La verdad es que no recordaba haber hecho esta aberración sonora, pero Goyo (Wayne) me lo ha pasado y me han ido viniendo los recuerdos poco a poco. Tampoco hay mucho que decir sobre esto, pues no duró más que unos pocos días, pero bueno. En su momento grabamos una demo de Black Metal/Grindcore y, viendo lo que se hacía en esa época, no estaba ni tan mal.

Obviamente, en 1995 yo no tenía ni puta idea de qué grupos había con ese nombre. Tampoco me importaba mucho. Este fue uno de esos proyectos de fin de semana, porque lo hicimos en un par de días todo. Esta es la prueba de que trolleábamos ya con grupos a mediados de los 90s.

Hay que remontarse a una tarde que estaba yo privando en el bar «El Jefes» de Santander, junto con más colegas. Aquel no era un bar metalero, pero se petaba de heavies a diario. No recuerdo ni que se pusiera música, pero allí se podía ver gente de Finis Africae, Dressed in Black, Mordor, Anger Tears y mucha más peña. No sé si la clave estaba en el calimocho que ponían o que se estaba muy tranquilo, el caso es que un día reparé en un cartel en la columna que rezaba «Nueva demo de Lucifuego… Black Metal…» y me quedé flipado. Nunca había oído hablar de Lucifuego hasta esa tarde, pero la idea de que se hiciera Black Metal en Cantabria me pareció la hostia. Huelga decir que me compré la demo de inmediato.

Ya en casa, con una resaca de cojones, puse el cassette en la minicadena y me quedé a cuadros. Aquel no era un Black Metal al uso. Tenía influencias mucho más salvajes y sucias, como del Grindcore o algo así. La voz era muy desgarrada y Lucifuego Master vomitaba sus blasfemias de una manera visceral. No obstante, ya hablaré de todo esto más holgadamente, pues también formé parte de este proyecto diez años después.

Con Lucifuego y otras aberraciones en la cabeza, tales como Morbosidad, Beherit, Impaled Nazarene, etc., llamé a Goyo (Wayne, Consciousness Remains) para que se encargara de las guitarras y a Antonio, otro colega, para la batería. Yo me encargaría del bajo y la voz. Nos pusimos unos motes de mierda y ale, a hacer el grupo lo más extremo, satánico y gilipollas que se nos ocurriera.

En una tarde nos grabamos la demo «Antichrist» totalmente improvisada. Salieron 22 temas o más que, sin llegar ninguno al minuto, aunaba todo el salvajismo blasfemo de las bandas citadas en un estilo a caballo entre el Grindcore y el Black Metal. Las letras eran de lo más absurdo, mezclando satanismo con insultos, blasfemias, gritos chorras, porno y alguna imbecilidad. Todo unos letrados…

¿Cómo llamar al grupo? Pues como estaban de moda los nombres de demonios, pues lo llamé Belfegor y me quedé tan ancho. Hice el logo y la portada (que no recuerdo qué quise representar con esa portada, pero bueno), y un diseño a base de corta-pega, fotocopias y pegamento de los que se hacían antes. Limitamos la demo a 4 ó 5 copias, pues no le vimos ningún sentido más allá de echarnos unas risas y ale, a otra cosa. Por supuesto, ni nos pensamos darle continuidad pero, mirado en perspectiva, si nos lo hubiéramos tomado un poco más en serio, seguro que algún tarado le podría haber molado.

Si quieres descargar esta aberración, pincha aquí.

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