Como podéis ver, he distanciado bastante las publicaciones. Tengo mucho menos tiempo libre y, además, tampoco es menester tostaros de mis divagaciones mentales. Hoy traigo algo que también está muy manido. Seguro que muchos estaréis de acuerdo, otros se ofenderán, y otros asentirán mientras tienen un mjölnir colgado y esperan ansiosos el nuevo capítulo de Vikings, o cualquier mierda de estas.

Mi aversión por el mundo vikingo fuera de contexto es de sobra conocido por mis allegados, habiendo incluso llegado a publicar unas camisetas de Hrizg con el mjölnir tachado en la espalda en 2007, y la creo que acertada frase de «The Mjölnir doesn’t belong to Celtiberia. Stop the viking fashion!». Esto, que también usé como banner en la web, despertó muchas iras entre los guerrerillos del Metal nórdico, sobretodo, en España. Qué curioso, ¿verdad?

Pues es la puta verdad, chavales. El martillo de Thor no pertenece a nuestra cultura. Y me parece muy bien que te sientas un guerrero nórdico del Valhalla porque tienes los ojos azules o el pelo claro, pero ni siquiera los Amon Amarth lo son. ¿Descendientes? Quizá, pero de ahí a imitar los cortes de pelo de la puta serie esa, las barbas, etc., va un abismo. He llegado a ver en algún festi Metalpaco nacional grupos de chavales haciendo gritos a lo 300 en la calle, porque sí. Mi nivel de vergüenza ajena tal vez sea demasiado bajo, pero es lo que me produce cuando veo este tipo de mierdas.

Me da pena que la gente tire a lo de fuera. Si fuera algún caso puntual, pues bueno, podría entenderlo. Véase los Nile con su obsesión por el mundo egipcio. Pero imaginaros que ésta fuera la nueva moda y la tendencia fuera ir a festivales como el Resurrection o el Leyendas vestidos de faraones o de momias y clamar ser hijos de Tutan Cojón. Venga, no me jodáis.

Recuerdo que en 2010 vivía en Elche, la mítica ciudad íbera donde se halló ya sabéis qué dama. Una noche, un chaval con el que coincidí -y que tenía el martillito de rigor colgado- le oí decir que él era un auténtico vikingo. Tenía barbas muy largas, sí. Tenía greñas, sí. Y tenía sus muñequeras de cuero (imprescindible para ser vikingo de pro), pero tío… era tan moreno que se me hacía más sarraceno que otra cosa. Me habría molado más oírle decir, yo sí que soy un puto asirio. Entonces tiene mis dieses. Pero no. Cualquier día vamos a ver a un congoleño decir ser descendiente de la dinastía Ming. Recalco la idea que lo que me pudre es que se convierta en tendencia un único tema y se proclame como nuestro por moda y no por un derecho histórico.

Siempre me ha parecido más interesante el paganismo real, es decir, interesarte por un periodo histórico concreto de un área real. Si es posible, de tu tierra (pues es la unión que yo veo). No digo que esto tenga que ser así, que habrá opiniones de todo tipo (aunque no las haga caso). Es decir, si eres vasco, entiendo que quieras hacer letras en euskera sobre las tribus prerromanas, sus costumbres, ritos, etc. Al menos, lo que se conozca. Lo veo lógico y es lo que valoro, como hacen Numen, Nakkiga, Omendark y un montón más. O bandas como Berserk, Nazgul o Cyhiriaeth, cuando trataban sobre la antigua Celtiberia.

Tampoco es cuestión de desmerecer bandas porque hablen sobre temas nórdicos en sus letras de manera puntual, pues cada uno es libre de hablar de lo que quiera. No soy censor de nada de eso. Pero ya obviar por completo tu cultura REAL y abrazar la puta moda imperante por los motivos que he dado (y por muchos más que ni he nombrado), es lo que me produce urticaria cerebral.

Pero ojo, que hay otra corriente igualmente ridícula pero menos común en el mundo musical: la wicca. Esta soplapollez es más común entre personas ajenas al plano musical que trabajo, pues es demasiado buenrollista para una banda de Black Metal. No obstante, es adoptada por infinidad de gente que ha decidido sustituir a Dios por el Universo, a la Virgen por la Naturaleza y a la cruz cristiana por el triskel, o cualquier otro símbolo celta ancestral. Pero lo que se les ha olvidado sustituir del Cristianismo es la intransigencia y la intolerancia, pues en muchos casos son tan vehementes en sus creencias que he visto hasta llegar a hacer mofa del escéptico, como si éste fuera un pobre loco incauto e inculto. Acojonante. Sí, amigos, todos conocemos a alguien que dice ser una bruja moderna y lleva pentáculos con la punta hacia arriba, que cree en las energías naturales y ritos pseudo inventados (o inventados), la homeopatía y que te dice con soberbia que la vida te va mal -o no tan bien- porque no se lo pides al Universo (sí, en mayúscula, porque para ellos es una entidad con nombre propio). ¿A cuántas casas habéis ido con olor a inciensos varios, una estatuilla de Buda y libros sobre reiki? Podéis ser todo lo hijo de putas que queráis, es lo bueno de la wicca, que si luego limpias tu aura, todo perfect. Además, también puedes currarte unos mandalas tope guapos y de trazo dudoso, porque mientras tengas pasta para tus alimentos veganos, el puto Universo te va a lamer las pelotas cual cerdo buscando trufas. La ley del karma.

Además, esta gente es carne de cañón para esas creencias extrañas sobre la Tierra Hueca, Plana, con forma de plátano (como dirían Monty Python), fantasmas que te ayudan porque son buen rollo, tarot, antivacunas, aliens… porque es un todo vale. Vivimos en una nueva edad media en mitad de la edad de la tecnología. Una suerte de burbuja crédula que absorbe todo tipo de conocimientos alternativos y fantásticos, sean estos los que sean y de la naturaleza que sea. Donde lo hermético convive con lo paleocristiano, pagano, neopagano y fantástico actual. Corrientes más desarrolladas en los años 70, después de viajes lisérgicos donde hoy en día, con toda la información que tenemos, de pronto creemos en historias fantásticas de serie b.

2 comentarios
  1. Avatar
    Eduardo Freiser Dice:

    La moda es absurda, si, totalmente, Tim Burton hizo mucho daño en el Gothic Rock y Vikingos en el mundo Heavy Paco Amón Amaresco, poseedores de la etiqueta metal extremo, tócate los pies, y lloronas de alcoba y lágrima fácil, que confunden la velocidad con el tocino. En definitiva que la gente escuché lo que quiera y se tatue los que le salga del higo, pero que no se flipen tanto, que son mortales y se sacan mocos cuando se aburren

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