Foto por Emalaith 2011.

Volvimos a los escenarios en diciembre 2011, donde se reunió mucho nostálgico y sangre nueva, pero al final, cuando estábamos a punto de entrar al estudio, Varkhen decidió dejar el grupo por motivos personales. Mientras esto sucedía, editábamos «Remembrance» de nuevo en CDr, en digipack, a través de Morbid Shrine Productions.

Como se puede ver, Moonshine nunca hemos tenido suerte con la estabilidad de la formación, sin embargo, no tiramos la toalla y decidimos grabar la última demo hasta la fecha, que se tituló «Among Centuries (Thy Will be Done)», en 2012. En esta ocasión, me encargué yo de las baterías también, y lo grabé con mi propio equipo en los Khazad-Dûm MugreStudios. En dicha demo, incluimos un par de temas grabados a parte, en otras sesiones de prueba, y finalmente salió editado por los polacos Till you Fukkin Bleed Records, en formato cassette. A continuación se puede escuchar «Thus Transmitted the Havoc Orb» (256 Kb/s):

Moonshine. De izquierda a derecha: Jose, Sixto y Kerkvs. Foto por RFH Photography 2013.

Así que en algún momento de 2012 y 2013, Moonshine cesó sus actividades por segunda vez. Hasta ahora, no ha habido ninguna intención de retomar el grupo. Algún comentario, alguna idea… Pero cosas vagas y conversaciones etílicas en las que cualquier cosa es posible. Por supuesto, si alguna vez se retoma, es seguro que este será el portal oficial en el que se de la noticia. Pero no hace falta que estéis atentos…

Más info en Encyclopaedia Metallum.

Entrevista en Noche de Rock de la época de «Remembrance».

Hacia 2001, había una idea que me rondaba la cabeza. Debido a mi obsesión por este tipo de música, supongo que la cuestión era bien clara: hacer un proyecto en solitario de Black Metal con temática pagana cántabra. No tenía claro cómo se llamaría aún, pero tenía varias opciones y, aunque no lo recuerdo con claridad, seguramente hasta letras por aquel entonces.

No negaré que en aquella época estaba bastante metido en todo esto del Pagan Metal de los 90s, que nada tenía que ver con el que posteriormente se popularizó y que, en mi opinión, apesta bastante. Bandas como Nokturnal Mortum, Forefather, Falkenbach, Gontyna Kry, Iuvenes, Graveland… me flipaban. Pero no sólo por su música y oscuridad, sino por toda esa atmósfera maligna que emanaban que, a su vez, era épica y lejana.

En algún momento del 2002, no sé por qué (como muchas cosas de esos años que veo de manera cercana y a la vez distante en el tiempo), terminé borracho con Uruksoth (como si eso fuera extraño) una noche cántabra en la que empezamos a hablar de paganismo y nuestra jodida obsesión por el Black Metal. Por aquel entonces, él ya formaba parte de CrystalMoors, junto a otros músicos de innoble cuna (como muchos ya sabréis). Pero, mientras que CrystalMoors era un Pagan Metal más melódico, con partes folk, pasajes acústicos y algunas voces melódicas incluso, en lo nuevo que queríamos hacer tenía que ser el lado «feo» de esta vertiente. Sucio y maligno Black Metal de carácter épico y pagano. La cosa ya estaba liada…

Forestdome 2004

Forestdome 2004 (de izquierda a derecha: Uruksoth, Gharador y Erun-Dagoth)

El nombre era algo que tenía en mente desde hacía un tiempo para ese proyecto en solitario que os hablaba al principio y que, al convertirse esto en banda con más gente, tuve que sopesar otra historia. Así que Forestdome se lo puse al grupo que estábamos formando, pasando a denominarse Briargh mi proyecto en solitario. Pero no estaba seguro de si funcionaría o no el nombre de Forestdome para una banda. Idea que se difuminó cuando de pronto Christophe Szpajdel me envió, sin haberle pedido yo nada, el logo de Forestdome, pues debió salir en alguna de nuestras conversaciones por email. Me flipó y pensé que me daba igual si funcionaba o no, pero se iba a llamar así porque el gran Lord of the Logos nos había hecho uno acojonante.

A mediados del mismo año, Forestdome estaba creado y nos pusimos a ensayar como dúo. Uruksoth se encargaría de la guitarra y voces por un lado, mientras que yo iba a hacer de las mías a la batería, bajo y teclados. No duramos mucho con esta formación ya que era un auténtico desastre. Sin embargo, recuerdo que lo pasábamos de puta madre en el local. Tal vez porque éramos así de obsesivos con estas cosas y nos daba igual que fuera algo bueno o malo.

Hacia finales del mismo año (a veces alucino con la rapidez con las que hacíamos las cosas antes) reclutamos a Gharador, también de CrystalMoors, para hacer frente a la batería. Yo pasé a encargarme de las guitarras, bajo y teclados, y Uruksoth se centró en la voz. Indudablemente, la cosa mejoró notablemente. Así que, sin tener ni puta idea de qué canciones hacer, me llevé el ordenador al local y decidimos componer y grabar durante un fin de semana.

De modo que, tras unas cervezas, microfoneamos la batería con cuatro micrófonos baratos medio rotos que fueron a una de esas tarjetas de sonido con ocho entradas simultáneas que tan de moda se pusieron en esa época. Eran lo más. Todo iba a una sola pista, así que había que hacer el balanceo de entrada. Algo aberrante en producción, pero nuestros conocimientos y medios eran inversamente proporcionales a nuestra osadía. Así que yo le decía a Gharador qué ritmo tenía pensado (algunos los llevaba ya escritos desde hacía tiempo y otros los improvisaba) y él obraba su magia tras los parches. Con las baterías ya grabadas, metía en línea, con una pedalera Boss ME-10 bastante guapa, las guitarras y el bajo. Mientras tanto, Uruksoth observaba y ojeaba las letras de los temas que habíamos escrito. Creo que Uruksoth escribió alguna letra allí mismo en esas sesiones… ¿o tal vez fue en otra grabación? Joder, no me acuerdo bien.

Forestdome 2005

Forestdome 2005, entrevistados en Noche de Rock (de izquierda a derecha: Gharador, Uruksoth y Erun-Dagoth). Las cervezas que no falten.

Era aún diciembre. Todavía no había terminado el año, ni el fin de semana, y ya teníamos una demo cojonuda: «Mourningrim». Pero nos faltaba sesión de fotos y web. En aquellos tiempos no había redes sociales como las hay ahora, así que había que currarse algo decente si queríamos dar cierta visibilidad al proyecto. Así pues, nos fuimos -con dos cojones- a maquillarnos y nos hicimos una sesión de fotos muy pellejera (que ahora no dispongo de ella). Esa noche llegué a casa y creé la página web desde cero. En realidad, obramos el prodigio (por decir algo) de crear-grabar una demo, con sesión de fotos y página web, en un puto fin de semana. Y por cierto, en un día tuvimos más de 100 visitas :O

La demo se movió muchísimo, siendo número 1 en descargas del Soulseek… ¡bah! Ésto me lo he inventado, pero sí que tuvo muchas descargas. Como somos muy gallos, creamos un sello para editarla: Draug-Dûr Productions, y nos confabulamos con Aura Records para sacar un MCD que se agotó en muy poco tiempo, habiendo sido distribuido por sellos de todo el mundo y, con el tiempo, llegando a ser demo «de culto» en algunos catálogos.

A partir de este punto todo fue muy rápido. Me vine arriba y me compré mesas de mezcla y grabación, micrófonos «decentes» (no mucho) y otros utensilios de grabación y sonido. En 3 años, grabamos un par de temas sueltos: «From the Deepness of Cold» y «La Cúpula del Bosque». Más tarde la demo «The Woods of Ancient Domes», que saldría en un split titulado «Iberian Black Metal War» (Oniric 2004), junto a Ghazghkull y Mortinatum. Al poco llegó «When the River of Hate Tears Floods» (Fatal Ecstasy Productions 2005), que salió en split CD con Hellveto y Phorcys. En 2006 ampliamos la plantilla con Varkhen (Fatal Portrait) al bajo, con el que grabamos el tema «Ancient Shadows», que aparecería en el recopilatorio-epitafio en CD que vino de parte de varios sellos (AMF Productions, Misanthropic Art Productions y Thor’s Hammer Productions) en distintos formatos, entre 2010 y 2013. Llegaron entrevistas para fanzines, webzines y radios de todas partes, proposiciones de editar disco completo por varios sellos, conciertos… Pero no. Dijimos que no a Forestdome y, a pesar de alguna intentona de continuar y, posteriormente de retomarlo, echamos el cierre al proyecto, de manera definitiva, en 2007.

Así que Forestdome es ahora una de esas bandas que algunos recordarán, que practicaban una cruda y atmosférica música con alaridos agonizantes, tenebrosos sonidos y rápidas baterías. Sumando ese Celtiberian Black Metal, a bandas ya establecidas como Berserk, Nazgul, Ghazghkull, Uruk-Hai, Mortinatum, Grimuack, Tanat, Wrathorder y un largo y siniestro etcétera. Buenos y oscuros tiempos aquellos.

Erun-Dagoth

Página en Encyclopaedia Metallum.