La manera en que llegué a conocer a Sepultura en su día fue gracias a un colega del instituto que escuchaba heavy y tocaba algo la batería en un grupete de barrio. En los 90 ya se les conocía, pero el nombre no me dejaba de resultar gracioso, pensando que eran los míticos chicanos americanos. El tío este de clase tenía el logo de Sepultura en una carpeta y una mítica foto de Max Cavalera con la BC Rich  esa que lleva. Al  hablar de ellos y decirme que eran brasileños me dejó a cuadros. Pensaba que un grupo de metal tan duro, por lo poco que había oído de ellos, (era la época del Chaos AD, y creo que ya empezaban dar la promo en las teles al Roots) tenía que ser americano por cojones. Pasó el tiempo y se impuso a nivel mundial el éxito del Roots y ahí sí fue cuando entre en profundidad a escuchar el grupo, que por aquel entonces era junto a otros grupos del momento de metal comercial, lo que más me iba gustando a nivel de algo más que voces melódicas.

Con el paso del tiempo no se donde leí una lista de los 50 mejores discos de metal de la historia coincidiendo con el cambio de siglo. La lista no tenía desperdicio, y al ser un periodo pre internet en casa, me ayudó a conocer auténticas maravillas con las que no había tenido contacto. De Sepultura conocía solo el «Roots», algo del «Chaos AD» y un poco del «Arise», que por aquella época me sonaba muy heavy. Esta lista destacaba dentro del año 1989 el «Beneath the Remains» de Sepultura como uno de los mejores discos. Yo ni había oído hablar de el , dejándome a cuadros la portada que les hizo Michael Whelan tan siniestra pero sencilla y minimalista. Y la crítica decía que era la conjunción perfecta entre el thrash y el death metal, aun estilos un poco profanos en mí, pero que empezaban a despertar mi curiosidad. Llegó el cambio de siglo y la llegada de los portales de descarga. Yo tenía una lista con discos apuntada para hacerme con ellos en cuanto pudiera o tuviera pelas. Así que en cuanto un colega instaló internet en casa le pedí que me buscara este disco entre otros.

Bueno bueno….recuerdo cuando me pasó el disco grabado en un cdr  de mierda y la cara que me puso: «joder macho, vaya jartada esto, no?». El tío como mucho escuchaba Extremoduro y Maná o algo así, así que debió de flipar o algo…. Sin más pretensiones lo puse a ver qué me iba a encontrar ahí y la explosión de sensaciones fue brutal. Creo que no había escuchado algo así de impactante después del «Reign in Blood» de Slayer. Tras la grandiosa intro y el comienzo con «Beneath The Remains» a toda hostia con ese sonido cafre, guarro y animal que le da Igor a la batería, casi me caigo de culo con el empiece de Inner Self, y como seguía el disco desde esta parte.  Sonaba rápido, lo que yo buscaba, y además salvaje, daba miedo..pues eso…me marcó un antes y después. Ni por asomo me impactó como el Roots o el Arise, que son grandes discos también. Fue algo muy especial. El nexo común entre el thrash metal y el death. La combinación perfecta entre ese sonido sucio y putrefacto, pero sin perder un ápice de calidad compositiva, con adornos, musicalidad y mucho feeling.

Con los años y tras hacer ya mucho camino en esto, ya vas viendo que Sepultura se lo curraron a base de dar la vara mucho (Max Cavalera era un obseso del Tape Tradding por correo de demos y cintas)  y tocar y tocar…tanto como para llegar a  fichar por Roadrunner:  el sello icono del metal con gente por aquel entonces como Obituary, Morbid Angel o Deicide. Tras esto, les pusieron pasta y les mandaron currarse un disco serio,  e ir a grabar a  Rio de Janeiro con Scott Burns, afamado productor de Tampa y de toda la mandanga de death metal de la época. Este les saco una producción acojonante para mi gusto: Rápida, martilleante, uniendo lo mejor del thrash alemán, con pinceladas de death metal de por aquel entonces, y el sello propio que siempre les ha caracterizado. Los hermanos Cavalera impecables, así como Kisser haciendo rifazos y solos de puta madre sin perder la suciedad de todo el conjunto. Ya empezaron a definir su particular sonido con temazos como «Inner Self», «Mass Hypnosis», «Stronger than Hate» o «Primitive Future» de una brutalidad poco antes vista.  El resultado es un recorrido aplastante dentro del thrash death, ganándose a la crítica mundial y empezando la conquista de la opinión metalera americana por aquel entonces, cosa que no es moco de pavo. Si bien su crecimiento total vino primero con «Arise» dentro del mundo del metal tradicional, y luego la fama con «Chaos AD» y «Roots», para mí este disco es la clave de Sepultura entre sus primeros discos chatarreros y macarras hablando de satanismo y ocultismo, con el thrash metal de copa y puro,  implicado en problemas mundiales y temas político/sociales, por desgracia aún muy actuales.

* Por lo visto, para este disco iba a ir la ilustración de HP Lovencraft del «Cause of Death» de Obituary , pero el sello dijo que la portada se iba para Florida.