Otra actitud popular y universal, común a todos los ámbitos (no sólo el metalero) y vigente en el puto ser humano es la arrogancia. Aquí hablo de algunas que me he ido topando a lo largo de mis andanzas musicales. Aunque no son todas, obviamente.

A lo largo de la pila de años que llevo tocando en grupos, dando conciertos, etc., me he topado con un montón de subnormales que se creen más que nadie porque tienen un instrumento cuyo precio es de muchas cifras, amplificadores que no podría pagar en varios años o que tocan en un montón de grupos y hacen pila de cosas, por poner sólo unos pocos ejemplos.

Normalmente, quien acumula muchas estrellas y medallas auto impuestas por tocar en algún grupo tiene el ego inversamente proporcional a la cantidad de cosas que hace por el grupo, llegando a ser, en muchos casos, un completo inútil. Una manera absurda y evidente de mostrar ciertas inseguridades que debe paliar con el reconocimiento de su tarea en la banda o, si tiene mucho dinero (o padres muy generosos), con unos instrumentos que no podrías pagar a no ser que fuera rehipotecando la casa de tus progenitores.

Esta peña me chirría la hostia. Odio la arrogancia. Encima es gente ridícula, porque pavonearse porque tocas en los Noleimportaanadie, delante de 30 personas, vendes 2 discos autoeditados, o fichas por un sello prusiano limitado a 4 copias… es una completa estupidez. Encima te haces el chulo con tu banda de mierda. Todos tocamos en bandas de mierda, tenlo muy claro.

Aún recuerdo la conversación que tuve con un músico, cuyo nombre obviaré (por no levantar historias ni alimentar polémicas), que me empezaba a preguntar por mi equipo y, si  yo decirle nada (porque son cosas que me importan tres cojones), me iba diciendo el suyo con sus precios. Y, ¿Por qué o para qué? Es decir, si tienes un equipo de 10.000€, ¿eres mejor músico que yo con el mío de 600€? Es que no le veo ningún sentido. No era el típico «buah, me pude pillar un XXXX y no veas cómo suena», que se puede entender, sino… «¿Qué tienes tú? Pues yo tengo esto, zas!»

Hay proselitismos de cualquier índole, como el que saca pecho cuando le editan en vinilo o cassette. O el que se monta un sello y se piensa que ya es un semidios. También está el que monta conciertos y te dice que es promotor, como si fuera un trabajo normal y viviera de eso (raro es el caso). A ver, gente… cualquiera puede montarse un sello u organizar conciertos. Además, esto no te otorga puntos extra de truismo ni eres envidiado por nadie. Y, si esto es así, tu vida es que es bastante pobre, la verdad.

También recuerdo a uno que empezó a decirme que se estaba haciendo un estudio de grabación home de estos, para grabarse él, que era multiinstrumentista y se iba a hacer él solito un proyecto. Esto me pareció una idea cojonuda, pero el tío me estuvo tostando la cabeza bastante tiempo poniéndose medallas continuamente. Iba a programar la batería y a hacerse un proyecto de Black Metal, como si esto no se hubiera hecho antes o yo qué sé. Me pareció un chiste. Cualquiera que me conozca un poco sabrá por qué. El caso es que le contesté de la mejor manera que se me ocurrió, que fue yendo al coche, donde tenía pila de copias de Hrizg (de cuando era yo sólo), porque me habían llegado ese día de Moribund Records. Le di una y, cuando me preguntó que qué era, fue un zas que se hizo él sólo. El tío no me caía mal, la verdad, pero después de darle el CD, se quedó muy tranquilito y me cayó mejor. No pretendía meterle ese zasca, pero al recordar que tenía copias de Hrizg a mano, me pareció que lo tenía a huevo.

En definitiva, todos tenemos nuestros momentos de ego, pero hay veces que cuando esto supera a la persona, te conviertes en un jodido personaje.

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